Juan Luis Lorda. Curso de Humanismo (Antropología) 11. Templanza y fortaleza

11. Templanza y fortaleza



Vamos hablar de las dos últimas virtudes, la templanza y la fortaleza. Vamos hablar primero, sobre la templanza y luego sobre la fortaleza.

Templanza

La templanza es bastante evidente, que es la virtud de moderar los deseos.

Templanza:

Virtud de moderar los deseos

Por otra parte, es un ejercicio constante, porque tenemos deseos, que necesitan medida. ¿qué medida?, la de la razón.

La medida para moderar los deseos es la:

Razón

Todo necesita medida, hay un dicho latino que viene de los siete sabios de Grecia, “Optimum modus” (“Lo mejor es la medida”), en todo medida.

“Optimum modus”

(“Lo mejor es la medida”)

Los cristianos, podríamos usar un matiz, pues podríamos decir, en todo medida menos en el amor. Claro, el amor a Dios, no tiene medida; el amor al prójimo no tiene medida. En todo lo demás, hace falta medida. En el comer, hay que tener medida; en el gastar, hay que tener medida; en el beber, hay que tener medida; en todas la aficiones, hay que tener medida.

Y, medida, es importante considerarlo así, es, lo razonable. Es decir, lo que una persona razonable piensa. ¿cuánto hay que comer? Pues, lo razonable. Lo razonable es lo necesario para mantener la salud, para mantenerse en forma al mismo tiempo, sin excesos.

La medida; lo razonable

Otra frase clásica, es nada en exceso, es decir:

“Nil Nimis”

(“Nada en exceso”)

Claro el mundo instintos es muy amplio, claro, que comprende los impulsos instintivos que hay que moderar: el impulso sexual, el impulso a comer, el impulso a la supervivencia, sino, además, todo tipo de aficiones, todo necesita moderación.

¿Cuándo?, ¿cómo?, ¿cuánto?, eso es poner medida. La medida de la razón, en todos los aspectos que nos atraen.

La medida de la razón, en todos los aspectos que nos atraen

Y que supone el control de la razón, el control de sí mismo.

Que supone el control de la razón, de sí mismo

Si nos dejáramos llevar sin medidas, seríamos arrastrados por las cosas y acabarían gobernándonos. Es la razón, el que da el momento, la medida. Y, por tanto, generalmente, supone la parte más, digamos, negarse; pocas veces hay que forzarse para comer un poco más, a veces, sí. Aquí estamos, sobre todo, en la moderación en los deseos.

La cuestión no tiene más complicación. Aprender a moderarse, eso es adquirir la virtud.

La Templanza:

El hábito de moderarse, con la medida de la razón, en los deseos

La otra virtud, la fortaleza, quizá merece un poquito más de desarrollo.

Fortaleza

Diríamos, que la fortaleza es el gobierno del ánimo, del impulso a hacer las cosas.

Fortaleza:

Gobierno del ánimo

Claro, esta área es un poco más difícil de percibir porque esa área impulsiva que se siente, ante lo difícil, decíamos, es el apetito irascible, que a veces es también el enfado, el ponerse a pelear, y en general, es entrarle a las cosas difíciles.

Fortaleza:

Impulso que se siente ante lo difícil. Apetito Irascible

Es “entrarle” a las cosas difíciles

Necesitamos valor, necesitamos llenarnos de valor, armarnos de valor, en castellano, para entrarle a las cosas costosas, difíciles, en distinto grado.

A veces, son costosas porque nos da pereza, a veces son costosas las cosas porque nos da vergüenza lo que otros puedan pensar o puedan decir; o porque nos da miedo

A veces, son costosas porque nos da:

·         Pereza

·         Vergüenza

·         Miedo

Bueno, todas estas son cosas que hay que vencer, aunque nos dé pereza, o vergüenza, o miedo, hay que hacerlo. Es decir, armándose valor, rearmándose para entrarle hay que vencerlo. Pues, esto es la virtud de la fortaleza. Que es:

¿En qué medida se puede gobernar el ánimo?

El ánimo nuestro. Estoy bajo de ánimos o, estoy con temor, o me da vergüenza o un poco de apuro, ¿lo podemos gobernar?, si sí, en cierta medida lo podemos gobernar.

Incluso, en esa situación básica, que es, si estos animado o desanimado; ciertamente si tengo una depresión terrible, ciertamente no puedo gobernarlo ¿no?, no soy capaz de moverme. Pero, un apersona normal, de una persona sana, tiene un cierto control sobre el ánimo. Decimos, aunque no me apetece, aunque estoy bajo de ánimo, aunque no me tira mucho esto, pero veo que lo tengo que hacer y lo hago, eso es la virtud de la fortaleza.

En cierta medida si se puede gobernar el ánimo

Claro, el mundo clásico, que era un mundo guerrero, el mundo griego, por ejemplo, en esto veía la supervivencia de las ciudades, de las naciones, y, claro, le daban muchísima importancia. De manera que se la ponía como la primera virtud. Bueno, ya lo hemos dicho, no solo para los cristianos, sino para una persona sensata, la primera virtud es la de la justicia, evidentemente. Pero, la fortaleza, es muy importante, porque aumenta la capacidad de llevar a cabo acciones.

La fortaleza es importante:

Porque aumenta la capacidad de llevar a cabo acciones

Porque si no una vida queda como con la mitad de fruto de lo que podría obtener. Si no se acostumbran a vencer estas resistencias. Resistencias internas o externas; o simplemente el costo de las cosas, lo difícil que son las cosas. La disposición de ánimo que no se quiere enfrentar con las cosas ¿no? Pues, hay que impulsarse para entrarle a las cosas, hay que ser valiente.

Se suele decir que la virtud de la fortaleza, tiene como dos grandes áreas:

1 – ATACAR: entrarle a las cosas difíciles. Las fáciles no tienen problemas. Las cosas que nos cuesta.

2 – RECISITR: es decir, soportar las cosas difíciles. Pasa el tiempo, y, hay que aguantar, soportar. Soportar sin venirse abajo, soportar sin destruirse.

Son dos áreas de la virtud de la fortaleza, atacar y resistir.

Algunas características de la virtud de la fortaleza

Buenos hábitos del “afrontar las cosas” – “atacar”:

1 – Ser emprendedor: esforzarse, para emprender, para iniciar cosas, para llevar cosas a la práctica. Todo lo que sea afrontar o vencer resistencias.

2 – Ser valientes: ante las diversas cosas, dominar el miedo al dolor, al sufrimiento, al actuar ante los demás (fobia de actuar en público, por ejemplo).

3 – Ser magnánimo: tener un alma grande, No afrontar cosas pequeñas, no vamos a afrontar cosas pequeñitas, ¡no! ... ¡hazlo bien! Afronta las cosas que valgan la pena. ¡Vamos a poner un negocio…vas a poner un negocio pequeñito, … ponte un negocio que valga la pena, hazlo bien!

4 – Ser generoso: en el darse, en la propia vida, en el propio dinero, es una manifestación de alma grande; todo esto es ánimo grande: ser emprendedor, ser valiente, ser magnánimo, ser generoso.

Y, todo esto se entrena, es decir, una persona ejercitándose, se entrena. Todo esto sería, la de entrarle al tema, la de ATACAR.

Y, la otra área, claro, muchas veces es necesario el soportar situaciones duras. Por ejemplo, de enfermedad. O una situación ambiental difícil, lugar de trabajo difícil, o una oposición, en el ambiente en el que uno está, posiblemente una guerra, o cosas duras en la vida, que se dan.

Buenos hábitos del “resistir”:

1 – Entereza: hay un ejercicio que consiste en mantener el ánimo, no dejarse desanimar.

2 – Perseverancia: A veces, el objetivo de una acción que se quiere llevar a cabo, no se consigue de un golpe, y entonces, a veces es necesario la perseverancia. Seguir, a pesar de las dificultades, seguir, aguantar hasta que se llegue a término. No desanimarse enseguida. No venirse abajo porque las cosas cuestan.

3 – Paciencia: y también, el soportar, lo que se llama, la virtud de la paciencia. Soportar los dolores, soportar a los demás, soportar las dificultades. Todo esto es la virtud de la paciencia.

Claro, por contraposición, hay hábitos contra la virtud de la fortaleza, por ejemplo, es:

·         El exceso de agresividad.

·         El exceso de genio (el pasarse).

·         Por defecto, sería la pusilanimidad, la persona pusilánime, que se atreve poquito, poquito.

·         La cobardía, sobre todo, el huir de los problemas.

Y en el ámbito, que hemos dicho del resistir:

·         La impaciencia.

·         Venirse abajo.

Pues, estas son virtudes de la templanza y de la fortaleza. Que son necesarias también, porque uno no puede ser prudente, si no controla los deseos, si se los lleva por delante, no puede decidir bien y no puede ser justo, claro. Y, tampoco, se puede ser justo cuando no se tiene valentía. El propio Gandhi decía que unas de las características más importantes de una persona justa, es ser valiente. Si no hay valentía, no se afrontan los problemas. Y, no se resuelven bien. De manera que la justicia necesita mucha valentía, también. Luego un necesita también, ser templado y moderado.

Las cuatro virtudes se complementan; Difícil es que se dé una de ellas en perfección sin el curso de las otras

De manera que las cuatro virtudes se articulan, se defienden y se completan muy bien. Y, por eso son las cuatro virtudes que protegen realmente el acto libre.

Las cuatro virtudes que protegen realmente el acto libre;

·         PRUDENCIA, que DELIBERAR.

·         JUSTICIA, que se determina por lo que es justo.

·         TEMPLANZA, que modera los impulsos.

·         FORTALEZA, que anima para vencer las dificultades.

Todo es importante en la formación de una persona.



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Días con obligación de oir la Misa en Argentina

Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

Consejo Episcopal Latinoamericano

Conferencia Episcopal Argentina - CEA

Litugia CEA

Organización de Seminarios de la Argentina - OSAR

"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"