11. Templanza y fortaleza
Vamos hablar de las dos últimas
virtudes, la templanza y la fortaleza. Vamos hablar primero, sobre la templanza
y luego sobre la fortaleza.
Templanza
La templanza es bastante
evidente, que es la virtud de moderar los deseos.
Templanza:
Virtud de moderar los deseos
Por otra parte, es un ejercicio
constante, porque tenemos deseos, que necesitan medida. ¿qué medida?, la de la
razón.
La medida para moderar los deseos es la:
Razón
Todo necesita medida, hay un
dicho latino que viene de los siete sabios de Grecia, “Optimum modus” (“Lo
mejor es la medida”), en todo medida.
“Optimum modus”
(“Lo mejor es la medida”)
Los cristianos, podríamos usar un
matiz, pues podríamos decir, en todo medida menos en el amor. Claro, el amor a
Dios, no tiene medida; el amor al prójimo no tiene medida. En todo lo demás,
hace falta medida. En el comer, hay que tener medida; en el gastar, hay que
tener medida; en el beber, hay que tener medida; en todas la aficiones, hay que
tener medida.
Y, medida, es importante considerarlo
así, es, lo razonable. Es decir, lo que una persona razonable piensa. ¿cuánto
hay que comer? Pues, lo razonable. Lo razonable es lo necesario para mantener
la salud, para mantenerse en forma al mismo tiempo, sin excesos.
La medida; lo razonable
Otra frase clásica, es nada en
exceso, es decir:
“Nil Nimis”
(“Nada en exceso”)
Claro el mundo instintos es muy
amplio, claro, que comprende los impulsos instintivos que hay que moderar: el
impulso sexual, el impulso a comer, el impulso a la supervivencia, sino,
además, todo tipo de aficiones, todo necesita moderación.
¿Cuándo?, ¿cómo?, ¿cuánto?, eso
es poner medida. La medida de la razón, en todos los aspectos que nos atraen.
La medida de la razón, en todos los aspectos que nos atraen
Y que supone el control de la
razón, el control de sí mismo.
Que supone el control de la razón, de sí mismo
Si nos dejáramos llevar sin
medidas, seríamos arrastrados por las cosas y acabarían gobernándonos. Es la
razón, el que da el momento, la medida. Y, por tanto, generalmente, supone la
parte más, digamos, negarse; pocas
veces hay que forzarse para comer un poco más, a veces, sí. Aquí estamos, sobre
todo, en la moderación en los deseos.
La cuestión no tiene más
complicación. Aprender a moderarse, eso es adquirir la virtud.
La Templanza:
El hábito de moderarse, con la medida de la razón, en los deseos
La otra virtud, la fortaleza,
quizá merece un poquito más de desarrollo.
Fortaleza
Diríamos, que la fortaleza es el
gobierno del ánimo, del impulso a hacer las cosas.
Fortaleza:
Gobierno del ánimo
Claro, esta área es un poco más
difícil de percibir porque esa área impulsiva que se siente, ante lo difícil,
decíamos, es el apetito irascible, que a veces es también el enfado, el ponerse
a pelear, y en general, es entrarle a las cosas difíciles.
Fortaleza:
Impulso que se siente ante lo difícil. Apetito Irascible
Es “entrarle” a las cosas difíciles
Necesitamos valor, necesitamos
llenarnos de valor, armarnos de valor, en castellano, para entrarle a las cosas
costosas, difíciles, en distinto grado.
A veces, son costosas porque nos
da pereza, a veces son costosas las cosas porque nos da vergüenza lo que otros
puedan pensar o puedan decir; o porque nos da miedo
A veces, son costosas porque nos da:
·
Pereza
·
Vergüenza
·
Miedo
Bueno, todas estas son cosas que hay
que vencer, aunque nos dé pereza, o vergüenza, o miedo, hay que hacerlo. Es
decir, armándose valor, rearmándose para entrarle hay que vencerlo. Pues, esto
es la virtud de la fortaleza. Que es:
¿En qué medida se puede gobernar el ánimo?
El ánimo nuestro. Estoy bajo de
ánimos o, estoy con temor, o me da vergüenza o un poco de apuro, ¿lo podemos
gobernar?, si sí, en cierta medida lo podemos gobernar.
Incluso, en esa situación básica,
que es, si estos animado o desanimado; ciertamente si tengo una depresión
terrible, ciertamente no puedo gobernarlo ¿no?, no soy capaz de moverme. Pero,
un apersona normal, de una persona sana, tiene un cierto control sobre el
ánimo. Decimos, aunque no me apetece, aunque estoy bajo de ánimo, aunque no me
tira mucho esto, pero veo que lo tengo que hacer y lo hago, eso es la virtud de
la fortaleza.
En cierta medida si se puede gobernar el ánimo
Claro, el mundo clásico, que era
un mundo guerrero, el mundo griego, por ejemplo, en esto veía la supervivencia
de las ciudades, de las naciones, y, claro, le daban muchísima importancia. De manera
que se la ponía como la primera virtud. Bueno, ya lo hemos dicho, no solo para
los cristianos, sino para una persona sensata, la primera virtud es la de la
justicia, evidentemente. Pero, la fortaleza, es muy importante, porque aumenta
la capacidad de llevar a cabo acciones.
La fortaleza es importante:
Porque aumenta la capacidad de llevar a cabo acciones
Porque si no una vida queda como
con la mitad de fruto de lo que podría obtener. Si no se acostumbran a vencer
estas resistencias. Resistencias internas o externas; o simplemente el costo de las
cosas, lo difícil que son las cosas. La disposición de ánimo que no se quiere
enfrentar con las cosas ¿no? Pues, hay que impulsarse para entrarle a las
cosas, hay que ser valiente.
Se suele decir que la virtud de la fortaleza, tiene como dos grandes
áreas:
1 – ATACAR: entrarle a las cosas difíciles. Las fáciles no tienen
problemas. Las cosas que nos cuesta.
2 – RECISITR: es decir, soportar las cosas difíciles. Pasa el tiempo,
y, hay que aguantar, soportar. Soportar sin venirse abajo, soportar sin
destruirse.
Son dos áreas de la virtud de la
fortaleza, atacar y resistir.
Algunas características de la virtud de la fortaleza
Buenos hábitos del “afrontar las cosas” – “atacar”:
1 – Ser emprendedor: esforzarse, para emprender, para iniciar
cosas, para llevar cosas a la práctica. Todo lo que sea afrontar o vencer resistencias.
2 – Ser valientes: ante las diversas cosas, dominar el miedo al
dolor, al sufrimiento, al actuar ante los demás (fobia de actuar en público,
por ejemplo).
3 – Ser magnánimo: tener un alma grande, No afrontar cosas
pequeñas, no vamos a afrontar cosas pequeñitas, ¡no! ... ¡hazlo bien! Afronta las
cosas que valgan la pena. ¡Vamos a poner un negocio…vas a poner un negocio
pequeñito, … ponte un negocio que valga la pena, hazlo bien!
4 – Ser generoso: en el darse, en la propia vida, en el propio
dinero, es una manifestación de alma grande; todo esto es ánimo grande: ser
emprendedor, ser valiente, ser magnánimo, ser generoso.
Y, todo esto se entrena, es
decir, una persona ejercitándose, se entrena. Todo esto sería, la de entrarle
al tema, la de ATACAR.
Y, la otra área, claro, muchas
veces es necesario el soportar situaciones duras. Por ejemplo, de enfermedad. O
una situación ambiental difícil, lugar de trabajo difícil, o una oposición, en
el ambiente en el que uno está, posiblemente una guerra, o cosas duras en la
vida, que se dan.
Buenos hábitos del “resistir”:
1 – Entereza: hay un ejercicio que consiste en mantener el ánimo,
no dejarse desanimar.
2 – Perseverancia: A veces, el objetivo de una acción que se quiere
llevar a cabo, no se consigue de un golpe, y entonces, a veces es necesario la perseverancia.
Seguir, a pesar de las dificultades, seguir, aguantar hasta que se llegue a término.
No desanimarse enseguida. No venirse abajo porque las cosas cuestan.
3 – Paciencia: y también, el soportar, lo que se llama, la virtud
de la paciencia. Soportar los dolores, soportar a los demás, soportar las
dificultades. Todo esto es la virtud de la paciencia.
Claro, por contraposición, hay
hábitos contra la virtud de la fortaleza, por ejemplo, es:
·
El exceso de agresividad.
·
El exceso de genio (el pasarse).
·
Por defecto, sería la pusilanimidad, la persona
pusilánime, que se atreve poquito, poquito.
·
La cobardía, sobre todo, el huir de los
problemas.
Y en el ámbito, que hemos dicho
del resistir:
·
La impaciencia.
·
Venirse abajo.
Pues, estas son virtudes de la
templanza y de la fortaleza. Que son necesarias también, porque uno no puede
ser prudente, si no controla los deseos, si se los lleva por delante, no puede
decidir bien y no puede ser justo, claro. Y, tampoco, se puede ser justo cuando
no se tiene valentía. El propio Gandhi decía que unas de las características más
importantes de una persona justa, es ser valiente. Si no hay valentía, no se
afrontan los problemas. Y, no se resuelven bien. De manera que la justicia
necesita mucha valentía, también. Luego un necesita también, ser templado y
moderado.
Las cuatro virtudes se complementan; Difícil es que se dé una de ellas
en perfección sin el curso de las otras
De manera que las cuatro virtudes
se articulan, se defienden y se completan muy bien. Y, por eso son las cuatro
virtudes que protegen realmente el acto libre.
Las cuatro virtudes que protegen realmente el acto libre;
·
PRUDENCIA,
que DELIBERAR.
·
JUSTICIA,
que se determina por lo que es justo.
·
TEMPLANZA,
que modera los impulsos.
·
FORTALEZA,
que anima para vencer las dificultades.
Todo es importante en la formación de una persona.