En esta clase vamos a explicar lo
que es el hábito, dentro de este curso de humanismo. Decíamos que era un tema
fundamental, porque nuestro desarrollo como seres humanos; la adquisición de
una forma de ser humano, se hace a base de hábitos.
El desarrollo como seres humanos se hace a base de hábitos
Interesa explicarlo, muy bien.
Por una parte, es una palabra conocida, hábito. Pero, interesa darle el sentido
preciso, porque en el lenguaje ordinario, el sentido es más vago, que el
sentido preciso que le vamos a dar aquí, en el sentido técnico, que procede de
Aristóteles.
Los animales tienen pautas de
conducta, por lo cual, resuelven muy bien, muchas situaciones. Pautas de
conducta instintiva, que se desatan, por ejemplo, un león, puede desatar una
estrategia de caza al observar una pieza, en el horizonte. Bien, esas pautas en
parte son innatas,
Los animales tienen pautas de conducta instintiva, que se desatan, ante
necesidades concretas
Los animales tienen pautas de
conducta, por lo cual, resuelven muy bien, muchas situaciones. Pautas de
conducta instintivas, que se desatan, por ejemplo, un león, puede desatar una
estrategia de caza al observar una pieza, en el horizonte. Bien, esas pautas en
parte son innatas, las tienen casi por transmisión hereditaria; otras, en
parte, las tienen aprendidas, de repente, uno de otros. Las aprenden mientras
son crías.
Las pautas, en parte son innatas y otras aprendidas
Y, en el ser humano, también tiene
muchas pautas adquiridas. Pero hábitos propiamente son, aquellas pautas,
aquellos modos de comportamiento, diríamos mejor, adquiridos conscientemente.
HABITO:
Modo de comportamiento adquirido conscientemente y, que son ejercitados
conscientemente.
Esto es muy importante, a veces,
tenemos pequeñas pautas de conducta o de reflejos o, también tics, o cosas
parecidas que le podríamos llamar hábitos, pero en este sentido técnico, no son
hábitos. Por ejemplo, una persona que tiene la costumbre, podríamos decir, que
cuando se pone nervioso se empieza a rascar detrás de la oreja. Bien, diríamos,
ni es un acto demasiado consciente; si se da cuenta, al final de cuentas, que
lo está haciendo; ni es un acto que ha adquirido conscientemente. En cierta
manera le ha sobrevenido. Bueno, esto no nos interesa, tiene su curiosidad y su
interés como campo de antropología, todos estos actos reflejos y tantas cosas
adquiridas, pero no es lo que queremos decir.
Hábito no es lo mismo que costumbre
Aquí, a lo que nos referimos es a
la huella que queda de los actos libremente ejercidos.
La huella que queda de los actos libremente ejercidos
Y, conviene darse cuenta de cómo
se produce esto. Claro, todo acto libre, lo explicábamos en antropología, es un
acto deliberado.
Todo acto libre es una DELIBERADO
Es decir, donde se ha hecho un
esfuerzo para diseñar el acto. Un esfuerzo mayor o menor. Pero claro, cuanto
mayor sea el esfuerzo que hemos hecho para esto más huella deja. Y, cuanto más
repitamos ese acto más huella deja. Por ejemplo, yo puedo acostumbrarme si soy
un estudiante, a poner atención mientras estudio. Y, hago un esfuerzo por poner
atención. Cada vez que repito el esfuerzo por poner atención, estoy (utilizando
un poco fuera de contexto la palabra), “acostumbrándome”, es decir,
grabándome en mi personalidad, la
capacidad de prestar atención. Quizá, una persona muy joven, no tiene demasiada
capacidad. Un chico, que está estudiando, adquiere con el esfuerzo que hace,
adquiere la capacidad de prestar atención. Lo mismo que adquiere, por ejemplo,
la capacidad de leer, de entender lo que lee. Por actos conscientes bien
hechos. Lo mismo que adquiere, la capacidad de sintetizar, lo que lee. Lo mismo
que adquiere, la capacidad de hacer un resumen, por ejemplo. Claro, esto cómo
se adquiere, pues haciéndolo conscientemente.
El ejercicio consciente de la libertad que supone un cierto esfuerzo,
deja huella
Cada vez, que hacemos
conscientemente algo, hay que darse cuenta, porque, el ejercicio consciente de
la libertad que supone un cierto esfuerzo, grava, lo que hacemos. La segunda
vez, será más fácil. La segunda vez, el camino, ya está como preparado. Que hay
que resolver, para hacer esto, bueno, ya lo tiene uno preparado. Y, cuantas más
veces lo hace, le sale más espontaneo. Pero, al mismo tiempo, gobernado siempre
por la libertad. Es espontaneo, es fácil, pero siempre está bajo el dominio de
la libertad. Es distinto de los tics, que no salen espontáneamente, pero no muy
conscientemente. No son provocados por nosotros.
Y, aquí sí; yo quiero hacer un
resumen, claro, soy yo el que lo hago, con perfecta libertad. Y, si he hecho
muchos resúmenes en mi vida, me saldrá estupendamente el resumen. Y, lo haré,
con mucha facilidad. ¿por qué? Porque lo he hecho muchas veces.
Tengo aquí, una cita muy buena,
de un historiador de la filosofía, que se llama, Etienne Gilson, de la
filosofía medieval. Es de un libro, sobre “El Tomismo”. “Cada uno de los
esfuerzos que el hombre hace, para alcanzar su fin, en lugar de caer en la
nada, se inscriben en él y dejan en él su huella. El alma del hombre, como su
cuerpo, tiene una historia; conserva su pasado para gozar de él y utilizarlo en
un perpetuo presente. La forma más general de esta experiencia pasada se
denomina hábito”.
“Cada uno de los esfuerzos que el
hombre hace, para alcanzar su fin, en lugar de caer en la nada, se inscriben en
él y dejan en él su huella. El alma del hombre, como su cuerpo, tiene
una historia; conserva su pasado para gozar de él y utilizarlo en un perpetuo
presente. La forma más general de esta experiencia pasada se denomina hábito”.
(Etienne Gilson - “El Tomismo”)
Y, este tema ya ha sido
perfectamente tratado por Aristóteles, en la “Ética Nicómaco”. La repetición de
actos conscientes bien hechos, hace que quede grabado.
La repetición de actos conscientes bien hechos, hace que quede grabado.
Y, se pueden distinguir, dos ámbitos. Porque es todo
ejercicio de libertad.
Al ser un ejercicio
de libertad, se pueden distinguir dos aspectos de la acción. En una
denominación latina, se suele hablar del:
AGERE / FACERE
AGERE: la acción interior. De aquí viene acción, la palabra acción
viene del verbo agere. Actuar
FACERE: aspecto externo de la acción. De aquí viene nuestra palabra hacer,
el manejar, el construir, el disponer, se refiere a una acción más manual del
trabajo.
En los dos ámbitos, como hay
ejercicio de libertad, hay hábitos. Aunque los hábitos del hacer, se denominan
habilidades. Por ejemplo, yo tengo la habilidad de escribir. Es decir, con que
paciencia hace falta llegar hacer esto y después, qué soltura tenemos. Es admirable.
A lo hábitos del facere (hacer) les denominamos: HABILIDADES
Y, digamos, todas las habilidades
que se adquieren, que hacen falta, para tocar un instrumento. O, para conducir
un coche. ¡Asombroso! Y, se han producidos, por actos libres bien hechos.
Si yo, al tocar el violín, no me
habitúo a colocar los dedos bien, no tocaré bien el violín. Primero, tengo que hacer
un esfuerzo muy consciente de poner bien los dedos, después de aquel esfuerzo,
el acto sale casi solo, pero siempre lo tengo cuidar un poco, los dedos tienen
que estar bien puestos. De tal manera que el hábito se produce, con acciones
repetidas bien hechas, y, esto en el ámbito de la habilidad, del fácere. Pero,
en el ámbito interior, también.
Hemos dicho, el hábito de hacer
un resumen, bueno, tengo que prestar atención, sino presto atención a lo que
hago, sino me habitúo a lo que hago, lo haré mal. Sino leo bien lo que hago, lo
haré mal. Si simplemente despacho ese trabajo, para terminar cuanto antes, pues
claro, no adquiero el hábito. Aquello, se estropea. Entonces, una primera
distinción, de hábitos. Decíamos, los hábitos interiores, del AGERE, del
gobierno de la inteligencia, del gobierno de la voluntad, de la acción humana
interior, el AGERE, que ahora lo explicaremos un poquito más.
A los hábitos del AGERE (inteligencia y voluntad) les denominamos:
VIRTUDES
Y, lo hábitos del FACERE, de las
habilidades que podemos adquirir. Tema interesantísimo, pero lo dejamos a un
lado.
Nos centramos aquí, en el AGERE:
La acción interna, AGERE:
·
La acción
de la inteligencia, que piensa…
HABITOS INTELECTUALES
·
La acción
de la inteligencia con la voluntad, que decide, delibera…
HABITOS MORALES O ÉTICOS
·
La
relación con los demás
HABITOS SOCIALES
Serían, tres campos, que serían
muy importantes a través de la palabra. Tres campos, que dan lugares a tres
tipos de hábitos. Los hábitos intelectuales; morales o éticos y, los hábitos
sociales.
En todo, se desarrolla la personalidad.
Con actos bien hechos. Como decimos, repetición de actos bien hechos.
HÁBITOS INTELECTUALES
A veces también, al hábito se le
llama virtud. Un hábito bueno es una virtud. Lo mismo que un hábito malo es un
vicio.
Un hábito bueno es una VIRTUD
Un hábito malo es un VICIO
Tengo un vicio de, …, por
ejemplo: tengo un vicio de no prestar atención. Es un vicio, un vicio
intelectual. Tengo un vicio, de que me distraigo enseguida. Y, como no pongo
interés en superar eso, una vez, dos veces, tres veces que me distraigo, …, eso
me produce una dispersión. En cuanto, llevo un poquito de tiempo, me disperso.
Y, lo contrario, pongo interés en
seguir, por ejemplo, las clases, y tomo nota. Bueno, en la medida que voy
poniendo interés, creo un hábito, una capacidad de absorber.
Estos son los hábitos
intelectuales. Los estudiaremos un poquito más.
HÁBITOS MORALES – ÉTICOS
Los hábitos morales o éticos, se
refieren a lo que es el ejercicio de la acción.
Los hábitos morales o éticos, se refieren a lo que es el ejercicio de
la ACCIÓN
Hemos dicho, el acto humano, es
un acto deliberado. El centro, todo el ejercicio de la libertad del ser humano
es el acto deliberado. Ahí está centrado.
Los HÁBITOS MORALES o ÉTICOS hacen referencia a: los requisitos de la
libertad para obrar bien
Entonces, en ese acto, qué pasa.
Que primero, pienso lo que voy hacer. Eso se llama, la DELIBERACIÓN.
El primero, es DELIBERAR: pensar lo que voy hacer
Después, decido.
El segundo, es DECISIÓN: decido lo que voy hacer
Y, tengo, además, que dominarme. A
mí mismo, o sino, puede ser, o que no decida, o que decida de acuerdo con mis
pasiones.
El tercero, es el DOMINIO DE SI MISMO: que nuestras pasiones no influyan
demasiado en nuestros actos
Bueno todo esto forma el
entramado que da lugar a los cuarto hábitos morales - éticos importantes. Que ya
distinguieron los clásicos, que viene desde Platón este tema:
Cuatro hábitos morales – éticos importantes:
·
Prudencia,
·
Justicia,
·
Fortaleza
y,
·
Templanza
Los cuatro hábitos centrales de
la personalidad, llamados, hábitos morales o éticos.
Prudencia: preparar bien la decisión y llevarla a cabo.
Justicia: me decido por lo justo.
Templanza: modero mis deseos. Porque si no, no decidiría con libertad,
no decidiría por lo justo.
Fortaleza: porque necesito valentía para hacer el bien. Para hacer lo
justo, sino, estaría dominado por la pereza o por el miedo. Por ejemplo, el
miedo a caer mal.
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Entonces tenemos tres grupos de hábitos:
1 – Hábitos Intelectuales o Dianoéticos (en palabras griegas que vienen
de Aristóteles).
2 – Hábitos Éticos o Morales.
3 – Hábitos Sociales
HÁBITOS SOCIALES
Los hábitos sociales son el
desarrollo de nuestra capacidad de relación con los demás. De la amistad.
Los hábitos sociales son el desarrollo de nuestra capacidad de relación
con los demás
La capacidad de amar. Primero, la
capacidad de comprender, de querer, de apreciar, también, todos los hábitos que
nos llevan a una relación social buena. De aprecio a los demás, de intercambio,
de experiencias y de conocimientos, de interés por los demás. Y, luego también,
nuestra participación en la vida social. El hábito, de participar en la vida
social, de sentir la vida social como algo propio, de sentirse comprometido,
con los fines de la vida social. Que nos interpelan.
Ya tenemos tres grandes hábitos. Se pueden considerar algunas cosas
más.
Pero, el desarrollo de la personalidad humana, tienen que ver con el
desarrollo de los hábitos:
·
INTELECTUALES
·
MORALES
Y,
·
SOCIALES
Por leer alguna pequeña cosa, del
propio Aristóteles, dice:
“Adquirimos las virtudes, o sea los hábitos, mediante el ejercicio,
como en el caso de las demás artes: pues lo que hay que hacer (…) lo aprendemos
haciéndolo; así nos hacemos constructores, construyendo casas y citaristas tocando
la cítara”.
(Aristóteles en II, I)
Es el ejercicio bien hecho el que
nos lleva.
“Además, las mismas causas y medios que producen las virtudes las destruyen,
lo mismo que sucede con las artes, pues tocando la cítara se hacen tanto los
buenos como los malos citaristas; y lo mismo sucede con los constructores de
casas y, con todos los demás. Si construyen bien, será buenos constructores, si
construyen mal, se acostumbrarán a ser malos”.
(Aristóteles en II, I)
Cómo se consigue saber, la forma
en que hay que hacer las cosas. Es ahí, especialmente, donde interviene la
razón, que da equilibrio, que da un centro. Incluso, en la teoría del hábito,
que desarrolla, que lo explica, Aristóteles. Ahí aparece un famoso principio
que dice: la virtud está en el medio “In medius virtus”.
La recta razón, es la que pone la medida en cada caso
La virtud está en el medio “In medius virtus”.
Eso se refiere, a que muchas
veces, se puede errar por exceso o por defecto. Hemos puesto el ejemplo de que
hay que ser templados, de que hay dominar los deseos. Lo ordinario, es que nos
pasemos de los deseos y que queramos más de lo necesario. Sobre todo, hay que
moderar. Pero, también sería negativo, eliminar los deseos. No tener ningún
deseo. Necesitamos comer, por ejemplo, y, el impulso a comer es bueno. Hay que moderarlo,
pero no hay que eliminarlo. De ahí, salía una idea general, que se aplica a
todo, de que en toda virtud hay un cierto medio, un equilibrio, una manera
adecuada de hacer las cosas, en todo.
Y, eso es, esta idea bonita de,
la virtud está en el medio, “In medius virtus”. La virtud está en el centro.
Pero, es un centro que supone una cierta cumbre. También viene de ahí, una
expresión, que ahora en castellano no se da tan bien, que es: “Áurea
mediocritas” (dorada medianía).
“Áurea mediocritas” (dorada medianía)
Dorada mediocritas, porque,
mediocridad significa malo, pero, en su origen significaba esta regla de oro, este
centro de oro, este punto central.
Bueno, hemos visto hoy, el hábito
con sus tres tipos, de hábitos intelectuales, morales y sociales. Los
desarrollaremos.