Bautismo

La necesidad del Bautismo para la salvación


Fuente: Bautismo de Cristo por Francisco de Goya. Hacia 1780
El Bautismo es el sacramento que nos introduce en la vida de gracia de Cristo y nos hace miembros del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Es el primer paso en nuestro camino de fe y salvación, y es necesario para la salvación de cualquier persona. A través del Bautismo, somos liberados del pecado original y todos los pecados personales cometidos antes del Bautismo, y recibimos una nueva vida en Cristo.

El Bautismo es considerado un sacramento en la Iglesia Católica Apostólica y Romana porque fue instituido por Jesucristo y es uno de los siete signos visibles de la gracia que Él nos otorga.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana del año 1992, el Bautismo es el sacramento por excelencia, ya que es el fundamento de toda la vida cristiana y el ingreso a la comunidad de los creyentes (CIC 1213).

Además, en el Bautismo, Dios nos otorga la gracia santificante que nos permite participar en su vida divina, nos libera del pecado original y de todos nuestros pecados personales, y nos hace renacer como hijos de Dios y miembros de su Iglesia (CIC 1262).

El Bautismo es un sacramento porque es una señal visible de la acción de Dios en nuestras vidas, a través de la cual recibimos la gracia santificante que nos transforma y nos capacita para vivir como verdaderos discípulos de Jesucristo.



El Significado del Bautismo

El punto 1213 del Catecismo de la Iglesia Católica dice: "El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el Espíritu (vitae spiritualis ianua), y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión."

La Necesidad del Bautismo

El punto 1257 del Catecismo de la Iglesia Católica dice: "El Señor mismo afirma que el Bautismo es necesario para la salvación (Jn 3,5). Por eso mandó a sus discípulos a anunciar el Evangelio y bautizar a todas las gentes (cf. Mt 28,19-20; Mc 16,15-16). El Bautismo es necesario para la salvación de aquellos a quienes el Evangelio ha sido anunciado y que han tenido la posibilidad de pedir este sacramento."

La Celebración del Bautismo

El punto 1239 del Catecismo de la Iglesia Católica dice: "La preparación inmediata para el Bautismo consta de la educación de la fe y de la catequesis de los catecúmenos, que se realiza en varias etapas distintas y tiene por objeto: que los catecúmenos respondan con una fe informada a la palabra de Dios anunciada por la Iglesia; que conozcan mejor a Cristo y su Iglesia; que se entrenen en el espíritu de la vida cristiana y que se preparen para recibir el Sacramento del Bautismo."

Los Frutos del Bautismo

El punto 1265 del Catecismo de la Iglesia Católica dice: "El Bautismo no sólo purifica de todos los pecados, hace también del neófito "una nueva creatura", un hijo adoptivo de Dios que ha sido hecho partícipe, por la gracia, de la naturaleza divina, miembro de Cristo, coheredero con él y templo del Espíritu Santo."

El Ministro del Bautismo

El punto 1256 del Catecismo de la Iglesia Católica dice: "El ministro ordinario del Bautismo es el obispo, el presbítero o el diácono (cf. CCEO, can. 677,1; CIC, can. 861,1). En caso de necesidad, cualquier persona incluso no bautizada puede bautizar (cf. CIC, can. 861,2) si tiene la intención requerida y utiliza la fórmula bautismal trinitaria."

¿Quiénes son los Catecúmenos en la Iglesia Católica Apostólica y Romana? 



Los catecúmenos son aquellas personas adultas o niños que, no habiendo sido bautizadas, se preparan para recibir el sacramento del Bautismo en la Iglesia Católica Apostólica y Romana.

Los catecúmenos son acogidos y acompañados por la comunidad cristiana durante su proceso de formación y conversión, recibiendo una preparación adecuada para recibir el sacramento del Bautismo, que incluye la catequesis, la oración, la participación en la liturgia y el compromiso de vivir como verdaderos discípulos de Jesucristo.

La Iglesia Católica Apostólica y Romana reconoce el valor y la importancia de la preparación de los catecúmenos, ya que es un tiempo de gracia y de encuentro personal con Cristo, que les permite crecer en su fe y madurar en su compromiso con Dios y con los demás.

¿En qué puntos del Catecismo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, son contemplado los Catecúmenos y qué dice cada uno de esos puntos?

Los catecúmenos son contemplados en varios puntos del Catecismo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana del año 1992:

  1. En el numeral 1247 se explica que los catecúmenos son aquellas personas que se preparan para recibir el sacramento del Bautismo y que, por lo tanto, son admitidos en la comunidad de los fieles cristianos.
  2. En el numeral 1248 se indica que la preparación de los catecúmenos incluye la catequesis, que es una enseñanza adecuada y progresiva sobre la fe y los sacramentos de la Iglesia, así como la instrucción en la vida cristiana.
  3. En el numeral 1249 se destaca la importancia de la preparación de los catecúmenos como un tiempo de gracia y de encuentro personal con Cristo, que les permite crecer en su fe y madurar en su compromiso con Dios y con los demás.
  4. En el numeral 1250 se señala que los catecúmenos deben recibir un catecumenado prolongado, que les permita comprender la grandeza de la gracia del Bautismo y les ayude a asimilar el estilo de vida cristiano.
  5. En el numeral 1251 se indica que los catecúmenos deben ser admitidos a los ritos litúrgicos de la Iglesia, pero no pueden recibir los sacramentos hasta que hayan recibido el Bautismo.

En resumen, los puntos del Catecismo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana que contemplan a los catecúmenos hacen referencia a su preparación para el sacramento del Bautismo, su admisión en la comunidad de los fieles cristianos, la importancia de su preparación como un tiempo de gracia y de encuentro personal con Cristo, y las condiciones y requisitos para su admisión a los ritos litúrgicos y sacramentos de la Iglesia.

¿Por qué a través del Bautismo, el bautizado es "sacerdote, pastor y rey"?

El sacerdocio, en la Iglesia Católica, no se limita solamente a los sacerdotes ordenados, sino que se extiende a todos los bautizados. Esto se debe a que, por medio del bautismo, se comparte en la misión sacerdotal de Cristo, quien ofreció su vida en la cruz para redimir al mundo. De esta manera, todos los bautizados son llamados a ofrecer sus vidas como sacrificio vivo y agradable a Dios (cf. Romanos 12:1), uniéndose a la ofrenda de Cristo en la cruz.

En cuanto al ser pastor, la Iglesia Católica entiende que todo bautizado tiene la responsabilidad de cuidar y guiar a sus hermanos en la fe. Esto se debe a que, por medio del bautismo, se comparte en la misión profética de Cristo, quien anunció la Buena Nueva del Reino de Dios y llamó a los hombres a la conversión. De esta manera, todos los bautizados son llamados a ser testigos de Cristo ante el mundo, anunciando su mensaje de amor y salvación.

Finalmente, en cuanto a la realeza, la Iglesia Católica enseña que los bautizados comparten en el poder y la autoridad de Cristo, quien es el Rey de la creación y de la historia. Esto significa que, por medio del bautismo, se comparte en la misión real de Cristo, quien vino a instaurar el Reino de Dios en el mundo y a luchar contra el mal y el pecado. De esta manera, todos los bautizados son llamados a colaborar en la extensión del Reino de Dios en la tierra, trabajando por la justicia, la paz y la salvación de todos los hombres.

Entonces en la Iglesia Católica, el bautismo es el sacramento que nos incorpora a Cristo y nos hace partícipes de su sacerdocio, su profetismo y su realeza. Esto significa que, como bautizados, todos estamos llamados a ofrecer nuestras vidas como sacrificio agradable a Dios, a anunciar su Palabra y a colaborar en la extensión de su Reino en el mundo.

¿Cuáles serían las palabras adecuadas que sintetizan que el bautismo nos confiere que somos "sacerdote, profeta y rey"?

La palabra adecuada que sintetiza que el bautismo nos confiere que somos "sacerdote, profeta y rey" es "comunión". A través del bautismo, los cristianos son incorporados al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, y comparten la vida divina y la misión de Cristo. La comunión con Cristo implica participar en su sacerdocio, profecía y reinado, y en la tarea de anunciar el Evangelio y de servir a los demás en su nombre. En este sentido, la comunión es la palabra adecuada que resume la idea de que los bautizados son llamados a compartir la vida y la misión de Cristo en la Iglesia.

Hay varias otras palabras que se podrían utilizar para sintetizar la idea de que el bautismo nos confiere que somos "sacerdote, profeta y rey". Además de "comunión", se podrían mencionar otras palabras como "participación", "vocación", "misión" o "llamado"

Todas estas palabras apuntan a la idea de que el bautismo no es solo un rito de iniciación o un acto simbólico, sino que tiene una dimensión profunda que implica una transformación interior y un compromiso activo en la vida de la Iglesia y del mundo.


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Días con obligación de oir la Misa en Argentina

Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

Consejo Episcopal Latinoamericano

Conferencia Episcopal Argentina - CEA

Litugia CEA

Organización de Seminarios de la Argentina - OSAR

"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"