12. Virtudes sociales la amistad
Comenzamos esta segunda parte del
curso de humanismo, con las virtudes sociales. Hemos visto:
Las virtudes:
1 – Intelectuales
2 – Éticas o Morales (que son las que desarrollan, las que protegen el
acto libre)
3 – Sociales
Ahora desarrollamos las virtudes
sociales. Pero, las tres, son las grandes dimensiones del desarrollo de la
persona. Y son virtudes, que se han adquirido por repetición de actos y que
desarrollan la personalidad. Hábitos buenos.
Virtudes: hábitos que se han adquirido con repetición de actos y que
desarrollan la personalidad
Y, ¿qué hábitos se dan en el
ámbito social, en el ámbito de relación interpersonal?
Bueno, somos seres sociales, que
necesitamos de la vida social. El hombre, es un ser social. Necesita de la
relación con los demás para desarrollarse plenamente
El hombre, es un ser social. Necesita de la relación con los demás para
desarrollarse plenamente
Quizá en algunos casos, más o
menos, según los casos, ¿verdad? Y, también, con algunas dificultades que
pueden darse. Pero, somos seres sociales, hemos venido al mundo, desde luego,
en un medio familiar, en un medio vital que nos han transmitido la vida.
Hemos, llegado a la conciencia humana,
porque nos han hablado y porque nos han querido. Tema grande de la
antropología, que ahora aquí no desarrollamos, pero, es necesario hablar a un
niño para que adquiera conciencia y, para que adquiera la lengua y,
para que se desarrollen sus facultades mentales. De manera que, el aspecto
social de nuestra vida es inmensamente importante.
Desde que nacemos y durante toda nuestra vida, el aprendizaje y
desarrollo dependen en gran medida de nuestra relación con los demás
Y, después de eso, nos
constituimos como seres sociales, donde una gran parte de nuestra
personalidad, depende de nuestras relaciones. De la calidad de nuestras
relaciones, de diverso tipo.
Hay un famoso libro que se llama,
“Los cuatro amores” (1960) – C. S. Lewis (1898 – 1963), famoso profesor de
literatura, escritor y ensayista; tiene todo el ciclo de Narnia, muy conocido,
que luego va al cine. Él dice que hay cuatro tipos de amores.
“Los cuatro amores” (1960) – C. S. Lewis (1898 – 1963)
Cualquier convivencia humana, en
el ámbito del trabajo, en el ámbito de una comunidad de vecinos, en el ámbito
que sea, genera unos ciertos sentimientos de solidaridad. Claro, si se consigue
pasar por encima de sospechas y de piques, etc. Sentimientos de solidaridad,
espíritu de cuerpo, etc. Dentro de eso, se forjan de manera natural, vínculos
más estrechos de amistad.
El señala cuatro tipos.
Tipos de amores:
1 – Afectos familiares: que nacen del mismo trato familiar, entre
padres e hijos, entre hermanos, con una familia más extensa, los abuelos, los
primos, etc.
2 – La Amistad: que vamos a estudiar un poquito más aquí. Que es la
relación entre personas que coinciden en un afecto mutuo, en un compartir.
Según la definición famosa de Cicerón: “la
amistad no es otra cosa que un acuerdo, con benevolencia y afecto, sobre todas
las cosas divinas y humanas”. Concordar con alguien, quizá, todas las cosas
divinas y humanas no, pero luego, muchas. Es decir, uno se siente en sintonía,
se coincide en distintos aspectos.
3 – La amistad conyugal: el amor conyugal, que se da entres
esposos. Que tiene un componente propio, de atractivo, de amor erótico también
y que se acaba desarrollando que es también en una familia. Que también, crea
vínculos nuevos.
4 – La caridad cristiana: una caridad que Dios da, que viene de
Dios. Que lleva a amar a Dios y que lleva a amar a los demás, también, con el
amor de Dios. Un don y una amistad distinta. Un tipo de amor distinto.
Luego, decíamos, que aquí vamos a
tratar sobre todo de la amistad. El ser humano se enriquece con el tipo de
amistades que tiene.
El ser humano se enriquece con el tipo de amistades que tiene.
Gabriel Marcel, decía que, claro,
cada amistad es un gran don, le costaba pensar, aunque es así muchas veces,
aunque se hayan creado por encuentros fortuitos, ese encuentro (le daba mucha
importancia a esa categoría de encuentro), parece que tiene algo de extraordinario,
algo de providencial, algo de previsto, porque claro, origina algo tan
importante como lo que es la amistad.
“El amor en sí mismo es un don, un encuentro siempre inmerecido”
(Gabriel Marcel)
Uno se asombra cuando se asoma al
mundo clásico y ve hasta qué punto estimaban la amistad. El propio Cicerón, que tiene un Diálogo sobre la Amistad: Lelio, piensa
que:
“Si alguien ascendiera hasta el cielo y contemplara claramente la
estructura del universo y la belleza de las estrellas, no podría complacerse en
aquella maravilla si no tuviera a quién podérselo contar”
(De Amicitia, XXII, 88)
O sea, le faltaría una cosa
importantísima, aquel mundo que quería dedicarse un poco al óseo, a las cosas
importantes, pero, ¿si no tienes amigos?, también pasaba esto en el mundo
griego, dedicado a la filosofía, necesitas compartir aquello, si no…De manera
que este es un gran tema, el compartir.
Es el propio Cicerón, que también, destaca:
“Por mucho que los asuntos humanos sean frágiles y caducos, hemos de
buscar siempre alguien a quien querer y de quien seamos queridos, porque si se
nos quita el afecto y el amor, la vida pierde toda su alegría”
Es decir, la vida, pierde la
alegría, pierde su interés, pierde su sentido.
Me parecía, quizá hoy, tenemos
ámbitos de relaciones muchos más amplios, también. No nos sentimos con la misma
urgencia, pero todo el mundo considera, que tener amigos es un tesoro.
Todo el mundo considera, que tener amigos es un tesoro
Incluso, a veces, se hace un esfuerzo.
Uno de los primeros libros de autoayuda, muy famosos, de Dale Carnegie (1888 –
1955) – “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” (1936), del siglo XX,
que vendió entre 15 y 20 millones de ejemplares, el primer libro de autoayuda.
“Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” (1936)
Dale Carnegie (1888 – 1955)
Conviene pensar un poco, los hábitos, las virtudes son desarrollos
de la personalidad con actos conscientes bien hechos… ¿Qué podemos desarrollar
en nuestra personalidad, que nos permita tener amigos?
Pues, hay grandes temas que
desarrollar, que son propiamente virtudes.
Virtudes que ayudan a ganar amigos:
1 – ACTITUD DE BENEVOLENCIA: mirar a los demás con simpatía.
Estimar lo bueno de los otros. A pensar bien de las personas y expresarlo
también. A ser positivos. A ser capaces de estimar lo que los otros tienen de
bueno. Eso nos da una predisposición. Y unida a esta, debemos tener una
predisposición general de generosidad.
2 – PREDISPOSICIÓN GENERAL DE GENEROSIDAD: es decir, una capacidad
de darse a los demás. No se puede establecer ninguna relación de amistad, si
una persona no tiene una cierta capacidad de salir de sí misma. Y, de ser capaz
de dar algo por el otro. Porque, la amistad, se consolida y se prueba
justamente cuando se experimenta que la otra persona está dispuesta a hacer
algo por ti. Mientras que no se llega a forjar una amistad, si resulta que
percibe que el otro es un egoísta.
Entonces, los defectos son como
más elocuentes, como pasa tantas veces, para ver de qué manera no se forja una
amistad.
Defectos que destruyen la amistad:
1 – EGOISMO: una persona demasiado egoísta, difícilmente tiene
amigos. Por muchos motivos: porque no sale de sí mismo, se ofende rápidamente,
no valora a los demás, porque fácilmente echa en cara (que es un tema, que
rompe mucho las amistades), o porque se enfada, o porque critica, o porque es
inoportuno, o porque se queja. Es difícil aguantar una persona, que
constantemente, te está llamando la atención, o constantemente te está
recriminando, o que constantemente se está quejando de cómo le tratas. Esa falta
de generosidad, hace que sea muy incómodo mantener un amigo así.
2 – EXCESO DE PROTAGONISMO: puede darse el caso que de personas que
son muy absorbentes o esperan tanto de la otra persona que la otra se siente
incómoda. Se siente un poco manipulada o por lo menos un poco forzada (temas
como: Respetar los espacios personales, los tiempos y las formas). Resulta un
tanto incómodo.
En realidad, la amistad tiene un
componente de gran espontaneidad, generalmente, en cómo nace. Lo explica muy
bien C. S. Lewis, dice, claro, para tener amigos, lo primero es tener alguna
actividad en común.
Para tener amigos, lo primero es tener alguna actividad en común.
¡De manera que, esas personas que
lo único que quieren es tener amigos, dicen, bueno, no, no, no…no me importa,
no me importa, yo lo único que quiero es tener amigos! Pero claro, si no tienes
una afición, no puedes tener amigos, no puedes compartir nada, la amistad
supone compartir algo, aunque sea una cosa mínima.
La base de la amistad es compartir algo
Es que nos gustan los cromos (Un cromo, figurita, estampita, postalita o
lámina es una estampa con una ilustración decorativa, en general destinada a
ser coleccionada por los niños.), bueno, es ya una cosa con la que puedes
hablar, con la que puedes compartir.
Me gusta un deporte, me gusta
salir a pasear, bueno, necesitas una actividad en común.
Y, señalan con mucho acierto, que
en esto hay una gran diferencia entre el amor conyugal y el amor de amistad. La
diferencia entre el amor conyugal y el amor de amistad está en el punto de
interés común de los sujetos
La
diferencia entre el amor conyugal y el amor de amistad está en el punto de
interés común de los sujetos.
Amor conyugal:
Los
dos están interesados en sí mismos. Uno del otro. Con eso, digamos, en cierta
manera, entre ellos se bastan, los demás pasan a un segundo lugar.
Amistad ordinaria:
No.
En la amistad lo que se comparte tiene mucha importancia. Y son dos, que están
interesados en un tema, sino están interesados en algo, si no hay algo que
compartir, se pierde la amistad.
Incluso, puede ser al preparar la comida, pero hace falta algo en lo cual se coincide. Y, que es la base sobre la que poco a poco se desarrollen otras coincidencias. Y, se creen lazos de afecto, primero de camaradería y después, de afecto. Y, en la medida en que ese afecto se desarrolle y se tiene una historia de atenciones, y de ayudas y de compartir cosas, pues lo malos momentos de la vida y también los buenos, ¡todos!, los dos son muy importantes, pues se forja una amistad. La base está, en tener algo que hacer, incluso, en este sentido, también hay alguna diferencia entre el amor conyugal y el amor de amistad. En el amor conyugal el número ideal son dos (2), pero en el amor de amistad no, porque si estamos compartiendo y nos gusta la actividad náutica de vela, pues tres (3) lo pasamos mejor que dos. Y, si nos gusta el monte, pues cuatro (4) lo pasamos mejor que tres, porque hay más riquezas, más posibilidades, nos da más facilidades.
1 – TIMIDEZ: si uno es demasiado tímido, pues es un problema, pues tiene que hacer un esfuerzo por vencer aquello.
2 – PEREZA:
que nos lleva a no salir de nosotros mismos. Puede ser un enemigo pequeño, pero
importante.
3 – PRISA:
al revés, la prisa, no tener tiempo. Para las amistades se necesita cierta
generosidad de tiempo. Hay que dedicar tiempo a los demás, sino es imposible
forjarla. Si no se tiene tiempo para nada, pues no se puede compartir nada.
Bien, esto sirve un poquito, son pequeños brochazos sobre un gran tema, la amistad.
La
amistad en la vida humana es una gran parte de su riqueza
Y, aunque tiene ALGO DE DON, nosotros podemos poner esto, que sí que se puede desarrollar, esta actitud de BENEVOLENCIA, GENEROSIDAD y TRATO CUIDADO…este cuidado para tratar bien, este tratar de evitar los pequeños defectos.
Con esto se da ocasión, también si buscamos campos donde compartir algo, para que surja ese gran don que es la amistad.