Los catecúmenos son acogidos y
acompañados por la comunidad cristiana durante su proceso de formación y
conversión, recibiendo una preparación adecuada para recibir el sacramento del
Bautismo, que incluye la catequesis, la oración, la participación en la liturgia
y el compromiso de vivir como verdaderos discípulos de Jesucristo.
La Iglesia Católica Apostólica y
Romana reconoce el valor y la importancia de la preparación de los catecúmenos,
ya que es un tiempo de gracia y de encuentro personal con Cristo, que les
permite crecer en su fe y madurar en su compromiso con Dios y con los demás.
- En el numeral 1247 se explica que los catecúmenos
son aquellas personas que se preparan para recibir el sacramento del
Bautismo y que, por lo tanto, son admitidos en la comunidad de los fieles
cristianos.
- En el numeral 1248 se indica que la preparación de
los catecúmenos incluye la catequesis, que es una enseñanza adecuada y
progresiva sobre la fe y los sacramentos de la Iglesia, así como la
instrucción en la vida cristiana.
- En el numeral 1249 se destaca la importancia de la
preparación de los catecúmenos como un tiempo de gracia y de encuentro
personal con Cristo, que les permite crecer en su fe y madurar en su
compromiso con Dios y con los demás.
- En el numeral 1250 se señala que los catecúmenos
deben recibir un catecumenado prolongado, que les permita comprender la
grandeza de la gracia del Bautismo y les ayude a asimilar el estilo de
vida cristiano.
- En el numeral 1251 se indica que los catecúmenos
deben ser admitidos a los ritos litúrgicos de la Iglesia, pero no pueden
recibir los sacramentos hasta que hayan recibido el Bautismo.
En resumen, los puntos del
Catecismo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana que contemplan a los
catecúmenos hacen referencia a su preparación para el sacramento del Bautismo, su
admisión en la comunidad de los fieles cristianos, la importancia de su
preparación como un tiempo de gracia y de encuentro personal con Cristo, y las
condiciones y requisitos para su admisión a los ritos litúrgicos y sacramentos
de la Iglesia.
¿Por qué a través del Bautismo, el bautizado es "sacerdote, pastor y rey"?
El sacerdocio, en la Iglesia Católica, no se limita solamente a los sacerdotes ordenados, sino que se extiende a todos los bautizados. Esto se debe a que, por medio del bautismo, se comparte en la misión sacerdotal de Cristo, quien ofreció su vida en la cruz para redimir al mundo. De esta manera, todos los bautizados son llamados a ofrecer sus vidas como sacrificio vivo y agradable a Dios (cf. Romanos 12:1), uniéndose a la ofrenda de Cristo en la cruz.
En cuanto al ser pastor, la Iglesia Católica entiende que todo bautizado tiene la responsabilidad de cuidar y guiar a sus hermanos en la fe. Esto se debe a que, por medio del bautismo, se comparte en la misión profética de Cristo, quien anunció la Buena Nueva del Reino de Dios y llamó a los hombres a la conversión. De esta manera, todos los bautizados son llamados a ser testigos de Cristo ante el mundo, anunciando su mensaje de amor y salvación.
Finalmente, en cuanto a la realeza, la Iglesia Católica enseña que los bautizados comparten en el poder y la autoridad de Cristo, quien es el Rey de la creación y de la historia. Esto significa que, por medio del bautismo, se comparte en la misión real de Cristo, quien vino a instaurar el Reino de Dios en el mundo y a luchar contra el mal y el pecado. De esta manera, todos los bautizados son llamados a colaborar en la extensión del Reino de Dios en la tierra, trabajando por la justicia, la paz y la salvación de todos los hombres.
Entonces en la Iglesia Católica, el bautismo es el sacramento que nos incorpora a Cristo y nos hace partícipes de su sacerdocio, su profetismo y su realeza. Esto significa que, como bautizados, todos estamos llamados a ofrecer nuestras vidas como sacrificio agradable a Dios, a anunciar su Palabra y a colaborar en la extensión de su Reino en el mundo.
¿Cuáles serían las palabras adecuadas que sintetizan que el bautismo nos
confiere que somos "sacerdote, profeta y rey"?


