Juan Luis Lorda. Curso de Humanismo (Antropología) 9. La prudencia

9. La prudencia



Comenzamos con las primeras de las virtudes que es la prudencia.

“Recta ratio agibilium”

La recta razón en las cosas que se van hacer

La prudencia en castellano, se suele entender de una manera un poco restringida. Y, se entiende como, conducirse con cuidado en situaciones de peligro.

La prudencia en castellano, se entiende como, conducirse con cuidado en situaciones de peligro

Por ejemplo, al conducir, se prudente. O, por ejemplo, al entrar a una casa donde puede pasar algo, se prudente. Bien, se puede tener en cuenta, pero en realidad sólo restringe el significado de lo que es prudencia en el sentido de virtud clásica. Porque, la primera virtud, es el acto central de la libertad, que es: deliberar.

Prudencia es la virtud propia del acto central de la libertad; delibera

El acto libre, es un acto deliberado. Entonces, deliberar bien, eso es lo propio de la virtud de la prudencia.

Son actos libres, los actos liberados

Deliberar bien, es lo propio de la prudencia

Adquirir el hábito de deliberar bien, eso es prudencia

Todas las cosas que hacemos libres, son susceptibles de adquirir hábitos.

Nos hacemos mejor o peor. Lo hacemos conscientemente, una cosa bien hecha, vamos creando el hábito. Esto, es lo central de todo, porque es la toma de decisiones, que son de todo tipo.

El tomar decisiones ponderadas, bien tomadas, bien pensadas, eso es lo propio de la virtud de la prudencia:

El hábito de la prudencia se adquiere: Tomando decisiones bien tomadas

Ahora, enseguida, veremos cómo, en un segundo momento. El diccionario de la Real Academia, sin embargo, lo define muy bien, dice:

“Prudencia: una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste discernir y distinguir lo que es bueno, para seguirlo o huir de ello”

Huir de ello, si es malo.

Y, también en una tercera acepción:

“Prudencia: //3. Sensatez, buen juicio”

Esta, seria, la moderación, la cautela. Pero aquí, la prudencia no es cautela; en un momento dado puedo tener un elemento de cautela, claro, ante un peligro. Pero, sobre todo, es decidir bien. El arte de disidir bien.

El arte de disidir bien

Pero, eso es propio de personas que tienen cierta madurez y, origina la madurez.

El decidir bien, es más propio de la persona madura, aunque a su vez, el decidir bien origina la madurez.

Los niños, que tienen un uso limitado de la inteligencia, por el peso que tiene la imaginación, por ejemplo, entre otras cosas, pues difícilmente deciden bien. Pero, cuando una persona posee el dominio de sí mismo, uno de los grandes temas es, aprender y decidir bien. Tener los elementos necesarios para decidir bien. A veces, en cualquier cultura se tropieza uno con ese famoso consejo de sabios que, por ejemplo, a veces aparece en las películas del oeste, el consejo de sabios de las tribus. En cualquier sociedad existen personas más experimentadas, que disciernen mejor, que deciden mejor, que piensa mejor las cosas, que tiene más experiencia. Todo esto son características de la prudencia, que deciden bien. Por tanto, uno acude a ellos para recibir un buen consejo. Bien, interesante.

¿Cuáles son los elementos que habría que tener en cuenta?

Bueno, basta pensar un poco en ¿cómo es una decisión?, ¿qué fases tiene? Primero, estamos pensando en decisiones que tienen algún relieve. Si se trata de ¿cómo traslado un lápiz de un lugar a otro?, la cuestión no necesita deliberarlo mucho. En cambio, si voy a decidir ¿qué voy hacer esta tarde?, quizá hay que pensarlo un poco. ¿Cómo voy a afrontar mi vida?, hay que pensarlo mucho más; evidentemente.

Bien, primero, ante cualquier decisión hay que comprender bien el punto de partida. Los elementos que entran en juego. Hay personas que tienen una gran capacidad para discernir, qué es lo relevante, otras personas se pierden en detalles y se olvidan de lo más importante. Vamos a ver, ¿qué tenemos que hacer?, vamos a tomar una decisión sobre el futuro de nuestra empresa o el futuro de nuestra vida; o vamos a tomar una decisión, relativamente importante, ¿qué es lo que voy hacer el mes que viene en la distribución de mi trabajo? o, ¿cómo le explico a esta persona que tiene que mejorar?, cuestiones que exigen una cierta preparación, hay que pensar las cosas, para tomar una decisión y ver cómo es.

Entonces la primera fase, antes de cualquier decisión importante es reunir la información relevante y valorarla, también con este criterio, es decir, esto tiene importancia, esto no tiene importancia.

La primera fase para tomar una buena decisión; Reunir la información relevante al caso y valorarla

Hay personas que se pierden con lo que no es importante. Les cuesta identificar cuáles son los puntos importantes. Esta sería la primera fase. En esta primera fase, que sería reunir la información sobre la situación que vamos a juzgar, y también, los elementos importantes, nos puede influir, también, el consejo de otros, también forman parte de la prudencia, ante situaciones difíciles, o cuestiones graves, pues pedir consejo a otros, porque eso nos aumenta la información que tenemos sobre la situación y nuestra capacidad de juzgarlo.

En esta primera fase de recopilación de información, es necesario el consejo de otros con autoridad sobre la materia

Después viene, propiamente, la deliberación, que es ponderar todas las cosas, todas las razones, para ir diseñando la decisión.

Después de reunir la información, sigue la ponderación para diseñar la acción

Es decir, ¿cómo voy a afrontar esto?, ¿cómo lo voy hacer?,¿cómo voy a resolver? Para hacer esa deliberación, necesito pensar. Pensar, serenamente, tranquilamente, dedicando el tiempo necesario, también, no dedicando más tiempo que el necesario.

Deliberada esta, aquí vendría el final, “Resolver”, llego a una decisión. Hay personas, que parece que nunca llegan a una decisión.

Deliberada la acción hay que tomar una decisión, para ponerla en práctica. RESOLVER.

Resolver es también un aspecto importante. Es decir, deliberar, haber pensado bien, es importante. Llegar a una conclusión, es importante también. Esto se llama capacidad de resolución, resolver, o a veces también en términos más burocráticos, despachar. En el sentido de que yo soy capaz de despachar un tema, de ahí viene la palabra despacho, es decir, tratar un tema y terminarlo. Darle forma. A ver, este asunto ¿cómo lo vamos a tratar?, vamos hacer así, y así y, así y, ya está, resuelto. Resuelto en el sentido que se le ha dado una solución.

Vendrá por fin el último elemento, que es llevarlo a la práctica. Todos son elementos importantes en las decisiones, decimos:

Elementos para tomar decisiones:

1.       INFORMARSE BIEN

2.       PONDERAR TODA LA INFORAMCIÓN, DELIBERAR

3.       RESOLVER

4.       LLEVAR A LA PRÁCTICA

Estos son elementos importantes en lo que es el acto libre, en cada una de estas fases, en cada momento, hay defectos, que a veces son más ilustrativos de los que hemos descripto. Se da uno cuenta de que es lo que pasa.

Un primer defecto que es previo, es la negligencia.

Defecto previo al proceso de acción:

No afrontar lo que hay que afrontar (NEGLIGENCIA)

Que sería, no afrontar lo que hay que afrontar. No entrarle a lo que hay que entrarle. Muchas veces por pereza, por miedo, por disgusto, no se afrontan los problemas. Esta es una cuestión de entrada, previa.

Bien, después hay defectos de ligereza, se ha afrontado pero no se ha afrontado de la manera debida, ¿por qué? Porque no se ha informado bien, porque se ha afrontado demasiado rápido, no tenemos elementos de juicio. Ligereza: prestarle la atención debida.

Defectos de “INFORMARCE” en la acción: LIGEREZA

Defectos de “INFORMARCE” en la acción: afrontar los asuntos si dedicarle la debida atención

Otro defecto, la “PRECIPITACIÓN”

Defectos de “DELIBERACIÓN” en la acción: PRECIPITACIÓN

Es un tema, pero lo resolvemos de cualquier manera.

Defectos de “DELIBERACIÓN” en la acción: Dejarse llevar por las prisas y no darse tiempo a pensar

Sin haberse dado el tiempo necesario, sin haber tomado todos los elementos de juicio, precipitación, atolondramiento, propio a veces de gente joven que es muy impulsiva y quiere ir rápido. Las cosas necesitan su tiempo para resolver y para madurar también.

Ya, en el propio acto de la deliberación, sería, la “IMPREVISIÓN”, es decir, no saber calcular las consecuencias de los que se decide.

Defectos de “DELIBERACIÓN” en la acción: “IMPREVISIÓN”

Defectos de “DELIBERACIÓN” en la acción: No saber calcular las consecuencias de lo que se decide

Se decide algo, y algo pasa, aaaa…se podría haber previsto ¿no?, se podría haber previsto. Y, a veces por no haber pensado, aparecen unas consecuencias desagradables, que se llama “IMPREVISIÓN”.

Y, luego vienen los defectos propios de las últimas fases. Lo primero, la indecisión, hay que resolver. Ya hemos comentado, que a veces un defecto de las personas, pues, no terminan de decidir, porque les da miedo, porque les da apuro, sobre todo en decisiones que son importantes.

Defectos de la RESOLUCIÓN: “INDECISIÓN”

Defectos de la RESOLUCIÓN: falta de resolución por miedo a decidir

Pero, hay un dicho castellano que es ilustrativo de esto, que nos ayuda aquí, que dice:

“Lo mejor, es el enemigo de lo buen”

A veces, por intentar buscar algo mucho mejor que lo que se tiene, pues, no se resuelve bien. Si esto es suficientemente bueno, resuelve, pues, bien, si la solución es suficientemente buena, pues ya está. Si no, nos quedamos atascados. Y, si nos quedamos atascados en unas cosas, no podemos resolver otras.

El último defecto sería, la inconstancia o la volubilidad, que es: No mantener las decisiones tomadas y suspenderlas o cambiarlas sin motivo.

Defectos de “LLEVAR A LA PRÁCTICA”: INCONSTANCIA O LA VOLUBILIDAD

Defectos de “LLEVAR A LA PRÁCTICA”: No mantener las decisiones tomadas y suspenderlas o cambiarlas sin motivo

Hemos tomado una decisión, pero no la podemos llevar a la práctica, por indecisión, por miedo y, a veces volvemos hacia atrás, volvemos a replantear la cuestión. Bueno, si hay elementos de juicio y ya se ha resuelto, bueno, hay que llevarlo a la práctica. Sino, quedamos atascados, la vida se nos atasca.

Es ese volver sobre lo ya decidido, si ya hemos decidido, pues hay que llevarlo a la práctica. En esto hay que tener una medida, en esto entra el dicho: “lo mejor es enemigo de lo bueno”, si ya está se puede resolver, resuélvase.

Bien, estos sería los elementos y los defectos de la decisión que nos ilustra un poco sobre lo que es la prudencia.

Además, añadimos dos cosas:

1 – Prudencia en la lengua: el primer campo de control de la prudencia. Hay personas que son muy locuaces o que no controlan bien la lengua. Ordinariamente no se controlan bien a sí mismos.

El primer campo de control de la prudencia, es la lengua

Es imprudente el que habla demasiado.

Tengo una cita muy bonita de “Gandhi”, que dice esto:

“La experiencia me ha enseñado que el silencio forma parte de la disciplina espiritual de un seguidor de la verdad…

La inclinación a exagerar, a reprimir o distorsionar la verdad, deliberadamente o sin querer, es una debilidad natural del hombre…

Y, el silencia es necesaria para superarla. Un hombre de pocas palabras raramente será irreflexivo en sus discursos: medirá, cada palabra.”

(Gandhi, Autobiography – 1927)

Las personas prudentes, controlan la lengua y, al revés, una persona que no controla la lengua, claramente es una señal de imprudencia. Es impulsivo, se deja llevar, un elemento tan importante.

Hay también, una cita, del libro de los “Proverbios”, de la Biblia:

“El que mucho habla, mucho yerra, quien modera sus labios es sabio.”

(Prov. 10, 19)

Una condición, curiosa, ¿no?

Y, después, habría que recordar que la prudencia es la gran virtud del gobierno.

La prudencia es la gran virtud del gobierno

Ahora me acuerdo que el portal del ayuntamiento de Pamplona, a la derecha y a la izquierda, tenemos la justicia y la prudencia. Claro, muy necesarias para gobernar. La justicia y la prudencia, porque una persona que gobierna, está constantemente decidiendo, y tiene que decidir bien. Con cosas que a veces pesan mucho, y que necesita más información, más consejo, que intervengan todos los que tienen que resolver, con una buena deliberación, donde se toman en cuenta, también, las consecuencias; y después, con una capacidad de resolución. Los que gobiernan tienen que poder terminar asuntos, llevarlos a cabo. Sino, todo se atasca. De manera que el gobierno necesita el arte de la prudencia, el arte de decidir, el arte de gobernar, el arte de deliberar bien. Que al final tienen los mismos elementos para las cuestiones públicas, que para las cuestiones privadas.

La PRUDENCIA es ese arte de gobernarse así mismo, resolviendo las cosas propias. Y, en el caso de los gobiernos, las cosas de los demás, las cosas de la vida social.

Santo Tomas de Aquino, decía que la prudencia es “Recta ratio agibilium”, es la recta razón de lo que hay que hacer.

“Recta ratio agibilium”

La recta razón en las cosas que se van a hacer.

Es la razón recta, lo correcto, de lo que hay que hacer. Cuando se descubre lo correcto, lo que hay que hacer, y se pone en marcha. Eso es la prudencia.



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Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

Consejo Episcopal Latinoamericano

Conferencia Episcopal Argentina - CEA

Litugia CEA

Organización de Seminarios de la Argentina - OSAR

"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"