Juan Luis Lorda. Curso de Antropología 7. El acto libre y sus requisitos

7 - El acto libre y sus requisitos


Nos toca hablar del tema: el acto libre, desde ya en antropología.

Ciertamente lo más importante, aunque necesita comprender todos los demás aspectos de la personalidad, que todos son importantes. La inteligencia, no hay acto libre sin inteligencia, es imposible ¿no? El mundo moderno ha destacado mucho la idea de libertad, pero no se acaba de comprender bien lo que es. Quizá, no la entiende bien, o no la entiende del todo.

El mundo moderno ha destacado mucho la idea de libertad, pero no se acaba de comprender bien lo que es

Y, precisamente, estudiando el acto libre es donde se ve cuál es el acto de la libertad y cómo funciona.

Decíamos que la voluntad humana, se entiende con dos tipos de operaciones o dos tipos de inclinaciones:

1-      Habituales, naturales. Que ya están insertas en nuestra personalidad. Nuestros amores: a personas, a actividades, y luego, algunas que ya traemos de fábrica: el deseo de sobresalir, el deseo de que nos amen, el deseo de vago, pero que nos empuja, de felicidad; y al mismo tiempo, el deseo de ser reconocidos por otros, etc. Son deseos, que espontáneamente están presentes en nuestra personalidad. Esto se llamaba: “Voluntas ut Natura”.

2-      Personales, razonadas. Y decíamos que hay otras inclinaciones, que es la inclinación que yo decido. No es una inclinación de fábrica, espontánea y presente, sino la que yo decido en concreto. Que se le llama también, capacidad de auto determinarse, que es por lo que voy. La capacidad de auto determinarse: es la tendencia consciente y deliberada hacia algo en concreto. Qué es lo que voy hacer; Porqué tiendo. Es una tendencia consciente que se le llama deliberada. Se llama deliberada, porque se hace, se configura en una deliberación. Yo pienso, y entonces, me autodetermino.

A veces, se entiende la libertad, como pura espontaneidad. Y se dice, ¿por qué haces esto?, porque me da la gana, porque quiero. Y ahí, solo están presentes algunos aspectos: no me condiciona nadie, no estoy sometido a nadie, bien, solo son algunos aspectos de la libertad. Pero, lo más específico de la libertad, es que yo haya pensado qué es lo que quiero. Que haya decidido lo que quiero. Eso es lo específico del acto libre.

Lo específico del acto libre es el razonamiento y la deliberación de una tendencia, no la mera espontaneidad

Mientras yo no haya deliberado y decidido, es muy difícil llamar a un acto, libre. Una persona, por ejemplo, que no supiera porqué hace las cosas ¿cómo se le llama a eso? ¿libre?, quizá es libre, solo en el sentido de que no es coaccionado por otros, que sale de dentro, pero no sabe porque sale de dentro, si no es consciente, ¿cómo se le va a llamar a eso libre? O, sino, es un acto muy defectuoso.

El acto libre, típico del ser humano, que hacemos a todas horas, desde las cosas más pequeñas hasta las cosas más grandes, es una deliberación, donde pensando, llegamos a una conclusión práctica, de que lo que queremos hacer, y cómo lo vamos hacer. Además, vamos configurando todos los aspectos de la acción. Este diseñar la acción, pensando, es lo propio del acto libre. El acto humano, se llama así, acción humana o acto humano. Lo específico, acto libre. Y es lo mismo, que acto deliberado. Todos los actos deliberados son libres y, todos los actos libres son deliberados. No hay actos libres que no sean deliberados, propiamente.

No hay actos libres que no sean deliberados

Y, ¿cómo se hace la deliberación?

La deliberación se hace, deliberación significa, la inteligencia que está pensando.

Deliberar: “considerar atenta y detenidamente el pro y el contra de los motivos de una decisión, antes de adoptarla…”

Claro, la inteligencia, piensa en abstracto. Ponemos un ejemplo, yo quiero comprar un coche. Un coche, es un término abstracto, sirve para todos los coches, sin embargo, yo no puedo comprar todos los coches a la vez. Yo compraré, un coche concreto. Los pasos que yo haré, para comprar un coche concreto, es una concreción. Es pasar de los universal a lo concreto. Vamos, también pasa eso, cuando pienso que voy hacer en la tarde; la tarde es un término muy general y, voy pensando que voy hacer en concreto. O, por ejemplo, pienso que voy a estudiar; pero estudiar es un término genérico, universal, una idea. Pero yo, debo pasar, de la idea con la que pienso, al mundo real, concreto en el que vivo. Por eso se llama a eso, razonamiento práctico, donde llego a una conclusión práctica, manejando, como maneja el conocimiento, ideas abstractas. Toda esa labor inmensa de concreción, toda esa labor inmensa que comprende muchos pasos de diseño, es lo propio del acto libre.

Razonamiento práctico: de lo abstracto y universal a lo concreto

Además, yo tengo la libertad, después de haberlo configurado todo, de hacerlo o no. Que es un ámbito más de libertad. Pero, lo más específico del acto libre, es el diseño del acto. El diseño de la acción, que puede ser, desde la idea que yo tengo de, tomar un bolígrafo y cambiarlo de sitio o, lo voy a recoger y lo voy a llevar a otra parte; cosas muy pequeñas, pero que hay supuesto una deliberación, una decisión, una determinación, una autodeterminación. Todo esto es propio del acto libre.

Claro, de aquí se deducen inmediatamente unas condiciones del acto libre. Hemos dicho, el acto libre necesita deliberación. Claro, es que, si necesita deliberación, entonces necesita conocimiento.

La primera condición para que se dé un acto libre, deliberado, es el conocimiento

Siempre se dice, que la libertad necesita, uso de razón

1 – USO DE RAZÓN y CONOCIMIENTO

Las personas que no tienen uso de razón, lo tienen limitado, tienen limitada la libertad, tienen limitada la capacidad de hacer actos libres. Por eso también, en la vida pública, se les limita la responsabilidad: la capacidad de actuar en la vida pública. Un niño, no puede vender una casa. Un adulto, puede vender una casa, pero un niño no. Está bajo la patria potestad, ¿por qué? Porque se considera que no tienen la inteligencia suficientemente desarrollada, para que ese acto sea plenamente libre, para que sea consciente del dolor que supone eso. Entonces, se le considera menor de edad a estos efectos, porque no tiene un uso pleno de la inteligencia. No puede hacerlo completamente bien, aunque tiene un cierto uso de la libertad evidentemente; no puede hacerlo completamente bien, esto que es deliberar y decidir.

También, una persona que se enferma, tiene limitada su libertad en esa misma medida. O, cuando perdemos la memoria, evidentemente, se nos va limitando el ejercicio de la libertad. Resolvemos esferas de ámbito de la libertad.

De tal manera, que un primer requisito importantísimo de la libertad es el uso de razón y el conocimiento, toda esa área.

También, si yo estoy equivocado, es limita mucho mi libertad. Es decir, si mi razón está equivocada, está llena de falsedad, voy a obrar mal, eso me condiciona mi libertad. Internamente el acto estará bien hecho, pero en conjunto, estoy equivocado, pues, aquello no funciona bien. Por eso, la libertad necesita, uso de razón y conocimiento.

Pero, también, hay un segundo requisito. Hablábamos de que la voluntad humana tiene, unas inclinaciones. Y, cada vez que tomamos una decisión, todo se mueve. Es decir, nosotros ya tenemos unas aspiraciones por debajo, y, cuando la consciencia está pensando, está deliberando, todo aquello se mueve.

De tal manera, por ejemplo, que yo puedo pensar con mucha claridad, que voy hacer en la tarde y decidir un plan maravilloso, pero me da tanta pereza, que no lo voy hacer, me cuesta mucho moverme. Con la inteligencia, decido, pero no es suficiente para dominar mi pereza.

O, a lo mejor, podríamos dar el caso del alcohólico, puedo decir lo que quiera sobre lo que voy hacer, pero esto me puede, esto me lleva por delante.

O, puede ser, que una persona quiere tratar bien a otras, pero resulta que tiene un carácter tan difícil, que por mucho que dese o por mucho que piense, cómo hace las cosas, luego, aquello le puede.

De tal manera, que la libertad tiene un segundo requisito que es, el dominio de sí.

La segunda condición para que se dé un acto libre, deliberado, es que no dominen las pasiones.

El dominio del componente pasional del ser humano.

2 – EL DOMÍNIO DE SÍ MISMO

Nos tenemos que dominar en todos estos aspectos, que son muchísimos. Que no dominen las pasiones; que no dominen el impulso afectivo e instintivo. Ya decíamos de pasada, no vamos a desarrollar este punto, pero es muy interesante, que para que no domine, nosotros necesitamos buenos y grandes amores. Porque si no, no podemos vencer los otros. En fin, lo dejamos en este momento a un lado.

Nos interesaba recalcar solamente tres requisitos, del ejercicio del acto libre y, también, del ejercicio de la libertad. Porque, la libertad es esa capacidad que tenemos de podernos auto determinar. Está unido, la libertad que nos auto determina y seguido, el ejercicio de la libertad.

Bien, llevamos dos requisitos, que se pueden considerar como requisitos internos, que son: el uso de razón con el conocimiento, que nos permite deliberar, llegar a una conclusión bien llevada y después, el dominio de sí mismo, el dominio de las pasiones, para poder, aquello que hemos decidido y deliberado, llevarlo a la práctica y, que no sea cambiado, obstaculizado, modificado o, impedido por las pasiones que tenemos. Dos requisitos internos.

Requisitos internos del acto libre:

1 – USO DE LA RAZÓN: conocimiento. Deliberación y razonamiento práctico.

2 – DOMINIO DE SÍ MISMO: dominio de las pasiones.

Y, nos queda un tercer requisito, que es la ausencia de coacción o de violencia. Es decir, que otros no nos hagan violencia.

La tercera condición, para que se dé un acto libre, deliberado, es externa a la inteligencia o voluntad

Pues, yo puedo decir una cosa, pero otros me lo impiden, pues no lo puedo hacer.

                                               3 – AUSENCIA DE COACCIÓN O VIOLENCIA

Por ejemplo, me meten tanto miedo que me obligan a hacer una cosa u otra. Claro, han restringido o incluso han anulado mi libertad. De manera que, se puede distinguir que, la libertad tiene dos ámbitos: libertad interna y libertad externa.

La libertad tiene dos ámbitos:

1 – LIBERTAD INTERNA

2 – LIBERTAD EXTERNA

La libertad interna, es la que tenemos que conquistar. Es la que conquistamos con el uso de razón y conocimiento adecuado y, con el dominio de nosotros mismos; para poder obrar de acuerdo con lo que decidimos. Es el acto libre, llevado a cabo. Libertad interna.

La libertad interna se consigue con: uso de razón y conocimiento adecuado y, dominio de nosotros mismos

La libertad externa, es que otros no nos impidan. La libertad externa, es la que está protegida por las leyes. Para que nadie haga violencia privada, injusta, está el Estado. Yo puedo quejarme, de que hay una persona que está haciendo una violencia injusta sobre mí. El Estado, en principio, me protege y procura que haya un ámbito de libertad, entre todos los ciudadanos.

Bien, lo que hemos visto hoy, sobre todo es acto tan interesante, tan central, tan propio del ser humano, que es: la deliberación, con el acto libre. Ahí es donde se ejercita la libertad. Y, ahí es donde somos capaces con la inteligencia, porque claro; la inteligencia es tan rica que, a través de nuestra libertad, decidiendo nosotros, somos capaces de hacer muchísimas cosas y, de crear muchísimo también; la creatividad. La inteligencia, combinándose, y, nosotros decidiendo dentro de ese mundo lo que mejor nos parece. Es la creatividad del ser humano, en la vida, en el arte, en nuestras relaciones con los demás. El acto libre, tan importante.




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Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

Consejo Episcopal Latinoamericano

Conferencia Episcopal Argentina - CEA

Litugia CEA

Organización de Seminarios de la Argentina - OSAR

"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"