Juan Luis Lorda. Curso de Humanismo (Antropología) 10. La justicia

10. La justicia



Nos toca hablar de la virtud de la justicia. Prudencia, justicia, fortaleza, templanza, tratar de situarla. Porque claro, cuando hablamos de justicia, estamos hablando de un término que se utiliza de muchas maneras, hay un ministerio de justicia, hay un palacio de justicia, existe la justicia incluso como cargo, etc.

Bien, pero aquí estamos hablando de la justicia como virtud. Es decir, un hábito, ¿Qué habito?

La justicia como virtud, un hábito

Interesa localizarlo muy bien, ¿qué tipo de hábito? Estamos hablando del acto libre, la prudencia es deliberar bien, ¿verdad?, la justicia entonces ¿qué es? La justicia es: DECIDIR BIEN.

Si en el acto libre la prudencia es deliberar bien, ¿La justicia?

La justicia es: DECIDIR BIEN

Decidir bien ¿en qué sentido? Decidir por lo que es recto, por lo que es justo. La justicia es el hábito de decidir por lo que es justo.

JUSTICIA: es el hábito de decidir por lo que es justo

Bien. La prudencia, deliberar la acción; la justicia decidir por lo que es justo. Al deliberar podríamos, por ejemplo, sacar consecuencias de que es lo que más nos conviene, pero la justicia es decidir “NO POR LO QUE MÁS NO CONVIENE”, sino por lo que es justo.

La deliberación podría ser, pensar un acto, y decir, ¿qué es lo que más me apetece?, ¿cómo lo consigo?; pero la justicia no es lo que más me apetece, sino, qué es lo justo. ¿qué es lo que tengo que hacer?

JUSTICIA: DECIDIR por lo que es justo

Viene aquí muy a cuento, muy oportuno, el recordar una cosa de Aristóteles, que dice que los hombres, fundamentalmente nos movemos por tres motivos; obramos por tres motivos.

Aristóteles en su “Ética Nicómaco”, señala que el ser humano obra por tres motivos

1.       Primer motivo de obrar:

-          Por el gusto o placer: nos apetece algo, vamos por ello.

2.       Segundo motivo de obrar:

-          Por sus intereses o aficiones: es decir, por aquello que supone una ventaja o alguna utilidad. Alguna mejora, en algún sentido. Ejemplos: ganar fama, ganar gloria.

3.       Tercer motivo de obrar:

-          Por lo que es honesto: es decir, por lo que es justo, por lo que es recto. Es un poco difícil de definir, pero a continuación lo vemos.

Claro, estos tres motivos, a veces pueden coincidir.

Estos tres motivos pueden coincidir

Por ejemplo, imaginemos que es la hora de comer, voy a comer, me apetece comer, está bien, es normal. Además, de ser placentero, es también, útil, ¿por qué? Porque, esta tarde, si como, pues estaré mejor, ¿no?, a lo mejor estoy nervioso o estoy bajo. Es conveniente, es placentero, y luego ¿es honesto?, sí, es una cosa buena comer cuando toca comer; sería malo comer mientras está alguien a mi lado muriéndose de hambre ¿no?, eso no estaría bien. Pero, en general, en situaciones normales, comer está bien. Es a la vez, placentero, útil y honesto.

Pero, a veces, no se da esta coincidencia. Puede suceder que tenga, efectivamente ayudar a una persona y no me apetezca. O supongamos, un perjuicio, si ayudo a esta persona llego tarde, o, me va a costar mucho dinero, o, voy a quedar mal, o, me voy a manchar, sencillamente. Claro, entonces, se producen los conflictos, y ¿por qué criterio decido?

Cuando los tres motivos no coinciden, se producen los conflictos ¿Por qué criterio DECIDO entonces?

Ahí está la cuestión, claro, la persona recta decide por lo que es recto. Aquí qué debo hacer en aquella situación, ayudar al que lo necesita. Y, eso pasa por encima de lo que a mí me apetece, y de lo que a mí me conviene. Me voy a manchar, pues, que le vamos a hacer, mala suerte. Yo creo que lo que tengo que hacer aquí es esto. Claro, esto es importantísimo.

El criterio por el cual decidimos, ¡Atención!, eso es la rectitud, eso es la justicia:

El criterio por el cual decidimos es la justicia

De la justicia, como virtud personal, la justicia como hábito, hábito ¿de qué? De decidir por lo que es justo. No decido por lo que me apetece, no decido por lo que me conviene, claro que al final me conviene ser justo si tengo una idea elevada de eso, pero no por mi ventaja personal, no me interesa mi ventaja personal, yo hago esto, porque creo que es lo que hay que hacer.

Claro, aquí, ya hemos empezado a definir un poquito más, porque para Aristóteles ese criterio para decidir es simplemente “lo honeste”.

Ese criterio para decidir es “lo honesto”

Pero, ¿qué es lo honesto?, de fondo es lo que nos pide la conciencia.

“Lo honeste”:

Es lo que nos pide la conciencia

Lo que yo veo que, en este momento, me están pidiendo las cosas, con un criterio moral. Esto es, el sentido moral, que nos aparece en la conciencia, con distintos criterios. Por ejemplo, aquí, en el ejemplo de ver un hombre tirado, allí ¿qué me está pasando? Al ayudarlo, pues, es un deber de solidaridad, ¿cómo voy a dejar abandonada una persona que la está pasando mal?, eso se impone como un deber. O tal vez, …digamos, estamos viendo de donde viene este sentido de lo que es honesto.

La fuente de lo que es honesto es:

El sentido moral

Pues tiene varias fuentes, que en definitiva son el fenómeno del sentido moral.

¿Cómo se produce en nosotros el sentido del deber? Uno, pues deberes de solidaridad. Otra posibilidad, pues yo he adquirido, por ejemplo, un deber por el cargo que tengo, porque soy sacerdote, tengo que atender una persona, que me pide que le atienda. Forma parte de mis obligaciones naturales, como sacerdote. O si soy padre de familia, tengo que atender a mis hijos, forma parte de mis obligaciones inmediatas. En mi sentido moral, que lo tengo bien incorporado, tengo incorporado eso.

Otras veces, al pensar, me doy cuenta esto es lo justo, pues si yo he pagado este dinero, pero he pagado menos de lo debido, pues entonces, tengo que decir que he pagado menos. Ha habido un error, pero yo quiero subsanar ese error. Me han cobrado menos de los debido, me doy cuenta ¿no?, aquí me doy cuenta por un ejercicio de razón. Me han cobrado en la tienda, y después me doy cuenta, pues, me han dado mal los cambios. Una persona honesta, devuelve.

Pues, de distintas maneras, pues todo esto que os he dicho son manifestaciones del sentido moral, que es lo que nos lleva a pensar en un momento dado: … aquí, ¿qué es lo honesto? ¿qué es lo justo? Nos lleva a determinar, ¿qué es lo justo?

Y, la virtud de la justicia, es que yo decido habitualmente por lo que es justo.

 

La virtud de la JUSTICIA:

Decisión habitual por lo justo

 

Ahí, tenemos bien clasificada, bien centrada, lo que es la virtud de la justicia, como hábitos adquiridos por repetición de actos. Que es, absolutamente central en una persona, que la hacer recta, que la hacer honrada, aunque no significa exactamente los mismo, recto, honrado o simplemente buen, en sentido moral, en sentido más alto. Los términos: “honrado”, “justo”, “recto” o “bueno” (en sentido moral), son equivalentes, aunque con matices distintos.

Los términos: “honrado”, “justo”, “recto” o “bueno” (en sentido moral), son equivalentes, aunque con matices distintos

Como veremos, ahora, a continuación. Honrado, honesto, significan que ante los demás, aquello es percibido como algo conveniente, como algo bonito, algo de acuerdo con la dignidad humana.

“Honrado”, “honesto”, significan que ante los demás, aquello es percibido como algo conveniente, como algo bonito, algo de acuerdo con la dignidad humana.

Bien, esto es la justicia, como virtud personal.

A veces, se distingue dos ámbitos de la justicia:

Justicia Conmutativa: que son las relaciones con otros. ¿De qué tipos? Pues, de pactos; de compra – ventas; de obligaciones con otros; personales: de padres con hijos, de sacerdote con los fieles, etc. Relaciones interpersonales, las que yo estoy obligado.

Justicia Distributiva: las relaciones entre las personas y la sociedad. Que es, en una sociedad, las cargas, también, los beneficios, se reparten entre los miembros.

Una persona honrada, respeta los pactos, justicia conmutativa, cuando ha dado su palabra, da o paga lo que debe. Y también, en una justicia distributiva, cuando es miembro de una sociedad, se siente obligado a compartir las cargas de una sociedad. Un ejemplo típico, un grupo de amigos que va a comer por ahí, …, hay que fregar los platos, bueno, una persona un poco honesta le sale de dentro, que él también quiere trabajar y ayudar a lo que se está haciendo. Una cosa común, si todos hemos disfrutado de una cosa, todos tenemos que colaborar. Eso le sale de dentro a una persona honrada. Tiene un sentido de la justicia distributiva. Esto, que ha costado y se ha hecho entre todos, pues, yo también tengo que colaborar.

Y, lo que es en un grupo de amigos, también en la vida social. En la vida social, somos ciudadanos, tenemos que colaborar. Nos sentimos, partícipes y beneficiarios, de muchas cosas que son de la vida social, pues, uno también se da cuenta, espontáneamente, que tiene que llevar las cargas, que tiene que contribuir, pues, eso es el sentido moral en la justicia distributiva. Es bonito.

Y, un último, digamos, apunte, habíamos dicho que estas palabras, pues, son equivalentes: una persona que es justa, que es recta, también, que es honesta o que es honrada.

La palabra honradez u honestidad, son parecidas, tienen en su origen, … el cómo es visto ante los demás, … claro esto no quiere decir que uno haga las cosas para que los demás le vean.

Honradez y honestidad:

Cierta apreciación de lo que es bello o no en la conducta humana

Pero, si tiene la connotación, de que cuando una persona es recta, aquello, es percibido como bonito, por los demás. Merece la honra. En castellano, a veces, se utiliza en contra de esto, la deshonra de ser un sin vergüenza, la persona que no tiene vergüenza. Es decir, que no es capaz de vivir honestamente, honradamente y que queda mal. Es horrible ante los demás, algo que rebaja. No es capaz de asumir sus propias obligaciones, su propio comportamiento honesto.

Cuando, una persona es recta, es percibida como una actitud digna, merece la honra

La honestidad es un sentido de decoro, que protege mucho a las personas. Es decir, una persona lo ve como modelo, el ser recto. Ve como modelo, el ser honrado, le parece bonito ser así. Eso mismo, le da fuerzas y le protege.

La honestidad es un sentido de decoro, que protege mucho a las personas

Hay un ejemplo, que, a mí me viene a la cabeza muchas veces. Que aparece en la Biblia, en el Segundo Libro a los Macabeos, que es el de Eleazar.

Ejemplo de honestidad es:

Eleazar (II Macabeos 6, 18 -31)

Eleazar, era un anciano, en un pueblecito judío, que en ese momento estaba bajo dominio, digamos, pagano. Era, los sucesores de Alejandro Magno, y estaban imponiendo la cultura griega. Iban por los pueblos y a las personas más representativas le hacían comer cerdo, que tenían prohibido los judíos, para hacerlos pasar a la cultura griega y dejar los usos judíos.

Entonces, iban a un pueblo, y a las personas más representativas le hacían esto. Y, llegan a este pueblo, y a Eleazar que era una persona noble y reconocida por todos, le piden, pues que coma cerdo, contra la ley judía. Entonces, él dice, que ni hablar, que toda su vida él ha sido honrado, que ha cumplido la ley, que ha sido fiel a eso y que ahora no va hacer eso.

Y, dice la escritura, del libro, …y sus amigos, de una innoble piedad, de una equivocada piedad, de amistad por Eleazar, le dicen, pues no te preocupes, te ponemos una carne que no es de cerdo, y tú te la comes y ya está. Y resolvemos el asunto. Claro, y el otro dice, vamos a ver, yo que he llegado a esta edad, procurando vivir fielmente la ley, ¿cómo voy a dejar este ejemplo a los más jóvenes?, ¿qué van a decir? Cuando yo a mi edad soy capaz de pasar por esto, ni hablar.

Bueno, es un ejemplo de lo que es la honestidad. El sentido de lo que es el decoro. Que una persona lo tiene, yo ¿cómo voy a pasar por esto? Yo, que he procurado vivir honesto toda la vida, ¿cómo voy hacer esto que es tan feo?.

Bueno, un sentido de honestidad, que protege a las personas moralmente también, que es tener un ideal de realización humana. Nunca lo tenemos del todo, claro, pero nos da una gran fuerza, también, para vivir moralmente, honestamente. A los cristianos, claro, nos da fuerza al pensar que estamos delante de Dios, y queremos servirle bien. Pero, la honestidad, es una gran cosa, y la justicia, rectitud, es el adorno más importante de la persona humana.

La justicia, rectitud:

Es el adorno más importante de la persona humana.

¿Es importante la prudencia? Sí; ¿es importante la fortaleza? Sí; ¿es importante la templanza? Sí; pero, claro, la justicia es el centro de las virtudes.

La justicia es el centro de las virtudes



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Días con obligación de oir la Misa en Argentina

Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

Consejo Episcopal Latinoamericano

Conferencia Episcopal Argentina - CEA

Litugia CEA

Organización de Seminarios de la Argentina - OSAR

"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"