Juan Luis Lorda. Curso de Humanismo (Antropología) 2 . La formación de hábitos

2 . La formacion de hábitos



En esta clase vamos a explicar lo que es el hábito, dentro de este curso de humanismo. Decíamos que era un tema fundamental, porque nuestro desarrollo como seres humanos; la adquisición de una forma de ser humano, se hace a base de hábitos.

El desarrollo como seres humanos se hace a base de hábitos

Interesa explicarlo, muy bien. Por una parte, es una palabra conocida, hábito. Pero, interesa darle el sentido preciso, porque en el lenguaje ordinario, el sentido es más vago, que el sentido preciso que le vamos a dar aquí, en el sentido técnico, que procede de Aristóteles.

Los animales tienen pautas de conducta, por lo cual, resuelven muy bien, muchas situaciones. Pautas de conducta instintiva, que se desatan, por ejemplo, un león, puede desatar una estrategia de caza al observar una pieza, en el horizonte. Bien, esas pautas en parte son innatas,

Los animales tienen pautas de conducta instintiva, que se desatan, ante necesidades concretas

Los animales tienen pautas de conducta, por lo cual, resuelven muy bien, muchas situaciones. Pautas de conducta instintivas, que se desatan, por ejemplo, un león, puede desatar una estrategia de caza al observar una pieza, en el horizonte. Bien, esas pautas en parte son innatas, las tienen casi por transmisión hereditaria; otras, en parte, las tienen aprendidas, de repente, uno de otros. Las aprenden mientras son crías.

Las pautas, en parte son innatas y otras aprendidas

Y, en el ser humano, también tiene muchas pautas adquiridas. Pero hábitos propiamente son, aquellas pautas, aquellos modos de comportamiento, diríamos mejor, adquiridos conscientemente.

HABITO:

Modo de comportamiento adquirido conscientemente y, que son ejercitados conscientemente.

Esto es muy importante, a veces, tenemos pequeñas pautas de conducta o de reflejos o, también tics, o cosas parecidas que le podríamos llamar hábitos, pero en este sentido técnico, no son hábitos. Por ejemplo, una persona que tiene la costumbre, podríamos decir, que cuando se pone nervioso se empieza a rascar detrás de la oreja. Bien, diríamos, ni es un acto demasiado consciente; si se da cuenta, al final de cuentas, que lo está haciendo; ni es un acto que ha adquirido conscientemente. En cierta manera le ha sobrevenido. Bueno, esto no nos interesa, tiene su curiosidad y su interés como campo de antropología, todos estos actos reflejos y tantas cosas adquiridas, pero no es lo que queremos decir.

Hábito no es lo mismo que costumbre

Aquí, a lo que nos referimos es a la huella que queda de los actos libremente ejercidos.

La huella que queda de los actos libremente ejercidos

Y, conviene darse cuenta de cómo se produce esto. Claro, todo acto libre, lo explicábamos en antropología, es un acto deliberado.

Todo acto libre es una DELIBERADO

Es decir, donde se ha hecho un esfuerzo para diseñar el acto. Un esfuerzo mayor o menor. Pero claro, cuanto mayor sea el esfuerzo que hemos hecho para esto más huella deja. Y, cuanto más repitamos ese acto más huella deja. Por ejemplo, yo puedo acostumbrarme si soy un estudiante, a poner atención mientras estudio. Y, hago un esfuerzo por poner atención. Cada vez que repito el esfuerzo por poner atención, estoy (utilizando un poco fuera de contexto la palabra), “acostumbrándome”, es decir, grabándome en mi personalidad, la capacidad de prestar atención. Quizá, una persona muy joven, no tiene demasiada capacidad. Un chico, que está estudiando, adquiere con el esfuerzo que hace, adquiere la capacidad de prestar atención. Lo mismo que adquiere, por ejemplo, la capacidad de leer, de entender lo que lee. Por actos conscientes bien hechos. Lo mismo que adquiere, la capacidad de sintetizar, lo que lee. Lo mismo que adquiere, la capacidad de hacer un resumen, por ejemplo. Claro, esto cómo se adquiere, pues haciéndolo conscientemente.

El ejercicio consciente de la libertad que supone un cierto esfuerzo, deja huella

Cada vez, que hacemos conscientemente algo, hay que darse cuenta, porque, el ejercicio consciente de la libertad que supone un cierto esfuerzo, grava, lo que hacemos. La segunda vez, será más fácil. La segunda vez, el camino, ya está como preparado. Que hay que resolver, para hacer esto, bueno, ya lo tiene uno preparado. Y, cuantas más veces lo hace, le sale más espontaneo. Pero, al mismo tiempo, gobernado siempre por la libertad. Es espontaneo, es fácil, pero siempre está bajo el dominio de la libertad. Es distinto de los tics, que no salen espontáneamente, pero no muy conscientemente. No son provocados por nosotros.

Y, aquí sí; yo quiero hacer un resumen, claro, soy yo el que lo hago, con perfecta libertad. Y, si he hecho muchos resúmenes en mi vida, me saldrá estupendamente el resumen. Y, lo haré, con mucha facilidad. ¿por qué? Porque lo he hecho muchas veces.

Tengo aquí, una cita muy buena, de un historiador de la filosofía, que se llama, Etienne Gilson, de la filosofía medieval. Es de un libro, sobre “El Tomismo”. “Cada uno de los esfuerzos que el hombre hace, para alcanzar su fin, en lugar de caer en la nada, se inscriben en él y dejan en él su huella. El alma del hombre, como su cuerpo, tiene una historia; conserva su pasado para gozar de él y utilizarlo en un perpetuo presente. La forma más general de esta experiencia pasada se denomina hábito”.

“Cada uno de los esfuerzos que el hombre hace, para alcanzar su fin, en lugar de caer en la nada, se inscriben en él y dejan en él su huella. El alma del hombre, como su cuerpo, tiene una historia; conserva su pasado para gozar de él y utilizarlo en un perpetuo presente. La forma más general de esta experiencia pasada se denomina hábito”. (Etienne Gilson - “El Tomismo”)

Y, este tema ya ha sido perfectamente tratado por Aristóteles, en la “Ética Nicómaco”. La repetición de actos conscientes bien hechos, hace que quede grabado.

La repetición de actos conscientes bien hechos, hace que quede grabado.

Y, se pueden distinguir, dos ámbitos. Porque es todo ejercicio de libertad.

Al ser un ejercicio de libertad, se pueden distinguir dos aspectos de la acción. En una denominación latina, se suele hablar del:

AGERE / FACERE

AGERE: la acción interior. De aquí viene acción, la palabra acción viene del verbo agere. Actuar

FACERE: aspecto externo de la acción. De aquí viene nuestra palabra hacer, el manejar, el construir, el disponer, se refiere a una acción más manual del trabajo.

En los dos ámbitos, como hay ejercicio de libertad, hay hábitos. Aunque los hábitos del hacer, se denominan habilidades. Por ejemplo, yo tengo la habilidad de escribir. Es decir, con que paciencia hace falta llegar hacer esto y después, qué soltura tenemos. Es admirable.

A lo hábitos del facere (hacer) les denominamos: HABILIDADES

Y, digamos, todas las habilidades que se adquieren, que hacen falta, para tocar un instrumento. O, para conducir un coche. ¡Asombroso! Y, se han producidos, por actos libres bien hechos.

Si yo, al tocar el violín, no me habitúo a colocar los dedos bien, no tocaré bien el violín. Primero, tengo que hacer un esfuerzo muy consciente de poner bien los dedos, después de aquel esfuerzo, el acto sale casi solo, pero siempre lo tengo cuidar un poco, los dedos tienen que estar bien puestos. De tal manera que el hábito se produce, con acciones repetidas bien hechas, y, esto en el ámbito de la habilidad, del fácere. Pero, en el ámbito interior, también.

Hemos dicho, el hábito de hacer un resumen, bueno, tengo que prestar atención, sino presto atención a lo que hago, sino me habitúo a lo que hago, lo haré mal. Sino leo bien lo que hago, lo haré mal. Si simplemente despacho ese trabajo, para terminar cuanto antes, pues claro, no adquiero el hábito. Aquello, se estropea. Entonces, una primera distinción, de hábitos. Decíamos, los hábitos interiores, del AGERE, del gobierno de la inteligencia, del gobierno de la voluntad, de la acción humana interior, el AGERE, que ahora lo explicaremos un poquito más.

A los hábitos del AGERE (inteligencia y voluntad) les denominamos: VIRTUDES

Y, lo hábitos del FACERE, de las habilidades que podemos adquirir. Tema interesantísimo, pero lo dejamos a un lado.

Nos centramos aquí, en el AGERE:

La acción interna, AGERE:

·         La acción de la inteligencia, que piensa…

HABITOS INTELECTUALES

·         La acción de la inteligencia con la voluntad, que decide, delibera…

HABITOS MORALES O ÉTICOS

·         La relación con los demás

HABITOS SOCIALES

Serían, tres campos, que serían muy importantes a través de la palabra. Tres campos, que dan lugares a tres tipos de hábitos. Los hábitos intelectuales; morales o éticos y, los hábitos sociales.

En todo, se desarrolla la personalidad. Con actos bien hechos. Como decimos, repetición de actos bien hechos.

HÁBITOS INTELECTUALES

A veces también, al hábito se le llama virtud. Un hábito bueno es una virtud. Lo mismo que un hábito malo es un vicio.

Un hábito bueno es una VIRTUD

Un hábito malo es un VICIO

Tengo un vicio de, …, por ejemplo: tengo un vicio de no prestar atención. Es un vicio, un vicio intelectual. Tengo un vicio, de que me distraigo enseguida. Y, como no pongo interés en superar eso, una vez, dos veces, tres veces que me distraigo, …, eso me produce una dispersión. En cuanto, llevo un poquito de tiempo, me disperso.

Y, lo contrario, pongo interés en seguir, por ejemplo, las clases, y tomo nota. Bueno, en la medida que voy poniendo interés, creo un hábito, una capacidad de absorber.

Estos son los hábitos intelectuales. Los estudiaremos un poquito más.

 

HÁBITOS MORALES – ÉTICOS

Los hábitos morales o éticos, se refieren a lo que es el ejercicio de la acción.

Los hábitos morales o éticos, se refieren a lo que es el ejercicio de la ACCIÓN

Hemos dicho, el acto humano, es un acto deliberado. El centro, todo el ejercicio de la libertad del ser humano es el acto deliberado. Ahí está centrado.

Los HÁBITOS MORALES o ÉTICOS hacen referencia a: los requisitos de la libertad para obrar bien

Entonces, en ese acto, qué pasa. Que primero, pienso lo que voy hacer. Eso se llama, la DELIBERACIÓN.

El primero, es DELIBERAR: pensar lo que voy hacer

Después, decido.

El segundo, es DECISIÓN: decido lo que voy hacer

Y, tengo, además, que dominarme. A mí mismo, o sino, puede ser, o que no decida, o que decida de acuerdo con mis pasiones.

El tercero, es el DOMINIO DE SI MISMO: que nuestras pasiones no influyan demasiado en nuestros actos

Bueno todo esto forma el entramado que da lugar a los cuarto hábitos morales - éticos importantes. Que ya distinguieron los clásicos, que viene desde Platón este tema:

Cuatro hábitos morales – éticos importantes:

·         Prudencia,

·         Justicia,

·         Fortaleza y,

·         Templanza

Los cuatro hábitos centrales de la personalidad, llamados, hábitos morales o éticos.

Prudencia: preparar bien la decisión y llevarla a cabo.

Justicia: me decido por lo justo.

Templanza: modero mis deseos. Porque si no, no decidiría con libertad, no decidiría por lo justo.

Fortaleza: porque necesito valentía para hacer el bien. Para hacer lo justo, sino, estaría dominado por la pereza o por el miedo. Por ejemplo, el miedo a caer mal.

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Entonces tenemos tres grupos de hábitos:

1 – Hábitos Intelectuales o Dianoéticos (en palabras griegas que vienen de Aristóteles).

2 – Hábitos Éticos o Morales.

3 – Hábitos Sociales

HÁBITOS SOCIALES

Los hábitos sociales son el desarrollo de nuestra capacidad de relación con los demás. De la amistad.

Los hábitos sociales son el desarrollo de nuestra capacidad de relación con los demás

La capacidad de amar. Primero, la capacidad de comprender, de querer, de apreciar, también, todos los hábitos que nos llevan a una relación social buena. De aprecio a los demás, de intercambio, de experiencias y de conocimientos, de interés por los demás. Y, luego también, nuestra participación en la vida social. El hábito, de participar en la vida social, de sentir la vida social como algo propio, de sentirse comprometido, con los fines de la vida social. Que nos interpelan.

Ya tenemos tres grandes hábitos. Se pueden considerar algunas cosas más.

Pero, el desarrollo de la personalidad humana, tienen que ver con el desarrollo de los hábitos:

·         INTELECTUALES

·         MORALES Y,

·         SOCIALES

Por leer alguna pequeña cosa, del propio Aristóteles, dice:

“Adquirimos las virtudes, o sea los hábitos, mediante el ejercicio, como en el caso de las demás artes: pues lo que hay que hacer (…) lo aprendemos haciéndolo; así nos hacemos constructores, construyendo casas y citaristas tocando la cítara”.

(Aristóteles en II, I)

Es el ejercicio bien hecho el que nos lleva.

 

“Además, las mismas causas y medios que producen las virtudes las destruyen, lo mismo que sucede con las artes, pues tocando la cítara se hacen tanto los buenos como los malos citaristas; y lo mismo sucede con los constructores de casas y, con todos los demás. Si construyen bien, será buenos constructores, si construyen mal, se acostumbrarán a ser malos”.

(Aristóteles en II, I)

Cómo se consigue saber, la forma en que hay que hacer las cosas. Es ahí, especialmente, donde interviene la razón, que da equilibrio, que da un centro. Incluso, en la teoría del hábito, que desarrolla, que lo explica, Aristóteles. Ahí aparece un famoso principio que dice: la virtud está en el medio “In medius virtus”.

La recta razón, es la que pone la medida en cada caso

La virtud está en el medio “In medius virtus”.

Eso se refiere, a que muchas veces, se puede errar por exceso o por defecto. Hemos puesto el ejemplo de que hay que ser templados, de que hay dominar los deseos. Lo ordinario, es que nos pasemos de los deseos y que queramos más de lo necesario. Sobre todo, hay que moderar. Pero, también sería negativo, eliminar los deseos. No tener ningún deseo. Necesitamos comer, por ejemplo, y, el impulso a comer es bueno. Hay que moderarlo, pero no hay que eliminarlo. De ahí, salía una idea general, que se aplica a todo, de que en toda virtud hay un cierto medio, un equilibrio, una manera adecuada de hacer las cosas, en todo.

Y, eso es, esta idea bonita de, la virtud está en el medio, “In medius virtus”. La virtud está en el centro. Pero, es un centro que supone una cierta cumbre. También viene de ahí, una expresión, que ahora en castellano no se da tan bien, que es: “Áurea mediocritas” (dorada medianía).

“Áurea mediocritas” (dorada medianía)

Dorada mediocritas, porque, mediocridad significa malo, pero, en su origen significaba esta regla de oro, este centro de oro, este punto central.

Bueno, hemos visto hoy, el hábito con sus tres tipos, de hábitos intelectuales, morales y sociales. Los desarrollaremos.

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Días con obligación de oir la Misa en Argentina

Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

Consejo Episcopal Latinoamericano

Conferencia Episcopal Argentina - CEA

Litugia CEA

Organización de Seminarios de la Argentina - OSAR

"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"