Juan Luis Lorda. Curso de Antropología 8. Estructura de la afectividad

8 - Estructura de la afectividad


Hemos hablado últimamente de la inteligencia, hemos hablado de la voluntad con sus dos tipos de inclinaciones, espontaneas y deliberadas, que es el acto libre y, hemos hablado de la libertad.

Nos interesa ahora, estudiar un poquito más, el tema de la afectividad, es la voluntad, esa afectividad inferior, que también compartimos con los animales, o las pasiones.

Todo conocimiento va a provocar una reacción. En los animales, el conocimiento sensitivo provoca las pasiones. En el ser humano, también, pero tiene otra instancia. En el ser humano, tanto, el conocimiento sensible e inmediato, como el conocimiento intelectual va a provocar el movimiento de la afectividad, con todos sus estratos, que ahora recordaremos un poquito.

Todo conocimiento va a provocar una reacción

En los animales, el conocimiento sensitivo provoca las pasiones

En el ser humano, tanto, el conocimiento sensitivo como el intelectual provoca el movimiento de la afectividad

Pero, quería de entrada, recordar una frase que me parece muy feliz, de José Ortega y Gasset, gran filósofo español, que dice:

“Somos, antes que otra cosa, un sistema nato de preferencias y desdenes (…)

El corazón, máquina de preferir y desdeñar, es el soporte de nuestra personalidad”.

Somos, sobre todo, un sistema nato de preferencias y desdenes, que nos califica. Digamos, el perfil de una persona es, qué estructuras tiene de afectos.

Hemos visto, vamos a recordar un poco, para ponerlo en orden, ¡como son tantas cosas! Hemos dicho:

La estructura de los afectos:

1 – TENDENCIAS INSTINTIVAS: inclinaciones que operan en el subconsciente y afloran en la consciencia. Es congénito y en parte modificable. Que compartimos con los animales y que se mueve. Un instinto de supervivencia, un instinto de comer, un instinto del sexo o un instinto de la comodidad, también se podría decir. Eso es lo más instintivo, lo que está más abajo.

Sobre esto, cada uno con su experiencia personal ha creado un abanico de afectos.

2 – AFECTOS ADQUIRIDOS: gustos, aficiones, intereses, aspiraciones e ideales que hemos adquirido. Porque a mí me gusta la música, me apasiona el rugby, por ejemplo. Todas las amistades, los amores personales y, también, muchos otros amores, por ejemplo, quiero ser una buena persona, o quiero ser un héroe, o quiero ser una persona honorable, no sé, muchas otras cosas, incluso un poquito más generales, pueden ser para mí, unos ideales de vida, algo que yo amo.

Y todo esto, está como por debajo de nuestra conducta. En distintos niveles. Lo instintivo, los afectos adquiridos y, además, todavía no hemos mencionado, aquello que poníamos como base de la “voluntas ut natura”.

3 – TENDENCIAS INNATAS ESPIRITUALES: base de la “Voluntas ut Natura”. Son los anhelos o ansias de felicidad, verdad, amor, bondad, belleza, justicia, …

O sea, de aquello que la voluntad trae de suyo, ya puesto. Todos queremos ser felices, todos queremos realizarnos como personas, todos queremos ser queridos. Bueno, estos son, unos anhelos vagos que realmente están en el fondo de la personalidad de cualquiera.

Y, todas estas cosas tan variadas, están por debajo. Y, están empujando algunas, por ejemplo, puede ser que a media tarde tenga hambre o a media mañana, y hay algo que me está empujando, así espontáneamente, sin más, me está empujando.

O puede ser, que ante algo que yo percibo, por ejemplo, un olor, de una panadería, un rico olor de pan, se me despierte el hambre. Se me mueva todo aquello.

O pude ser, que de repente alguien habla de música y suscita mi atención y mi interés, porque me interesa muchísimo la música. Me apasiona, entonces, inmediatamente tengo una especie de deseo, esa inclinación que tengo por ahí, se me activa; mucho más fuertemente, se me pone en primera línea.

Bueno, está todo esto. Y, estas cosas, pueden entrar en conflicto también, porque no siempre son compatibles. A lo mejor estoy apasionado tocando el piano, pero tengo apetito. A lo mejor, estoy tan apasionado que me da lo mismo el apetito. O a lo mejor, me provoca tanto el apetito, que dejo de tocar el piano, por más que me guste.

Bien, todo esto es un mundo con sus conflictos. Tanto a nivel, el conflicto que se puede dar entre la razón y los impulsos pasionales, como el conflicto que se puede dar entre el abanico de amores, afectos, intereses e inclinaciones que tengo ahí.

Claro, como esto realmente determina mucho la personalidad, el perfil, ya de acción, de quién es una persona, depende mucho de cuáles son los amores dominantes.

El perfil de acción de una persona depende de sus amores dominantes.

Claro, si el amor dominante de mi vida es el alcohol, que puede ser; eso puede haber crecido tanto que se me impone. Bueno, verdaderamente me da un perfil. Que derrota los demás amores. Y, quizá, puede ser lo contrario, también, es decir, que una persona quiera tanto a sus hijos, que es capaz de sacrificarse de una manera increíble.

También, puede ser la misión, lo que le mueve, que también le hace sacrificarse de una manera increíble. Nosotros los cristianos, queremos que nos mueva tanto el amor a Dios, el amor a los demás, que ponga en orden todos los demás amores. Entonces, el orden de la personalidad que nosotros queremos. Incluso, viene muy a cuento, recordar, que san Agustín, con una famosa frase dice que, la virtud, es decir, la perfección humana consiste en el orden de los amores.

“La virtud consiste en el orden de los amores”

La ciudad de Dios – san Agustín

Es decir, que prevalezcan los más importantes. Si en una persona, prevalece el amor a Dios, si es que realmente ama a Dios, pues eso puede ser don de Dios, sobre todo; Y, ama tanto al prójimo, que también es un don de Dios; que esto le ordena la conducta. Es decir, todo lo demás va a su sitio. Eso es lo ideal.

Este fondo afectivo, claro, está expuesto a muchas casas y tiene variaciones, de muchos tipos. Las pequeñas variaciones, por ejemplo, de sexo, no queremos lo mismo los varones que las mujeres, es decir, no queremos exactamente igual de la misma manera, aunque no son tan distintos. Hay matices, lo propio de un sentido femenino, de un sentido masculino, no se ven las cosas exactamente de la misma manera, hay matices en los afectos. En las preferencias, por ejemplo.

El trasfondo afectivo está sujeto a variaciones; por género, edad y salud

Hay matices, evidentemente, con la edad. No con la inteligencia, si metiéramos mucho la inteligencia ya no serían cosas espontaneas; pero una persona que está en la plenitud de sus facultades, es decir, con ganas de hacer cosas y pasarlo bien, claro, no percibe las cosas de la misma manera de una persona que está un poco cansada y, que se cuida un poco sobre lo quiere hacer, y en que lío se quiere meter, como le puede pasar a una persona mayor, claro, no reacciona de la misma manera, evidentemente.

Tampoco se reacciona de la misma manera, si una persona está llena de salud, o está enferma.

Tenía aquí un sita muy simpática de Edgard Alan Poe, que aparece en un cuento, “El hombre de la multitud”, que dice:

“… Después de varios meses de enfermedad, me sentía convaleciente y con el retorno de mis fuerzas, notaba esa agradable disposición, que es, el reverso exacto del ennui, del aburrimiento dicho en francés. Como me estoy recuperando, noto la agradable disposición, disposición que es ganas de hacer cosas. Sentía un interés sereno, pero inquisitivo hacia todo lo que me rodeaba…”

Estoy bien, y, recupero el interés por hacer las cosas. Estoy mal, estoy bajo, estoy derrotado, entonces, pierdo el interés por las cosas. Evidentemente, la afectividad nuestra; el fondo afectivo, puede estar más vivo o menos vivo; más poderoso o menos poderoso, según todos estos factores.

Hay también, ligeras variaciones de lo que podría ser los biorritmos. Los biorritmos tienen una influencia en nuestros estados de ánimo. Por tanto, también, sobre nuestra afectividad; la viveza de nuestra afectividad. No es lo mismo, la primera hora del día, que la última hora del día. La luz, la luz solar, especialmente, estimula, nos hace estar más activos. Y, también, las estaciones, pueden suponer un cierto cambio de tono vital, influye en la afectividad.

Podríamos decir, en los años 20, en los años 30, del siglo pasado, aunque el tema es más antiguo, una rama de la psicología, se dedicó a estudiar si había algunas características del carácter de las personas, que se podían explicar por su configuración física. Es lo que se llama la caracterología.

Caracterología: influencia del aspecto físico en el carácter de las personas

Y, se ponían distintos ejemplos. Los típicos ejemplos de influencia, digamos de, la dimensión corporal, la manera de ser, la manera de reaccionar afectivamente y la manera de obrar en conducta, eran tres:

·         La persona atlética,

·         La persona digamos, con pocas fuerzas y,

·         La persona gruesa.

Claro, es evidente que reaccionan de manera distinta. Claro, una persona gruesa, le costará más ponerse a correr. Y, a una persona atlética, las cosas que le suponen un reto, quizá, le estimulan. Mientras, una persona que se siente con pocas fuerzas, pues prefiere tener pocos retos, porque ya hace bastante con hacer lo que tiene que hacer, con las pocas fuerzas que tienen. Evidentemente, ya se ve, que son cosas un poco mezcladas, porque no es simplemente una disposición corporal, es que también, va acompañada, vamos a decir, de unos ciertos razonamientos, de unos ciertos planteamientos mentales.

Con todo, después de dar unas cuantas vueltas, la caracterología desapareció. Entre otras cosas, porque no se puede trabajar científicamente. Es decir, no se consiguieron evidencias estadísticas; mediante pruebas experimentales, que consiguieran establecer por ejemplo unos cuadros.

El tema del carácter, dio mucho de sí, porque efectivamente, el propio Aristóteles, sobre todo, los discípulos, Teofrasto, por ejemplo, habían advertido que hay diferentes caracteres en las personas. Que están un poco tipificados. Poco difícil, de reducir esto a algo experimental, con una clasificación científica seria, pero, ha habido también otros intentos de tipificar la personalidad. Que tiene algo que ver con, rasgos interiores, rasgos afectivos, quizá la obra más influente en este sentido ha sido la del francés Le Senne. Que escribió una caracterología; sobre el carácter y, que distinguía 3 características.

René Le Senne (1882 - 1954)

Características de los caracteres de Le Senne:

t1 – Emotividad: si una persona es emotiva o no emotiva

2 – Resonancia afectiva: es decir, la repercusión afectiva, si es inmediata o se retarda. El impacto, si es inmediato, personas que reaccionan enseguida, o personas que son lentas. La resonancia, se llama exactamente, la resonancia afectiva.

3 -  Actividad: es decir, si una persona es activa o no activa

Con estas 3 dobles (emotiva – no emotiva; afectiva – no afectiva; primaria o secundaria), se hacían muchas clasificaciones. Se ha utilizado muchísimo en educación, de más de 30 años, en los niños se hacía una especie de perfil. Este niño es, primario o secundario; reacciona inmediatamente o las cosas le van quedando y las cosas le van haciendo meya poco a poco. Lo segundo, es activo o es no activo, le gusta o no moverse. Y, lo tercero, si es emotivo o no emotivo.

Claro, según estas características, salían tipos de personalidad. Si encontramos una persona que no es activa, que no es emotiva, y que es secundario, tenemos una abúlica (persona con pasividad, desinterés, falta de voluntad), que no se va mover por nada.

Todo lo contrario, si tenemos una persona activa, emotiva y primaria, tenemos lo que antiguamente se llamaba, una persona sanguinaria o, una persona que se lanza enseguida por las cosas.

Mientas que, si tenemos una persona que es activa, que es emotiva y que tiene una resonancia retardada, es decir, no es primario sino secundario, tendríamos una persona apasionada.

Estas son unas ciertas clasificaciones, que han tenido una cierta utilidad en la enseñanza, aunque luego no se supo bien como aplicar todo esto, aparte de lo obvio, y que ciertamente describen algo de la personalidad, nos permiten conocer un poco mejor la personalidad humana. Bien, es verdad que como, pasaba en general con la caracterología, esto es muy difícil de someter a medida, experimental, y por tanto, no es muy preciso, fuera de algunas ideas generales, más o menos interesantes, no se puede llegar más allá.

Bien, todo esto que hemos explicado es un poco la estructura del fondo afectivo, y cómo, este fondo afectivo también está afectado por muchas cosas, que hace que aquello se mueva más o menos. Y también, que al final define realmente el perfil de las personas. Y, la importancia que tiene la estructura de los amores, cuales son los amores dominantes.



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Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

Consejo Episcopal Latinoamericano

Conferencia Episcopal Argentina - CEA

Litugia CEA

Organización de Seminarios de la Argentina - OSAR

"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"