13. Virtudes del trato social
Hemos hablado de la amistad, un gran tema, el primer gran tema de lo que son las
virtudes sociales. Y, el segundo es, las
virtudes del trato, que ya van dirigidas a todos.
Somos
personas sociales, seres sociales, que podemos desarrollar mucho las virtudes
que atañen a este aspecto
Hay personas que lo tienen espontáneamente más
fácil, porque son más simpáticos, porque buscan la relación con los demás,
porque tienen capacidad de entender mucho más, porque tienen capacidad de
establecer buenas relaciones, pero, hay algo que todos podemos desarrollar
voluntariamente, poniendo un poco de interés:
El
buen trato, tiene que ver con el aprecio que se manifiesta por los demás
Y, primero, podríamos decir que
tiene que haber una actitud general de aprecio; que viene de que efectivamente,
las personas merecen ser apreciadas. Incluso, recordar aquel principio moral:
Ese aprecio por los demás tiene su base en un principio moral: “HAZ A
LOS SEMÁS LO QUE TE GUSTARÍA QUE TE HICIERAN A TI”
Es una regla de oro de la moral
y, no hagas lo que no te gustaría que te hicieran. Haz lo que a todo el mundo
le gusta, pues, ser bien recibido, ser bien tratado, ser apreciado, ser
ayudado; de manera que esto sirve, de gran guía para saber qué es lo que
tenemos que hacer con los demás.
Pero, es muy importante, poner
interés. Poner interés significa que se pueden desarrollar.
Si pones interés, se pueden desarrollar más hábitos que nos hagan ser
una persona de trato más agradable
Es decir, que es grato estar con
nosotros. Las personas salen agradecidas, y que establece, también, muchos
lazos de amistad, de manera que vale la pena desarrollarnos.
Podríamos decir que, de entrada, hay dos grandes ámbitos del trato
social:
1 – Ser cordiales: poner afecto e interés. Apreciar a las personas.
2 – Poner respeto: apreciarlas, dar muestra de aprecio, y por otra
parte dar muestra de respeto por las personas.
Entre las muestras de aprecio, es muy importante, acostumbrarse
a acoger muy bien. El recibir muy bien.
Entre las muestras de aprecio, destaca el acoger muy bien.
La gran acogida humana, es la sonrisa. Acostumbrarse a sonreír.
La sonrisa es un buen ejercicio de aprecio hacia los demás
A uno le puede parecer que, poner
un poco de interés en sonreír es un poco ficticio, pero no es verdad. Es un
gesto de aprecio, que voluntariamente y realmente podemos tener, y que no
supone ninguna comedia. Es una gran cosa, quizá no hay que hacer cosas muy
forzadas, pero desde luego una manifestación simpática, de aprecio, de acogida
y de prestar atención; una persona llega, hay que prestarle atención. Aunque
esto entraría dentro de lo que es el respeto.
Es una alegría recibir con una
sonrisa, evitar brusquedades, evitar todo lo que pueda ser que la otra persona
se sienta incómoda; expresarse cordialmente. Eso es la primera gran cosa.
Y después, todo el tema del respeto, de atención, de consideración.
El respeto hacia el otro es síntoma de consideración hacia su persona,
del interés que tenemos por él
Por ejemplo, escuchar lo que
dicen; poner cuidado para que nadie quede fuera del ámbito de la conversación. Dale
Carnegie (1888 – 1955) – en su libro famoso, “Cómo ganar amigos e influir sobre
las personas” (1936), decía respecto a las reglas
básicas del buen trato:
1 - Adaptarse a los intereses de
otras personas, en lugar de imponer los intereses propios.
2 – Hacer que toda persona se
sienta valorada, importante.
3 – Apreciar lo que dice y hace.
4 – Mostar interés, sobre cuáles
son sus ámbitos profesionales, sus gustos, sus temas de conversación, sus
recuerdos, a lo mejor importante.
5 – Evitar críticas.
6 – Evitar condenas.
7 – No quejarse, esto se supone,
provoca antipatías.
8 – Mostar aprecio e interés por
lo que dicen, “escuchar atentamente lo que dicen”. No intentar poner los
propios puntos de vista. Escuchar, enterarse de lo que dice, en lugar de intentar
corregir inmediatamente o imponer la propia conversación e imponer los propios
puntos de vista, apreciar lo que dicen otros. A la otra persona le gusta ser
escuchada. Y, no escuchar de una manera estúpida, sino escuchar de una manera
inteligente, con interés, con aprecio, y todo eso deja una gran huella de
agradecimiento, que es base de un buen trato, de una amistad.
9 – Tratar por el nombre, claro,
el nombre es una cosa muy importante para una persona. De manera que, el
pequeño esfuerzo, relativamente grande que se puede hacer, por conservar los
nombres, por utilizarlos oportunamente, mejor mucho que poco. Es muy distinto,
decir, Tú, que decir Andrés…¿no? Sobre todo, con personas que no tenemos
demasiada confianza. El uso del nombre, es una gran cosa, y el recuerdo del
mismo, es una gran cosa. También en todos los ámbitos, en la educación también,
gran tema.
Todo esto, es parte de este
segundo aspecto que es: ser atentos y respetuosos.
Un tercer punto, sería,
esforzarse en hacer agradable la vida a los demás. Con pequeños actos de
servicio, con pequeños detalles, que manifiesten nuestra consideración por las
otras personas.
ESFORZARSE EN HACER AGRADABLE LA VIDA A LOS DEMÁS
Con pequeños actos de servicio, con pequeños detalles, que manifiesten
nuestra consideración por las otras personas.
Con recuerdos. Las personas
agradecen mucho y son muestras que dejan mucho agradecimiento. Si después de
haber tenido una relación con una persona y se ha hablado de un tema, les
recordamos oportunamente en un correo, …me hablaste de esto, …está este asunto…
o escribirle, para agradecerle una cosa. O, tener un detalle, el mandarle algo.
Acordarse de su cumpleaños. Bueno, todo esto, que son muestras de respeto,
realmente provoca mucho agradecimiento y, hacen la vida más agradable a las
personas. Esto se llama detalles. Tener detalles.
Pero, hace falta pensar que este
es un tema importante, y que vale la pena desarrollarlo. Si pensamos que es una
cosa secundaria y que lo importante es, digamos, sobrevivir, y que todo esto es
una cosa, como, inútil. … Pues, también podemos pensar que es una cosa ficticia
o es una especie de comedio, pero no es comedia; que es muy importante, de lo
que estamos hablando es sobre el trato entre personas, que es un gran tema.
Y, un último punto…estos cuatro primeros serían:
1- Cordialidad
2- Ser respetuosos
3- Hacer la vida agradable a los demás.
4- Controlar los enfados
Controlar los enfados.
Hay momentos de nerviosismo,
hemos quedado con una persona, no viene. Hemos pedido que trajera una cosa,
vamos a una excursión ... Claro, daña mucho las relaciones personales, las
cosas desabridas, el echar en cara, los enfados…
Con esfuerzo se pueden,
recuperar, pero ordinariamente dejan heridas que son muy difíciles de restaurar
del todo. Quedan ahí, por el fondo. De manera que hay que tener mucho cuidado.
Ordinariamente los enfados dejan heridas en las relaciones personales:
que son muy difíciles de restaurar
Exige también, un dominio de sí
mismo, un importante dominio de sí mismo. Pensando, que no compensa saltar por
una bobada; que el daño que se hace, es muy superior, a lo que se podría ganar,
que es, nada. Es decir, que merece la pena en esto, controlarse.
Muy bien, estos son los cuatro
aspectos, pero, a esto se podría añadir, un ámbito más general que es la cortesía, formas de trato.
La cortesía:
Es el conjunto de tratamientos que están establecidos en una sociedad,
por costumbre. Formas de trato.
Hay que decir dos cosas:
Una, que, muchas veces a los
jóvenes les parecen cosas un poco superfluas, o cosas un poco ficticias, en el
sentido de no auténticas, inauténticas.
Las fórmulas culturales de cortesía, de agradecimiento, etc.
Pueden parecer poco auténticas, pero no es así
Pero, no son nada inauténticas,
nacen de algo muy auténtico, que es el pensar que toda persona debe ser tratada
con respeto y que esto es una cosa que se aprecia.
Las fórmulas de cortesía, nacen de pensar que todas las personas deben
ser tratadas con respeto
Son códigos de conducta. De manera
que cuando pedimos las cosas por favor, cuando damos las gracias, cuando
empleamos oportunamente los tratamientos, cuando nos excusamos por interrumpir,
todo eso, realmente vamos a decir que facilita mucho la vida social. Mientras que
la brusquedad, …, ¡estorba! Y, hace daño.
La brusquedad en el trato hace daño a las otras personas, ya que es
síntoma de poco aprecio y respeto
Y, luego hay que saber decir, que
los jóvenes pueden apreciarlo poco por esto, por la sensación que pueden tener
de inautenticidad, que es equivocada, que es muy equivocada. Las personas
mayores y conscientes, digamos, nos damos cuenta de qué importante es esto. Y,
que importante es hacerlo bien, despedirse bien, agradecer bien, muy importante.
Y, utilizar las fórmulas que están establecidas, las comunes.
Y, después hay que saber, también
es importante, que en general, los españoles, estamos acostumbrado al trato muy
duro.
En general los españoles, en comparación con otras sociedades, estamos
acostumbrados a un trato muy duro
O sea, que es bastante
excepcional, digamos, en el conjunto de las naciones europeas, que en general,
tienen más fórmulas de trato, que la que utilizamos nosotros, y, por supuesto,
que las naciones americanas, que utilizan muchísimas más fórmulas de trato. Y,
que nuestra manera demasiado directa de resolver las cosas, y que a veces nos puede parecer una pérdida
de tiempo el emplear estas fórmulas, pues resulta muy brusca y a veces, pues
hacemos difícil la vida, el trato, a otras personas. De manera que, lo que
nos parece natural, puede ser excesivamente brusco. De manera que tenemos mucho
que aprender en lo que es, modos de trato. Por lo que hay que apreciar estas
cosas.
Y, un último tema del trato
social es la conversación.
Conversación:
Es el poder mantener una conversación forma una parte muy importante
del trato social. Nuestro trato social se desarrolla al entrar junto a otras
personas, por lo que es necesario saber mantener una conversación.
El trato social, se desarrolla,
estando juntos. Y, para estar juntos es necesario aprender a mantener una
conversación, para esto:
Aprender a mantener una buena conversación:
1 – Tener algo que DECIR.
2 – Tener algo que ESCUCHAR.
3 – Suscitar temas que le interesen a los otros. Sobre todo, cuando los
otros no tienen temas de conversación o cuando son cortos en ese sentido. Es decir,
ser capaz de desarrollar temas, pensando, claro, en los intereses que también
pueden compartir los demás.
Y, en eso también, hay todo un
ámbito. Los buenos conversadores son muy importantes en la vida social. No digamos
nada si nos toca compartir una comida, un banquete, y a veces, la conversación
vale la pena prepararla un poco, ¿de qué vamos a hablar?, pensarlo un momento,
¿de qué vamos hablar?, que temas hay en la actualidad, simpáticos, que no van a
rozar, que no van a importunar a nadie, que no van a molestar a nadie. Tantos temas
de cultura que se pueda conversar, también adaptados al tipo de personas con la
que estamos conversando. Pero, el poder compartir, hablar de algo en común, es
importante.
Hablar de algo en común, es importantísimo
Y, no es forzar las cosas,
estamos siempre con lo mismo, no es forzar las cosas el pensarlas un poco, el
prepararlas un poco. Y, dentro de esa conversación, al mismo tiempo, permitir
hablar, dejar hablar, hacer una conversación que se puede facilitar que otros
intervengan, que se pueda valorar lo que otros dicen, que se pueden enriquecer
el hacer hablar oportunamente a los demás, de lo que pueden hablar, de lo que
les gusta hablar; el hacerles caso, el intentar, también, amablemente y
discretamente sin imponer, cambiar, para que todos puedan hablar, para que no
sea uno mismo, ni otros, los que bloquee las conversación, el repartir un poco,
el sacar cosas oportunas y divertidas, bueno, todo esto es ideal. Todo esto es
mejorar la vida social. Todo lo que mejoremos en esto es mejorar el trato
social y realmente son virtudes. Virtudes de la convivencia.