10. La justicia
Nos toca hablar de la virtud de
la justicia. Prudencia, justicia, fortaleza, templanza, tratar de situarla.
Porque claro, cuando hablamos de justicia, estamos hablando de un término que
se utiliza de muchas maneras, hay un ministerio de justicia, hay un palacio de
justicia, existe la justicia incluso como cargo, etc.
Bien, pero aquí estamos hablando
de la justicia como virtud. Es decir, un hábito, ¿Qué habito?
La justicia como virtud, un hábito
Interesa localizarlo muy bien,
¿qué tipo de hábito? Estamos hablando del acto libre, la prudencia es deliberar
bien, ¿verdad?, la justicia entonces ¿qué es? La justicia es: DECIDIR BIEN.
Si en el acto libre la prudencia es deliberar bien, ¿La justicia?
La justicia es: DECIDIR BIEN
Decidir bien ¿en qué sentido?
Decidir por lo que es recto, por lo que es justo. La justicia es el hábito de
decidir por lo que es justo.
JUSTICIA: es el hábito de decidir por lo que es justo
Bien. La prudencia, deliberar la
acción; la justicia decidir por lo que es justo. Al deliberar podríamos, por
ejemplo, sacar consecuencias de que es lo que más nos conviene, pero la
justicia es decidir “NO POR LO QUE MÁS NO CONVIENE”, sino por lo que es justo.
La deliberación podría ser,
pensar un acto, y decir, ¿qué es lo que más me apetece?, ¿cómo lo consigo?;
pero la justicia no es lo que más me apetece, sino, qué es lo justo. ¿qué es lo
que tengo que hacer?
JUSTICIA: DECIDIR por lo que es justo
Viene aquí muy a cuento, muy
oportuno, el recordar una cosa de Aristóteles, que dice que los hombres,
fundamentalmente nos movemos por tres motivos; obramos por tres motivos.
Aristóteles en su “Ética Nicómaco”, señala que el ser humano obra por
tres motivos
1. Primer motivo de obrar:
-
Por el
gusto o placer: nos apetece algo, vamos por ello.
2. Segundo motivo de obrar:
-
Por sus
intereses o aficiones: es decir, por aquello que supone una ventaja o alguna
utilidad. Alguna mejora, en algún sentido. Ejemplos: ganar fama, ganar gloria.
3. Tercer motivo de obrar:
-
Por lo
que es honesto: es decir, por lo que es justo, por lo que es recto. Es un poco
difícil de definir, pero a continuación lo vemos.
Claro, estos tres motivos, a
veces pueden coincidir.
Estos tres motivos pueden coincidir
Por ejemplo, imaginemos que es la
hora de comer, voy a comer, me apetece comer, está bien, es normal. Además, de
ser placentero, es también, útil, ¿por qué? Porque, esta tarde, si como, pues
estaré mejor, ¿no?, a lo mejor estoy nervioso o estoy bajo. Es conveniente, es
placentero, y luego ¿es honesto?, sí, es una cosa buena comer cuando toca
comer; sería malo comer mientras está alguien a mi lado muriéndose de hambre
¿no?, eso no estaría bien. Pero, en general, en situaciones normales, comer
está bien. Es a la vez, placentero, útil y honesto.
Pero, a veces, no se da esta
coincidencia. Puede suceder que tenga, efectivamente ayudar a una
persona y no me apetezca. O supongamos, un perjuicio, si ayudo a esta persona
llego tarde, o, me va a costar mucho dinero, o, voy a quedar mal, o, me voy a
manchar, sencillamente. Claro, entonces, se producen los conflictos, y ¿por
qué criterio decido?
Cuando los tres motivos no coinciden, se producen los conflictos ¿Por
qué criterio DECIDO entonces?
Ahí está la cuestión, claro, la
persona recta decide por lo que es recto. Aquí qué debo hacer en aquella
situación, ayudar al que lo necesita. Y, eso pasa por encima de lo que a mí me
apetece, y de lo que a mí me conviene. Me voy a manchar, pues, que le vamos a
hacer, mala suerte. Yo creo que lo que tengo que hacer aquí es esto. Claro,
esto es importantísimo.
El criterio por el cual
decidimos, ¡Atención!, eso es la
rectitud, eso es la justicia:
El criterio por el cual decidimos es la justicia
De la justicia, como virtud
personal, la justicia como hábito, hábito ¿de qué? De decidir por lo que es justo.
No decido por lo que me apetece, no decido por lo que me conviene, claro que al
final me conviene ser justo si tengo una idea elevada de eso, pero no por mi
ventaja personal, no me interesa mi ventaja personal, yo hago esto, porque creo
que es lo que hay que hacer.
Claro, aquí, ya hemos empezado a
definir un poquito más, porque para Aristóteles ese criterio para decidir es
simplemente “lo honeste”.
Ese criterio para decidir es “lo honesto”
Pero, ¿qué es lo honesto?, de
fondo es lo que nos pide la conciencia.
“Lo honeste”:
Es lo que nos pide la conciencia
Lo que yo veo que, en este
momento, me están pidiendo las cosas, con un criterio moral. Esto es, el
sentido moral, que nos aparece en la conciencia, con distintos criterios. Por
ejemplo, aquí, en el ejemplo de ver un hombre tirado, allí ¿qué me está
pasando? Al ayudarlo, pues, es un deber de solidaridad, ¿cómo voy a dejar
abandonada una persona que la está pasando mal?, eso se impone como un deber. O
tal vez, …digamos, estamos viendo de donde viene este sentido de lo que es
honesto.
La fuente de lo que es honesto es:
El sentido moral
Pues tiene varias fuentes, que en
definitiva son el fenómeno del sentido moral.
¿Cómo se produce en nosotros el
sentido del deber? Uno, pues deberes de solidaridad. Otra posibilidad, pues yo
he adquirido, por ejemplo, un deber por el cargo que tengo, porque soy
sacerdote, tengo que atender una persona, que me pide que le atienda. Forma
parte de mis obligaciones naturales, como sacerdote. O si soy padre de familia,
tengo que atender a mis hijos, forma parte de mis obligaciones inmediatas. En mi
sentido moral, que lo tengo bien incorporado, tengo incorporado eso.
Otras veces, al pensar, me doy
cuenta esto es lo justo, pues si yo he pagado este dinero, pero he pagado menos
de lo debido, pues entonces, tengo que decir que he pagado menos. Ha habido un
error, pero yo quiero subsanar ese error. Me han cobrado menos de los debido,
me doy cuenta ¿no?, aquí me doy cuenta por un ejercicio de razón. Me han
cobrado en la tienda, y después me doy cuenta, pues, me han dado mal los
cambios. Una persona honesta, devuelve.
Pues, de distintas maneras, pues
todo esto que os he dicho son manifestaciones del sentido moral, que es lo que
nos lleva a pensar en un momento dado: … aquí, ¿qué es lo honesto? ¿qué es lo
justo? Nos lleva a determinar, ¿qué es lo justo?
Y, la virtud de la justicia, es
que yo decido habitualmente por lo que es justo.
La virtud de la JUSTICIA:
Decisión habitual por lo justo
Ahí, tenemos bien clasificada,
bien centrada, lo que es la virtud de la justicia, como hábitos adquiridos por repetición
de actos. Que es, absolutamente central en una persona, que la hacer recta, que
la hacer honrada, aunque no significa exactamente los mismo, recto, honrado o
simplemente buen, en sentido moral, en sentido más alto. Los términos:
“honrado”, “justo”, “recto” o “bueno” (en sentido moral), son equivalentes,
aunque con matices distintos.
Los términos: “honrado”, “justo”, “recto” o “bueno” (en sentido moral),
son equivalentes, aunque con matices distintos
Como veremos, ahora, a
continuación. Honrado, honesto, significan que ante los demás, aquello es
percibido como algo conveniente, como algo bonito, algo de acuerdo con la
dignidad humana.
“Honrado”, “honesto”, significan que ante los demás, aquello es
percibido como algo conveniente, como algo bonito, algo de acuerdo con la
dignidad humana.
Bien, esto es la justicia, como
virtud personal.
A veces, se distingue dos ámbitos de la justicia:
Justicia Conmutativa: que son las relaciones con otros. ¿De qué
tipos? Pues, de pactos; de compra – ventas; de obligaciones con otros; personales:
de padres con hijos, de sacerdote con los fieles, etc. Relaciones
interpersonales, las que yo estoy obligado.
Justicia Distributiva: las relaciones entre las personas y la sociedad.
Que es, en una sociedad, las cargas, también, los beneficios, se reparten entre
los miembros.
Una persona honrada, respeta los
pactos, justicia conmutativa, cuando
ha dado su palabra, da o paga lo que debe. Y también, en una justicia distributiva, cuando es miembro
de una sociedad, se siente obligado a compartir las cargas de una sociedad. Un
ejemplo típico, un grupo de amigos que va a comer por ahí, …, hay que fregar
los platos, bueno, una persona un poco honesta le sale de dentro, que él
también quiere trabajar y ayudar a lo que se está haciendo. Una cosa común, si
todos hemos disfrutado de una cosa, todos tenemos que colaborar. Eso le sale de
dentro a una persona honrada. Tiene un sentido de la justicia distributiva.
Esto, que ha costado y se ha hecho entre todos, pues, yo también tengo que
colaborar.
Y, lo que es en un grupo de
amigos, también en la vida social. En la vida social, somos ciudadanos, tenemos
que colaborar. Nos sentimos, partícipes y beneficiarios, de muchas cosas que
son de la vida social, pues, uno también se da cuenta, espontáneamente, que
tiene que llevar las cargas, que tiene que contribuir, pues, eso es el sentido
moral en la justicia distributiva. Es bonito.
Y, un último, digamos, apunte,
habíamos dicho que estas palabras, pues, son equivalentes: una persona que es
justa, que es recta, también, que es honesta o que es honrada.
La palabra honradez u honestidad,
son parecidas, tienen en su origen, … el cómo es visto ante los demás, … claro
esto no quiere decir que uno haga las cosas para que los demás le vean.
Honradez y honestidad:
Cierta apreciación de lo que es bello o no en la conducta humana
Pero, si tiene la connotación, de
que cuando una persona es recta, aquello, es percibido como bonito, por los
demás. Merece la honra. En castellano, a veces, se utiliza en contra de esto,
la deshonra de ser un sin vergüenza, la persona que no tiene vergüenza. Es
decir, que no es capaz de vivir honestamente, honradamente y que queda mal. Es
horrible ante los demás, algo que rebaja. No es capaz de asumir sus propias
obligaciones, su propio comportamiento honesto.
Cuando, una persona es recta, es percibida como una actitud digna,
merece la honra
La honestidad es un sentido de
decoro, que protege mucho a las personas. Es decir, una persona lo ve como
modelo, el ser recto. Ve como modelo, el ser honrado, le parece bonito ser así.
Eso mismo, le da fuerzas y le protege.
La honestidad es un sentido de decoro, que protege mucho a las personas
Hay un ejemplo, que, a mí me
viene a la cabeza muchas veces. Que aparece en la Biblia, en el Segundo Libro a
los Macabeos, que es el de Eleazar.
Ejemplo de honestidad es:
Eleazar (II Macabeos 6, 18 -31)
Eleazar, era un anciano, en un
pueblecito judío, que en ese momento estaba bajo dominio, digamos, pagano. Era,
los sucesores de Alejandro Magno, y estaban imponiendo la cultura griega. Iban por
los pueblos y a las personas más representativas le hacían comer cerdo, que
tenían prohibido los judíos, para hacerlos pasar a la cultura griega y dejar
los usos judíos.
Entonces, iban a un pueblo, y a
las personas más representativas le hacían esto. Y, llegan a este pueblo, y a
Eleazar que era una persona noble y reconocida por todos, le piden, pues que
coma cerdo, contra la ley judía. Entonces, él dice, que ni hablar, que toda su
vida él ha sido honrado, que ha cumplido la ley, que ha sido fiel a eso y que
ahora no va hacer eso.
Y, dice la escritura, del libro, …y
sus amigos, de una innoble piedad, de una equivocada piedad, de amistad por
Eleazar, le dicen, pues no te preocupes, te ponemos una carne que no es de
cerdo, y tú te la comes y ya está. Y resolvemos el asunto. Claro, y el otro
dice, vamos a ver, yo que he llegado a esta edad, procurando vivir fielmente la
ley, ¿cómo voy a dejar este ejemplo a los más jóvenes?, ¿qué van a decir? Cuando
yo a mi edad soy capaz de pasar por esto, ni hablar.
Bueno, es un ejemplo de lo que es
la honestidad. El sentido de lo que es el decoro. Que una persona lo tiene, yo
¿cómo voy a pasar por esto? Yo, que he procurado vivir honesto toda la vida,
¿cómo voy hacer esto que es tan feo?.
Bueno, un sentido de honestidad,
que protege a las personas moralmente también, que es tener un ideal de
realización humana. Nunca lo tenemos del todo, claro, pero nos da una gran
fuerza, también, para vivir moralmente, honestamente. A los cristianos, claro,
nos da fuerza al pensar que estamos delante de Dios, y queremos servirle bien.
Pero, la honestidad, es una gran cosa, y la justicia, rectitud, es el adorno
más importante de la persona humana.
La justicia, rectitud:
Es el adorno más importante de la persona humana.
¿Es importante la prudencia? Sí;
¿es importante la fortaleza? Sí; ¿es importante la templanza? Sí; pero, claro,
la justicia es el centro de las virtudes.
La justicia es el centro de las virtudes