9. La prudencia
Comenzamos con las primeras de
las virtudes que es la prudencia.
“Recta ratio agibilium”
La recta razón en las cosas que se van hacer
La prudencia en castellano, se
suele entender de una manera un poco restringida. Y, se entiende como,
conducirse con cuidado en situaciones de peligro.
La prudencia en castellano, se entiende como, conducirse con cuidado en
situaciones de peligro
Por ejemplo, al conducir, se
prudente. O, por ejemplo, al entrar a una casa donde puede pasar algo, se
prudente. Bien, se puede tener en cuenta, pero en realidad sólo restringe el
significado de lo que es prudencia en el sentido de virtud clásica. Porque, la
primera virtud, es el acto central de la libertad, que es: deliberar.
Prudencia es la virtud propia del acto central de la libertad; delibera
El acto libre, es un acto
deliberado. Entonces, deliberar bien, eso es lo propio de la virtud de la
prudencia.
Son actos libres, los actos liberados
Deliberar bien, es lo propio de la prudencia
Adquirir el hábito de deliberar bien, eso es prudencia
Todas las cosas que hacemos libres, son susceptibles de adquirir
hábitos.
Nos hacemos mejor o peor. Lo
hacemos conscientemente, una cosa bien hecha, vamos creando el hábito. Esto, es
lo central de todo, porque es la toma de decisiones, que son de todo tipo.
El tomar decisiones ponderadas,
bien tomadas, bien pensadas, eso es lo propio de la virtud de la prudencia:
El hábito de la prudencia se adquiere: Tomando decisiones bien tomadas
Ahora, enseguida, veremos cómo,
en un segundo momento. El diccionario de la Real Academia, sin embargo, lo define
muy bien, dice:
“Prudencia: una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste discernir
y distinguir lo que es bueno, para seguirlo o huir de ello”
Huir de ello, si es malo.
Y, también en una tercera acepción:
“Prudencia: //3. Sensatez, buen juicio”
Esta, seria, la moderación, la
cautela. Pero aquí, la prudencia no es cautela; en un momento dado puedo tener
un elemento de cautela, claro, ante un peligro. Pero, sobre todo, es decidir
bien. El arte de disidir bien.
El arte de disidir bien
Pero, eso es propio de personas
que tienen cierta madurez y, origina la madurez.
El decidir bien, es más propio de la persona madura, aunque a su vez,
el decidir bien origina la madurez.
Los niños, que tienen un uso
limitado de la inteligencia, por el peso que tiene la imaginación, por ejemplo,
entre otras cosas, pues difícilmente deciden bien. Pero, cuando una persona
posee el dominio de sí mismo, uno de los grandes temas es, aprender y decidir
bien. Tener los elementos necesarios para decidir bien. A veces, en cualquier
cultura se tropieza uno con ese famoso consejo de sabios que, por ejemplo, a
veces aparece en las películas del oeste, el consejo de sabios de las tribus. En
cualquier sociedad existen personas más experimentadas, que disciernen mejor,
que deciden mejor, que piensa mejor las cosas, que tiene más experiencia. Todo esto
son características de la prudencia, que deciden bien. Por tanto, uno acude a
ellos para recibir un buen consejo. Bien, interesante.
¿Cuáles son los elementos que habría que tener en cuenta?
Bueno, basta pensar un poco en
¿cómo es una decisión?, ¿qué fases tiene? Primero, estamos pensando en
decisiones que tienen algún relieve. Si se trata de ¿cómo traslado un lápiz de
un lugar a otro?, la cuestión no necesita deliberarlo mucho. En cambio, si voy
a decidir ¿qué voy hacer esta tarde?, quizá hay que pensarlo un poco. ¿Cómo voy
a afrontar mi vida?, hay que pensarlo mucho más; evidentemente.
Bien, primero, ante cualquier
decisión hay que comprender bien el punto de partida. Los elementos que entran
en juego. Hay personas que tienen una gran capacidad para discernir, qué es lo
relevante, otras personas se pierden en detalles y se olvidan de lo más
importante. Vamos a ver, ¿qué tenemos que hacer?, vamos a tomar una decisión
sobre el futuro de nuestra empresa o el futuro de nuestra vida; o vamos a tomar
una decisión, relativamente importante, ¿qué es lo que voy hacer el mes que
viene en la distribución de mi trabajo? o, ¿cómo le explico a esta persona que
tiene que mejorar?, cuestiones que exigen una cierta preparación, hay que
pensar las cosas, para tomar una decisión y ver cómo es.
Entonces la primera fase, antes
de cualquier decisión importante es reunir la información relevante y
valorarla, también con este criterio, es decir, esto tiene importancia, esto no
tiene importancia.
La primera fase para tomar una buena decisión; Reunir la información
relevante al caso y valorarla
Hay personas que se pierden con
lo que no es importante. Les cuesta identificar cuáles son los puntos importantes.
Esta sería la primera fase. En esta primera fase, que sería reunir la
información sobre la situación que vamos a juzgar, y también, los elementos
importantes, nos puede influir, también, el consejo de otros, también forman
parte de la prudencia, ante situaciones difíciles, o cuestiones graves, pues
pedir consejo a otros, porque eso nos aumenta la información que tenemos sobre
la situación y nuestra capacidad de juzgarlo.
En esta primera fase de recopilación de información, es necesario el
consejo de otros con autoridad sobre la materia
Después viene, propiamente, la
deliberación, que es ponderar todas las cosas, todas las razones, para ir diseñando
la decisión.
Después de reunir la información, sigue la ponderación para diseñar la
acción
Es decir, ¿cómo voy a afrontar
esto?, ¿cómo lo voy hacer?,¿cómo voy a resolver? Para hacer esa deliberación,
necesito pensar. Pensar, serenamente, tranquilamente, dedicando el tiempo
necesario, también, no dedicando más tiempo que el necesario.
Deliberada esta, aquí vendría el
final, “Resolver”, llego a una decisión. Hay personas, que parece que nunca
llegan a una decisión.
Deliberada la acción hay que tomar una decisión, para ponerla en
práctica. RESOLVER.
Resolver es también un aspecto
importante. Es decir, deliberar, haber pensado bien, es importante. Llegar a
una conclusión, es importante también. Esto se llama capacidad de resolución,
resolver, o a veces también en términos más burocráticos, despachar. En el
sentido de que yo soy capaz de despachar un tema, de ahí viene la palabra
despacho, es decir, tratar un tema y terminarlo. Darle forma. A ver, este asunto
¿cómo lo vamos a tratar?, vamos hacer así, y así y, así y, ya está, resuelto.
Resuelto en el sentido que se le ha dado una solución.
Vendrá por fin el último elemento,
que es llevarlo a la práctica. Todos son elementos importantes en las
decisiones, decimos:
Elementos para tomar decisiones:
1. INFORMARSE BIEN
2. PONDERAR TODA LA INFORAMCIÓN, DELIBERAR
3. RESOLVER
4. LLEVAR A LA PRÁCTICA
Estos son elementos importantes
en lo que es el acto libre, en cada una de estas fases, en cada momento, hay
defectos, que a veces son más ilustrativos de los que hemos descripto. Se da
uno cuenta de que es lo que pasa.
Un primer defecto que es previo,
es la negligencia.
Defecto previo al proceso de acción:
No afrontar lo que hay que afrontar (NEGLIGENCIA)
Que sería, no afrontar lo que hay
que afrontar. No entrarle a lo que hay que entrarle. Muchas veces por pereza,
por miedo, por disgusto, no se afrontan los problemas. Esta es una cuestión de
entrada, previa.
Bien, después hay defectos de
ligereza, se ha afrontado pero no se ha afrontado de la manera debida, ¿por
qué? Porque no se ha informado bien, porque se ha afrontado demasiado rápido,
no tenemos elementos de juicio. Ligereza: prestarle la atención debida.
Defectos de “INFORMARCE” en la acción: LIGEREZA
Defectos de “INFORMARCE” en la acción: afrontar los asuntos si
dedicarle la debida atención
Otro defecto, la “PRECIPITACIÓN”
Defectos de “DELIBERACIÓN” en la acción: PRECIPITACIÓN
Es un tema, pero
lo resolvemos de cualquier manera.
Defectos de “DELIBERACIÓN” en la acción: Dejarse llevar por las prisas
y no darse tiempo a pensar
Sin haberse dado el tiempo
necesario, sin haber tomado todos los elementos de juicio, precipitación,
atolondramiento, propio a veces de gente joven que es muy impulsiva y quiere ir
rápido. Las cosas necesitan su tiempo para resolver y para madurar también.
Ya, en el propio acto de la deliberación,
sería, la “IMPREVISIÓN”, es decir, no saber calcular las consecuencias de los
que se decide.
Defectos de “DELIBERACIÓN” en la acción: “IMPREVISIÓN”
Defectos de “DELIBERACIÓN” en la acción: No saber calcular las
consecuencias de lo que se decide
Se decide algo, y algo pasa, aaaa…se
podría haber previsto ¿no?, se podría haber previsto. Y, a veces por no haber
pensado, aparecen unas consecuencias desagradables, que se llama “IMPREVISIÓN”.
Y, luego vienen los defectos
propios de las últimas fases. Lo primero, la indecisión, hay que resolver. Ya
hemos comentado, que a veces un defecto de las personas, pues, no terminan de
decidir, porque les da miedo, porque les da apuro, sobre todo en decisiones que
son importantes.
Defectos de la RESOLUCIÓN: “INDECISIÓN”
Defectos de la RESOLUCIÓN: falta de resolución por miedo a decidir
Pero, hay un dicho castellano que
es ilustrativo de esto, que nos ayuda aquí, que dice:
“Lo mejor, es el enemigo de lo buen”
A veces, por intentar buscar algo
mucho mejor que lo que se tiene, pues, no se resuelve bien. Si esto es
suficientemente bueno, resuelve, pues, bien, si la solución es suficientemente
buena, pues ya está. Si no, nos quedamos atascados. Y, si nos quedamos
atascados en unas cosas, no podemos resolver otras.
El último defecto sería, la
inconstancia o la volubilidad, que es: No mantener las decisiones tomadas y
suspenderlas o cambiarlas sin motivo.
Defectos de “LLEVAR A LA PRÁCTICA”: INCONSTANCIA O LA VOLUBILIDAD
Defectos de “LLEVAR A LA PRÁCTICA”: No mantener las decisiones tomadas
y suspenderlas o cambiarlas sin motivo
Hemos tomado una decisión, pero
no la podemos llevar a la práctica, por indecisión, por miedo y, a veces
volvemos hacia atrás, volvemos a replantear la cuestión. Bueno, si hay
elementos de juicio y ya se ha resuelto, bueno, hay que llevarlo a la práctica.
Sino, quedamos atascados, la vida se nos atasca.
Es ese volver sobre lo ya
decidido, si ya hemos decidido, pues hay que llevarlo a la práctica. En esto
hay que tener una medida, en esto entra el dicho: “lo mejor es enemigo de lo
bueno”, si ya está se puede resolver, resuélvase.
Bien, estos sería los elementos y
los defectos de la decisión que nos ilustra un poco sobre lo que es la
prudencia.
Además, añadimos dos cosas:
1 – Prudencia en la lengua: el
primer campo de control de la prudencia. Hay personas que son muy locuaces o
que no controlan bien la lengua. Ordinariamente no se controlan bien a sí mismos.
El primer campo de control de la prudencia, es la lengua
Es imprudente el que habla
demasiado.
Tengo una cita muy bonita de “Gandhi”,
que dice esto:
“La experiencia me ha enseñado
que el silencio forma parte de la disciplina espiritual de un seguidor de la
verdad…
La inclinación a exagerar, a
reprimir o distorsionar la verdad, deliberadamente o sin querer, es una
debilidad natural del hombre…
Y, el silencia es necesaria para
superarla. Un hombre de pocas palabras raramente será irreflexivo en sus
discursos: medirá, cada palabra.”
(Gandhi, Autobiography – 1927)
Las personas prudentes, controlan
la lengua y, al revés, una persona que no controla la lengua, claramente es una
señal de imprudencia. Es impulsivo, se deja llevar, un elemento tan importante.
Hay también, una cita, del libro
de los “Proverbios”, de la Biblia:
“El que mucho habla, mucho yerra,
quien modera sus labios es sabio.”
(Prov. 10, 19)
Una condición, curiosa, ¿no?
Y, después, habría que recordar
que la prudencia es la gran virtud del gobierno.
La prudencia es la gran virtud del gobierno
Ahora me acuerdo que el portal
del ayuntamiento de Pamplona, a la derecha y a la izquierda, tenemos la
justicia y la prudencia. Claro, muy necesarias para gobernar. La justicia y la
prudencia, porque una persona que gobierna, está constantemente decidiendo, y
tiene que decidir bien. Con cosas que a veces pesan mucho, y que necesita más
información, más consejo, que intervengan todos los que tienen que resolver,
con una buena deliberación, donde se toman en cuenta, también, las
consecuencias; y después, con una capacidad de resolución. Los que gobiernan tienen
que poder terminar asuntos, llevarlos a cabo. Sino, todo se atasca. De manera
que el gobierno necesita el arte de la prudencia, el arte de decidir, el arte
de gobernar, el arte de deliberar bien. Que al final tienen los mismos
elementos para las cuestiones públicas, que para las cuestiones privadas.
La PRUDENCIA es ese arte de gobernarse así mismo, resolviendo las cosas
propias. Y, en el caso de los gobiernos, las cosas de los demás, las cosas de
la vida social.
Santo Tomas de Aquino, decía que
la prudencia es “Recta ratio agibilium”,
es la recta razón de lo que hay que hacer.
“Recta ratio agibilium”
La recta razón en las cosas que se van a hacer.
Es la razón recta, lo correcto,
de lo que hay que hacer. Cuando se descubre lo correcto, lo que hay que hacer,
y se pone en marcha. Eso es la prudencia.