Juan Luis Lorda. Curso de Antropología 6. Voluntas ut ratio, voluntas ut natura

6 - Voluntas ut ratio, voluntas ut natura


Decíamos que, a la sensibilidad, que es un tipo de conocimiento, sigue un tipo de reacción, que son, las pasiones, los afectos; yo conozco, yo tiendo. Eso les pasa a los animales. Yo percibo un olor, tengo hambre, me apetece, tengo deseos, se me suscitan deseos, eso es en el ámbito de la sensibilidad, de la afectividad, de la psicología animal, que nosotros compartimos. Por ejemplo, al oler el pan, puede despertarme el hambre, el deseo de comer. Aunque me daré cuenta con la inteligencia, analizaré eso y lo pensaré en otro estrato. Bien, exactamente es lo que nos interesa.

La inteligencia, que es también un conocimiento, está unida, a otro nivel, a una inclinación; que es lo propio de la voluntad. La voluntad es un universo, y, además, es interesante entenderlo bien, porque ahí se juegan aspectos importantísimos de la persona.

Llamamos voluntad a la capacidad de tender racionalmente. O, la capacidad racional de tender.

Voluntad: capacidad de tender racionalmente

Las pasiones, o la afectividad animal, que compartimos, es una especie de inclinación espontanea. Que sentimos como un impulso, que nos llega por dentro.

Las pasiones, que compartimos con los animales, son una reacción espontánea a un estímulo

Pero aquí, es, una tendencia dentro de la inteligencia.

La voluntad marca una tendencia dentro de la inteligencia

Y se pueden distinguir dos ámbitos:

En primer lugar, nosotros ya tenemos una especie de inclinaciones de fábrica, inclinaciones naturales, espontaneas, que luego se van enriqueciendo y se van desarrollando.

Por nuestra propia naturaleza tenemos ya ciertas tendencias

O sea, las cosas conocidas no me son indiferentes, yo tengo unos amores, unas inclinaciones ya dentro. Por ejemplo, toda persona, por vago que sea, tiene un deseo de la felicidad; un deseo de realización; un deseo de ser amado; quizá necesita un poquito de experiencia de lo bueno que es esto. Pero, vamos, es casi espontáneo. Y, digamos que, son inclinaciones que ya están allí, ya las tenemos, están presentes. Y, en cuanto algo se pone en juego; si yo en algo percibo que allí me juego la felicidad, tiendo a eso. Si en algo percibo que me van a querer, es una cosa que yo deseo, es inevitable, el bien es deseable. Esto es, ¿Cómo es nuestra voluntad?, ¿cuál es la naturaleza de la voluntad?

Por eso, con un lenguaje clásico, se llamaba a este aspecto de la voluntad: “Voluntas ut Natura” – La voluntad como naturaleza o también, la naturaleza de la voluntad.

“Voluntas ut Natura” – La voluntad como naturaleza

La naturaleza de la voluntad, es que ella tiende espontáneamente a algunas cosas. Es importante, la palabra espontáneamente. Uno podría preguntarse ¿tiende libremente? No, espontáneamente.

O sea, una persona que haya descubierto lo bonita que es la música, por supuesto que tiene una inclinación a la música, y ¿es una inclinación voluntaria?, es voluntaria en el sentido de que forma parte de mis inclinaciones naturales, e inteligente, de manera que está en la voluntad; pero al mismo tiempo es espontanea, porque ante cualquier cosa de la música yo tenderé a eso. Ahora, ¿es libre? NO, no es libre. Es espontánea. Es voluntaria, en algún sentido, porque forma parte de la voluntad; pero es espontanea.

¡En cambio, atención! Hay otra inclinación de la voluntad, Nosotros también nos inclinamos “inteligentemente” por algo, en ese sentido, es una inclinación de la voluntad.

Nosotros también nos inclinamos “inteligentemente” por algo

Y, ¿cómo sucede eso?, nos inclinamos pensando, que es el acto deliberado. Yo, delibero; yo pienso, y, digo, no, quiero esto. Y, ¿por qué quiero esto?, porque voy hacer esto. Es decir, yo he pensado y me he inclinado. Ese amor que yo tengo por la música, es una inclinación que ya está, pero, sin embargo, hoy puedo pensar, sí, me gusta mucho la música, ¿qué voy hacer esta tarde?, y yo, delibero. Y ahí, en esa deliberación, que es un ejercicio de la inteligencia. Donde yo, voy pensando, como voy hacer las cosas. Aparece el acto libre. A lo primero, que es la tendencia general, los amores que yo tengo, y, sobre todo, aquellos amores primeros, a la felicidad, etc.; se llama “Voluntas ut Natura” – la naturaleza de la voluntad que, tiende al bien reconocido.

Y en cambio, esta es la inclinación que yo mismo organizo, que yo provoco. Cuando digo, no, esta tarde voy hacer esto, es mi decisión. Esto es el acto libre. Y, se le llama en sentido clásico, la voluntad como razón, “Voluntas ut Ratio”.

“Voluntas ut Ratio”: la voluntad como razón

Porque, es una mezcla de afecto o de inclinación y de inteligencia. Se puede describir, como decía santo Tomás, como una inteligencia, que tiende inteligentemente a algo. O como, una voluntad inteligente, porque es un querer inteligente, es un querer donde está metida la razón. Porque ha pensado lo que va hacer, que es lo que quiere y, por qué quiere lo que quiere. Y, se ha dado cuenta que lo quiere por…

Por qué lo quiero organizar así esta tarde, porque quiero oír música esta tarde. He tomado estas decisiones, porque quiero oír música. Y, está una razón, metida ahí, esto es lo propio de la voluntad. Es decir, tenemos unas inclinaciones, que se van como anidando en nosotros, inteligentemente, porque hemos descubierto el bien, en algo, es decir, ¡qué bonita es la música, que maravilla! Ya se ha anidado en mi alma, vamos a decirlo así. Ya forma parte de mi voluntad permanente, voluntas ut natura, yo ya tengo una inclinación a la música, y lo mismo, hay personas que amamos muchas. De tal manera que, en una persona se forma como un espectro interior, de todas las inclinaciones que tenemos. Un espectro riquísimo, por debajo de ese espectro, que es el de la voluntad, por supuesto está, el espectro, vamos a decir, el espectro instintivo y el espectro espontaneo de la sensibilidad, de la afectividad, que compartimos con los animales. También tenemos hambre; también tenemos inclinaciones por el miedo; por tantas cosas; por el sexo, por ejemplo. Tantas cosas que compartimos con los animales.

Todas las inclinaciones, tanto naturales como razonables, generan un espectro interior riquísimo en la propia personalidad

Son inclinaciones, espontaneas que tenemos, por ejemplo, el instinto de supervivencia animal que tenemos dentro, que a veces se manifiesta en situaciones de mucho peligro, ¡podemos perder la cabeza! ¿no? Bien, todo esto lo tenemos anidado; y encima, todos esos amores adquiridos, afectos. Todo esto forma parte de nuestra personalidad. Muy interesante. Diríamos es la parte más definitiva de la personalidad. A veces, un poco oscura, porque nosotros sí que sabemos que nos gusta la música, pero no sabemos con qué intensidad, todas las cosas que tenemos ahí almacenadas. No nos es muy evidente. Lo sabemos en parte, porque sabemos más o menos qué es lo que nos gusta, pero cómo es exactamente todo eso. No es, muy evidente. Y, sin embargo, todo eso opera muchísimo en la personalidad, porque son inclinaciones permanentes. De tal manera que, cuando una persona, está pensando, está deliberando, que es lo propio del acto libre, que ya estudiaremos, claro, eso como nos afecta, hay reacciones de todo este mundo, que tenemos por dentro. Y puede haber reacciones de pereza, o puede haber reacciones de entusiasmo, o puede haber reacciones concentradas.

Me puede apetecer, comerme un pastel, porque lo veo muy apetitoso y al mismo tiempo recuerdo que no quiero ganar peso y que tengo que cuidarme y, que no debo comer; hay un conflicto, porque yo realmente, no quiero engordar y, por tanto, eso, lo he asumido, forma parte de mí y, es un querer que yo tengo. Tengo ese querer, pero también me gusta el pastel. Entonces, “conflicto”, que son propios de la afectividad.

Claro, todo este mundo, opera. Cuando a veces se piensa en la libertad, como una cosa autónoma; será autónoma respecto a otros, a veces. Pero, desde luego que no es autónoma a todo este espectro que tenemos por debajo. Que es importantísimo, todo esto se mueve. De tal manera que la conducta de una persona, depende totalmente de los amores que tiene.

La conducta de una persona, depende totalmente de los amores interiores

La inteligencia, en cierta manera, curiosamente es débil, porque es capaz de pensar, pero si no hay amores que se muevan, es muy difícil de ejecutar. Yo puedo decir, que para mí, es buenísimo esto, ¿pero cómo consigo vencer la pereza?, o, ¿cómo consigo vencer otra pasión?, por ejemplo, si yo tengo una afición loca por el alcohol, que no tengo gracias a Dios, pero si la tuviera, podría llegar a la conclusión de que no me viene bien, evidentemente no me viene bien, y, ¿cómo consigo vencerlo?, porque por mucho que me dé cuenta que no me viene bien, estoy seguro, y yo me amo a mí mismo y, no quiero hacerme daño, sin embargo, aquello tiene tanta fuerza dentro de mí mismo, que no consigo superar esto.

La inteligencia es débil en cuanto que, si no hay amores que respalden sus decisiones, es difícil que se ponga en práctica.

De tal manera, claro, la configuración de los amores, las fuerzas que se mueve ahí dentro, para mí es muy importante. La libertad en gran parte es, tener este mundo ordenado.

La libertad es, por tanto, tener el trasfondo de los amores internos ordenado

Y, la inteligencia no es suficiente. Una persona, necesita grandes amores; es también, un dato importante en la antropología. Los clásicos decían, que, si uno quiere liberarse de los amores inferiores, del alcohol, por ejemplo, o de otras cosas, o de perder el tiempo (de la pereza), necesita grandes amores, sino no se mueve.

La pura inteligencia, pensando en abstracto, lo que tenemos que hacer, no basta. Necesitamos amores y, los amores, se desarrollan descubriendo lo que es bueno. A veces, descubrimos las personas que son buenas, por eso, amamos muchas personas porque nos damos cuenta de que son buenas. Son buenas para nosotros. Quiero esta persona, y a esta otra, son mis amigos. O pude ser mi esposa, mi esposo, mis hijos. La gente se quiere mucho. Y se quiere mucho porque lo percibe como un bien, y, eso lo tiene anidado en el alma; y es una inclinación le condiciona, bueno, le empuja mucho en la vida. Una persona funciona, sobre todo, a base de grandes amores. Una persona que ame mucho la música, quizá haga algo grande en la música. Porque le ayudará a vencer, por ejemplo, sus perezas; le ayudará a dedicar apasionadamente tiempo a esto; le ayudará a suscitar un esfuerzo, a lo mejor, extraordinario. Bueno, al final, el tema de los amores, es muy importante.

De tal manera que, hemos descripto una parte de la voluntad. Hemos visto como la voluntad tiene unos amores permanentes e inclinaciones; la voluntad como capacidad racional de tender. Tiene unos amores permanentes, y, tiene unas decisiones, decimos, ahora voy a tender a esto, que es el acto libre, la decisión, el acto deliberado, la inclinación consciente. La inclinación que yo decido. Decíamos, con esa frase de santo Tomás, “inteligencia que tiende, o voluntad racional”, voluntad e inclinación que está llena de inteligencia. Muy bien, esta es, una pequeña descripción del núcleo de lo voluntario.



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Días con obligación de oir la Misa en Argentina

Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

Consejo Episcopal Latinoamericano

Conferencia Episcopal Argentina - CEA

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"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"