3. Verdad y conocimiento
Comenzamos con el área de ámbito
del conocimiento. En este tema, conocimiento, hay que aclararse sobre una
cuestión central, que es la cuestión de la verdad.
En nuestra cultura, a comienzos
del siglo XXI, está muy extendido un gran escepticismo. Un escepticismo un poco
verbal, cada uno tiene su verdad, no existe la verdad absoluta. Bien, todo esto
se puede analizar y, tiene su parte de razón.
En nuestra cultura, está muy extendido un gran escepticismo verbal
sobre la existencia de la verdad
Pero, hay que descubrir cuál es
la parte de razón que tiene la verdad. Pero, cuando hablamos de verdad, ¿de qué
estamos hablando? Porque si no, no podemos trabajar, la inteligencia está
preparada para la verdad.
La inteligencia está preparada para la verdad
Si queremos mejorar la inteligencia, tenemos que prepararla
para la verdad. Si pensamos que no existe la verdad, no existe el conocimiento,
no hay nada que hacer. De manera que, en este tema hay que aclararse.
¿Por qué existe esta
especie de prevención ante la verdad?
Hay una historia. Quizá el punto más reciente, el que más
influye, es que vivimos una etapa posmoderna. Es decir, después de los grandes
relatos de la modernidad y, sobre todo, de las grandes ideologías,
especialmente, la comunista. Que ha intentado tener una teoría general sobre
todo, pues, viene una especie de resaca, es decir, por favor menos teorías,
menos teorías, no nos impongan tantas ideas.
Este escepticismo sobre la verdad, quizá viene por exceso de teorías
posmodernas existencialistas
Bien, aparte, una historia de lo
que sería la tradición escéptica de la filosofía. Lo que sería, dudas sobre la
posibilidad del conocimiento, tiene su historia verdad, hay un cierto
escepticismo atribuido a Jhon en algunos temas, filosófico. Cierto escepticismo
o, agnosticismo que se puede atribuir a Khan, también, en algunos temas, en
algunos aspectos. Y, después, hay un escepticismo moderno. Bien, tiene sus
razones, que aquí no podemos tocar, porque no nos interesa discutir con todo el
mundo, sino simplemente no interesa ir al punto central, ¿qué es la verdad?
Realmente, ¿Qué es la verdad?
Cuando estamos hablando de:
verdad, ¿de qué estamos hablando?
Interesante también, comenzar por
Aristóteles, que es ¿dónde está la verdad?, ¿dónde aparece la verdad? En primer
lugar, hay que decir, que verdad es lo mismo que conocimiento.
Verdad es lo mismo que conocimiento
Un conocimiento verdadero es una
verdad. Es de lo que estamos hablando.
Un conocimiento verdadero es una verdad
Y, ¿cómo se da eso?, ¿cuándo se
da eso?
A mí, me gusta distinguir como
tres planos. Hay que ver cuál es el conocimiento humano para saber cuál es el
momento de la verdad.
Hay que saber muy bien cómo es el conocimiento humano, para saber cuál
es el momento de la verdad
Nosotros, manejamos muchas
nociones y analizamos la realidad con las nociones que tenemos. Tenemos una
gran riqueza de nociones. Entonces, la verdad, diríamos, el primer plano de la
verdad es la realidad.
El primer plano de la verdad es la realidad
Las cosas son verdaderas, en el
sentido de que no son imaginadas, son verdaderas. Quizá no las conocemos
enteramente, pero, están ahí. El fundamento de nuestra verdad, es la verdad de
las cosas.
El fundamento de nuestra verdad, es la verdad de las cosas
De tal manera, que decimos que es
verdadero, cuando decimos algo que realmente existe. Y, no es verdadero lo que
realmente no existe. Decimos, no existe o, no es así o, no ha sido así.
Bien, hay una verdad radical que
es el de las cosas que existen. A eso se le llama en la tradición filosófica,
verdad ontológica (verdad del ser), el ser, es, y, por tanto, es verdadero,
está ahí. No está inventado. Otra cosa es que lo podamos conocer mejor o peor,
pero el ser es verdadero.
verdad ontológica (verdad del ser): la verdad de las cosas que son
Un segundo plano es nuestras
ideas y representaciones que nos llegan de muchas cosas sobre la realidad.
De nuestras ideas y representaciones que nos llegan de muchas cosas
sobre la realidad
Muy bien, dentro de ese mundo de
ideas de relaciones, nosotros somos capaces de establecer, lo que en lógica se
llama juicios, hacer proposiciones entre conceptos, que pueden ser afirmativas
o negativas.
Somos capaces de establecer juicios, que son proposiciones entre
conceptos, que pueden ser afirmativas o negativas
Esto, es una frase, y, justamente
en el momento en que yo hago una afirmación o negación, es donde aparece una
propiedad, que es que esas afirmaciones pueden ser verdaderas o falsas.
En el momento en que anuncio un juicio, es el momento de la verdad, si
es verdadero o falso
Así de sencillo. Tenemos, la
realidad, en sí misma verdadera. Muchos aspectos de nuestro conocimiento de la
realidad, difíciles de juzgar, cuando están en conjunto en nuestra cabeza; pero
cuando yo, de todo ese mundo interior que tengo de representaciones de la
realidad, etc., y de conceptos que he recibido, y utilizo esos conceptos y,
digo: “esto es un rotulador”, ahí, ya se juega un tema, esa afirmación o es
verdadera o es falsa.
Y, si yo digo, este objeto, no es
un perro…
Pues, también, porque esa
negación, en este caso, es verdadera o falsa. Ese es el momento de la verdad.
Y, ahí es donde hay que verlo. Y, ahí, está la cuestión. La pregunta de la
verdad es: ¿Somos capaces de hacer afirmaciones o negaciones verdaderas?
¿Somos capaces de hacer afirmaciones o negaciones verdaderas?
¿Somos capaces?, es decir, decir
que esto es un rotulador ¿es una afirmación verdadera?
Si decimos que sí, existen la
verdad.
No existe la verdad absoluta, y,
no la poseemos. Pero, si poseemos un modesto conocimiento, que es que, “éste es
un rotulador”. O, que, “este rotulador es negro”. Qué tontería ¿verdad?, bueno,
tontería muy importante, porque todo conocimiento humano consiste en conseguir,
aumentar este conjunto de cosas que se pueden decir de la realidad,
Todo conocimiento humano se basa en afirmar que; los juicios
(proposiciones), verdaderas o falsas, son verdad
Y, decirlo apoyados, probado, de
una manera probada. Todo conocimiento científico, auténtico de la realidad es,
poder hacer afirmaciones sobre la realidad.
Y son verdad de una manera probada
Para eso necesitamos, ciertamente, muchas representaciones,
mucha experiencia, mucho contacto con la realidad, para hacer nuestras
representaciones. Pero, el momento de la verdad es, cuando yo soy capaz de
decir: “esto es un rotulador negro”.
Entonces, si lo que yo he unido,
así lo expresa Aristóteles, lo que yo he unido en la mente, aquello como rotulador,
está unido en la realidad, es verdadero. Si no es así, es falso.
La adecuación entre lo conocido (las proposiciones que enunciamos
correctamente) con la realidad, es verdad
Y, ahí está el fundamento de la
verdad.
Bien. Ahora, todo el problema del conocimiento
es ¿cómo aumentar el número de proposiciones verdaderas bien probadas que se
pueden hacer?, bien probadas, precisas, ajustadas. No es ninguna broma.
Es esto el problema del conocimiento.
Ahora, Punto de partida ¿la
verdad existe?
La verdad existe.
¿La verdad absoluta existe?
Los cristianos, decimos que
existe Dios, que es verdad absoluta. Pero, nosotros, desde luego no la poseemos
a la verdad absoluta. Y, digamos, la verdad está sometida a muchas decisiones,
pero, no nos olvidemos de esto: que cosa tan modesta de decir, “esto es un
rotulador”, pero es un conocimiento, es una verdad. Todo el problema de
conocimiento humano está en conseguir aumentar esto.
Por ejemplo, en el campo de la
biología, podemos decir, esto es un perro. Muy bien, ahora analiza cómo son los
perros por dentro, cómo son los mamíferos y, todo ese conjunto enorme de
afirmaciones probadas, sustentadas con la experiencia y organizadas, eso es un
cuerpo de conocimiento, eso es una ciencia. Eso es un saber, y, ¿de qué está
hecho?, está hecho de saberes, de verdades, de conocimientos modestos, uno por
uno.
Pero, esto pasa en el ámbito de
las ciencias, eso pasa en el ámbito de la historia, eso pasa en el ámbito de la
antropología. En cada área, tenemos una manera distinta de probar. Porque no es
lo mismo probar en biología, una cosa, que probarla en historia. Una afirmación
en historia no se puede aprobar con una afirmación en biología. Y, lo contrario
también es verdad.
Y, si estamos hablando de la
antropología, tenemos que pensar en un análisis interior, que no es lo mismo que
una afirmación histórica, que lo que necesita son documentos y testigos, para
poderlo probar.
Claro, ese el problema de cómo
probar un conocimiento, cómo alcanzar un conocimiento.
Bien, pero, el interés que
queríamos destacar aquí, es que la verdad se hace con afirmaciones.
La verdad se hace con afirmaciones
También son muy modestas, y, hay
que ser muy modesto, para no decir más de lo que se puede decir. Si no, nos
confundimos. Es un tema muy importante, en el conocimiento.
Bien, se ha utilizado muchas
veces cuento que tiene una tradición antigua, que es un cuento sufí, es decir, de
una secta musulmana, del ámbito de la India, del Oriente. Que es el cuento de
los hijos de un tal Rumi, que es el cuento de los ciegos. Seguramente, lo
habrán oído. En su origen era un cuento para hablar del misterio de la esencia
divina, de la esencia de Dios. Y, Rumi dice que una vez hubo un rey que pasó
por una ciudad pequeña, donde solo había ciegos, con una cabalgata y traía un
elefante. Entonces, los ciegos de aquella ciudad se interesaron mucho por el
animal y quisieron que lo trajeran a la plaza para ver cómo era, claro, no lo
podían ver, pero entonces, lo palpaban y, un se puso en un lado, otro en otro,
y, cada uno palpaba una cosa distinta.
El que palpaba el pie del elefante,
esos pies tan enormes, esas patas tan redondas, tan grandes, decía, ¡Aaaaa! El elefante
es como una columna.
El que estaba a un lado, y
palpaba el lateral del elefante, decía, ¡No! El elefante es como una pared.
El que palpaba la oreja, decía,
es como un abanico.
El que palpaba la trompa, decía,
es como una serpiente.
Es decir, se pelearon todos, y
sacaba de ahí, la conclusión de las diferentes opiniones que hay sobre la
esencia divina.
Muy bien, aunque luego se ha
utilizado este cuento, para hablar de cómo uno tiene su visión propia de las
cosas. Es verdad.
Ahora, vayamos con un poco de
atención a este cuento, vamos a ver…
Estos ciegos se pelearon, pero se
pelearon porque era gente que no se respetaba. Si hubiera sido gente, con ganas
de saber de verdad y cada uno hubiera dicho, ¡Atención!: desde donde yo estoy,
el elefante se ve como una pared con estas características, y, otro hubiera
dicho, desde donde yo estoy, el elefante se ve… Y, eso lo hubieran hecho con
mucho cuidado, al final, hubieran reconstruido el elefante.
De tal manera, que este cuento,
que se utiliza muchas veces como ejemplo de escepticismo nos sirve como
ejemplo, del método de cómo hay que trabajar.
Hay que ser modestos y cuidadosos, asegurar bien los datos, componerlos
con cuidado y atender a lo que saben los demás; contrastar y sumar.
Hacer afirmaciones bien hechas, sin imponer a esa afirmación,
un rango que no tiene. Sin afirmar que eso es toda la verdad. Claro no es toda
la verdad.
Frente al relativismo y escepticismo, lleno de extrapolaciones
excesivas, reducciones injustificadas y faltas de diálogo.
Claro, decir, que esto es un
rotulador: es una modesta verdad.
Pero, precisamente, el saber
humano, se hace, con estas modestas sumas de verdades. Cuando, cada uno, desde
donde ve las cosas, suma. Así se han hecho los saberes. En realidad, se han
hecho así.
De tal manera, que esto nos
proporciona una gran idea sobre el método del saber. Es bien bonito. Entonces:
Tres cosas importantes:
La verdad en relación con las
proposiciones, afirmativas o negativas. Ese es, el momento de la verdad. Muy modestas.
El saber, se hace, con estas
afirmaciones.
Cada saber, tiene sus métodos. Para
poder sustentar estas afirmaciones.
El contrastar y sumar
conocimientos, nos enriquece. Si somos capaces de componerlas, cada uno desde
su perspectiva, tenemos un conocimiento mucho más rico, mucho más completo,
mucho más auténtico.




