Juan Luis Lorda. Cuestiones existenciales 4, Felicidad y realización

 4, Felicidad y realización



Continuamos sobre las cuestiones existenciales, hemos hablado sobre la libertad, objeciones sobre la libertad y dificultades. Pero, claro, si la libertad tiene algún sentido, es digamos, como una respuesta obvia, una orientación hacia la felicidad.

Si la libertad tiene algún sentido, es digamos, como una respuesta obvia, una orientación hacia la felicidad

Todos los seres humanos, anhelamos de una manera más o menos vaga la felicidad. Y, es difícil evitar esta sensación. El último párrafo de su famosa novela, “Cisnes Salvajes”, la novelista china, Yung Chang, la cuenta en esa novela la epopeya de unas mujeres chinas, que en distintas generaciones, pasan de todo, con la revolución china, …, etc., en el último párrafo:

“Al pasar revista a mis veintiséis años advertí que había experimentado tantos privilegios, como renuncias, que había sido testigo de la valentía y el miedo, y que había conocido tanto la bondad y la lealtad como las profundidades de la crueldad humana. Rodeada de sufrimiento, muerte y desolación, había contemplado, sobre todo, la indestructible capacidad humana para sobrevivir y buscar la felicidad”.

Jung Chang, Cisnes Salvajes

Es verdad, los seres humanos, en condiciones dificilísimas, intentamos sobrevivir, nos mueve una esperanza, ¿de qué?, de algo, de algo. Y, sin embargo, sería difícil saber, ¿qué es?

La felicidad es la aspiración más profunda de nuestra psicología

Pero, esa aspiración, no es suficiente para saber en qué consiste, ni para conseguirla

Ciertamente, algunos bienes sabemos, que están relacionados con la felicidad, el bienestar y mucho más todavía, los amores familiares, los amores de los nuestros, nuestros proyectos de vida, también cosas que tienen que ver con nuestra patria, con nuestros amores, con nuestras tradiciones, con nuestras culturas.

Si sabemos que algunos bienes están relacionados con la felicidad

Todo eso que en algún momento nos ha proporcionado alegría es como parte de la felicidad que buscamos, indicios de la felicidad que buscamos y, sin embargo, todavía el tema es suficientemente vago, suficientemente abierto, para ser un poco in cerrable, es decir, ¿por dónde le entramos?, ¿por dónde conseguimos establecer un, vamos a decir, una teoría completa de la felicidad?

Es complicado establecer una teoría general de la felicidad, por eso lo más sensato es estudiar sus aspectos más pequeños

Quizás, lo más sensato sea reducir un poco el tema, empezar por lo concreto, por lo más pequeño. Un poco, siguiendo la manera de hacer de Husserl, el fundador de la fenomenología, sería buscar los fenómenos elementales.

Quizá la felicidad es demasiado grande y no la experimentamos como fenómeno. Pero en cambio, sí que experimentamos como fenómeno que podemos analizar, la dicha.

La dicha; se puede analizar como fenómenos de felicidad parcial y pequeña

Esos momentos alegres, esos momentos de dicha. ¿cómo se producen?

Pues, ya lo había advertido Aristóteles, la alegría se produce cuando se toma conciencia de poseer un bien.

La alegría se produce cuando se toma conciencia de poseer un bien

Es decir, hace falta algo, que sea un bien para nosotros; hace falta tomar conciencia y; a continuación, viene como una repercusión anímica, esa, estado de alegría.

La alegría es una repercusión, un estado de ánimo producido por la posesión de un bien

Se podría pensar que la felicidad es, simplemente, la ampliación de esto, pero vamos a ir por parte.

Volvamos, digamos, ¿cómo se produce la alegría?

La alegría:

1 – Una realidad.

2 – Lo percibo como bien: hay algo real; tomo conciencia de ello.

3 – Se produce el estado anímico; que es una repercusión.

Es una repercusión, no lo puedo producir directamente, la sensación de alegría. Se produce por tomar conciencia de un bien. Son tres partes: una realidad, percibirla como bien y, una repercusión anímica.

Claro, se podría establecer una escala de dichas o de alegrías en correspondencia a una escala de bienes.

Se podría establecer una escala de dichas dependiendo de los bienes percibidos

Cualquier bien, distintos tipos de bien, producen distintos tipos de alegría. Aquí hay que incluir, también, como bien lo que es evitar un mal, se percibe también como un bien. Si consigo evitar un peligro, estoy contento, evidentemente. Me iban a matar, lo he conseguido evitar, estoy contento, estoy satisfecho.

Bien, entonces podríamos establecer esta escala. Hay unos bienes que son muy materiales, por ejemplo: yo tengo hambre, como y siento una cierta satisfacción, tengo una cierta alegría (bienes del cuerpo); He conseguido un triunfo profesional, tengo una gran alegría (bienes exteriores); He conseguido ser considerado, que me quieran o también, tengo tantas alegrías con las cosas buenas de las personas que amo, también son para mí fuente de alegría, son consideradas un bien, cualquier beneficio que pasa por las personas que quiero, en mis padres, en mis hermanos, puede pasar en la esposa, en el esposo, en los hijos, etc., pueden producir alegría (bienes del alma).

Categorías de bienes:

1 – Bienes del cuerpo

2 – Bienes exteriores

3 – Bienes del alma

El amor, produce muchas alegrías, es más, a poco que analicemos, es una de las grandes fuentes de alegría.

El amor; una de las grandes fuentes de alegría

Primero, saberse amado y después, todos los beneficios que llegan con el amor. Es verdad, que también, es una gran fuente de tristeza paradójicamente. Es una cuestión que también, se plantea en este horizonte de la felicidad.

El amor, que es la mayor fuente de felicidad, es también, la mayor fuente de dolor

Y, sin embargo, podríamos decir, nadie querría quitarlo de su vida. Si lo conoce bien. No podría decirse, ¡nooo…! una vida más cómoda es pues una vida que no tiene amores, ¿por qué?, porque no sufres con los demás. Claro, pero, le falta tanta plenitud a eso. Y, esto, la verdad que plantea una cuestión, que ahora no la traemos entera aquí, pero, es …, desde hace muchos años que doy esta asignatura, y cuando hablo de la felicidad no puedo evitar la sensación de que estoy haciendo, como una pequeña invitación al egoísmo. Si la felicidad, la entendemos como ser feliz es tú pasarlo bien, tu ser feliz, tu, tu, tu, … parece que esto no puede ser así ¿no? No es del todo bien, pero bueno, ya lo veremos cómo se resuelve esto.

De momento lo que tenemos es esta escala de bienes, que produce una escala de alegrías. Y también, el papel tan preponderante que tiene el amor en el conjunto de alegrías, porque es un bien muy grande. Hay otros bienes, los bienes de la cultura, los bienes incluso, si nos acercamos al mundo clásico, nos dirían que uno de los mayores bienes es la contemplación.

Ahora, con todo, no se puede evitar la sensación de una cierta fragilidad. Cuando planteamos ya el tema, ¿qué sería entonces?, ¿cómo se podría construir una vida feliz?, ¿cuál sería la fórmula de la felicidad?

¿Cuál sería la fórmula de la felicidad?

Bueno, una consideración clásica es ésta, de Cicerón, que dice:

“La filosofía de la antigüedad sostiene que la felicidad radica únicamente en la virtud, también en la contemplación, pero la felicidad no es completa si no se le suman los bienes corporales y todos los otros que son necesarios para poder disfrutarla”

Cicerón, Cuestiones Académicas, I, 5.

Claro, dice Cicerón, si tuviésemos una felicidad, la contemplación o la virtud, pero los nuestros no pudiesen comer, sería difícil ser felices, con esta satisfacción.

Claro, esto ciertamente nos pone ante la precariedad de este tema

Parece que estamos “diseñados “para tener un ansia de plenitud, que aquí es irrealizable

Ciertamente, un cristiano, lo entendería a esto, como estamos hechos para Dios.

Un cristiano, sabe que estamos hecho para Dios. Su plenitud está con Dios.

Visto desde abajo, lo único que uno puede apreciar es que por un lado eso, que las ansias, lo anhelos, que tenemos, no nos dan ¿cuál es la fórmula de la felicidad?; no lo advertimos inmediatamente, necesitamos la experiencia propia y ajena para ir dando forma a este tema.

Las ansias y los anhelos que tenemos no nos dan, en sí mismos, la fórmula de la felicidad. Necesitamos de la experiencia

Y, después, que efectivamente es una cuestión precaria. Tengo una cita muy simpática que está tomada de un libro de Juan Antonio Vallejo Nágera, que era un psiquiatra y tertuliante de televisión, famoso el libro, que se llama: “Locos egregios”. Allí recoge una párrafo del testamento de Abderramán III, que dice, Abderramán:

“He reinado más de cincuenta años, en victoria o paz. Amado por mis súbditos, temido por mis enemigos y respetado por mis aliados. Riquezas, honores, poder y placeres aguardaron mi llamada para acudir de inmediato. No existe terrena bendición que me haya sido esquiva. En esta situación he anotado diligentemente los días de pura y auténtica felicidad que he disfrutado: suman catorce. Hombre, no cifres tus anhelos en el mundo terreno”.

Juan Antonio Vallejo Nájera, Locos egregios

A Abderramán le suman catorce, pero desde luego está bastante expuesto. Y, a veces, la felicidad está en cosas pequeñas.

A veces, la felicidad está en cosas pequeñas

Me llamó la atención, y lo recogí, una consideración que hace el novelista Delibes, en un libro donde recuerda su mujer recientemente fallecida, un libro precioso, que se llama “Señora de rojo sobre fondo gris”, y decía:

“Las más de las veces, callábamos. Nos bastaba mirarnos y sabernos. Nada importaban los silencios, el tedio de las primeras horas de la tarde. Estábamos juntos y era suficiente. Cuando ella se fue, todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida eran, sencillamente, la felicidad”.

Miguel Delibes, “Señora de rojo sobre fondo gris”

Desde luego, hay algo de eso, y ¿por qué esta eso aquí?, porque evidentemente estaba el tema de que se querían. Y, ese estar juntos, ya suponía una cierta felicidad, aunque precaria, como luego se vio al desaparecer su mujer, evidentemente, de esta vida.

Y, sin embargo, aspiramos a más también, de entrada, aspiramos a que el amor sea eterno. Decía, Gabriel Marcell, amar a alguien, es decir, tu no morirás. Aspira el amor a ser eterno y, por tanto, está tan expuesto. Esa paradoja que decíamos al principio, está tan expuesta.

Aspiramos a que el amor sea eterno, y por tanto está tan expuesto

Y, esto nos abre la puerta a otro gran tema, relacionado con lo que hemos dicho antes, decíamos:

La felicidad, planteada así, parece algo egoísta

Y no se consigue con la pura búsqueda

En realidad, si recordamos, cómo se produce la alegría, nos daría una clave:

Decíamos, hay un bien, tomamos conciencia que hay un bien y, luego viene la repercusión.

La repercusión (alegría), tiene su raíz en la toma de conciencia de que poseemos un bien

Esta repercusión, viene, de tomar conciencia de que hemos poseído un bien.

Un precioso libro, donde en realidad narra el itinerario de su conversión, Sis Lewis, dice: su itinerario en búsqueda de la alegría, el libro se llama “Sorprendido por la alegría”.

“Surprised by Joy” (Sorprendido por la alegría, 1955)

C.S. Lewis (1898 – 1963)

Y, narra sus experiencias desde una primera alegría infantil, cuando le regalan en realidad un juguete, un campo, una especie de granjita, algo que le parece precioso, tiene como un sentimiento de trascendencia, de maravilla; a toda su vida, donde va percibiendo en distintos momentos ese sabor de la alegría. Y que le orientan a bienes cada vez más profundos y, al mismo tiempo, esta cuestión más de fondo, la alegría no se puede buscar por sí misma, es algo que viene de acertar en la orientación de la vida.

La alegría no se puede buscar por sí misma, es algo que viene de acertar en la orientación de la vida

Y, esto nos pone ante la otra cuestión, que es: ¿felicidad o realización?

¿Qué tenemos que buscar? ¿la felicidad o la realización?

Y, esto también recuerda algunas consideraciones de aquel psiquiatra Vienes que ya hemos considerado en la clase anterior, Víctor Frankl, cuando al tratar con sus enfermos, con sus pacientes, en esa manera de tratarles, que era descubrirles el sentido.

Les hacía descubrir el sentido de la vida realizada

Hay algo que no nos pueden quitar en esta vida, que es, lo que hemos hecho bien. Hay felicidad en comer bien, decimos, una cierta dicha; hay felicidad en obtener un poco de dinero; hay felicidad en un triunfo; hay felicidad en un sentido; hay felicidad en haber hecho lo que teníamos que hacer.

Hay felicidad en haber hecho lo que teníamos que hacer

Y eso nadie nos lo puede quitar

Y, paradójicamente ninguna persona se arrepiente, de haber querido a quien tendría que haber querido; de haber sido generosa con el que tendría que haber sido generosa; de eso no se arrepiente nadie.

Quizá ha sido de mucho sufrimiento, bien, puede ser, pero al mismo tiempo es como un bien conseguido.

Bueno, ninguna felicidad es suficiente en esta vida. Ahora, los bienes más profundos, dan una felicidad más grande.

Los bienes más profundos, dan una felicidad más grande

El amor, da una felicidad muy grande; la honradez, de haber hecho lo que teníamos que hacer, da una gran felicidad, también, a la hora de contemplar, la propia vida. El que planteara, en cambio, el tema de una manera egoísta, mi satisfacción, mi satisfacción, mi satisfacción, …, ni siquiera podría conseguir la felicidad en este mundo.

La búsqueda de la felicidad de una manera egoísta nunca dará resultado

Los cristianos sabemos, que esa felicidad plena que anhelamos, en el fondo, cuando anhelamos la felicidad, anhelamos a Dios.

Cuando anhelamos el amor, anhelamos a Dios. Un amor que llega también, a otros porque no solo que no se opone, sino que se combina, esto es el amor a los demás. Fuente de felicidad en esta vida, fuente de felicidad en la vida siguiente (eterna).

Esto nos da unas pistas sobre este gran tema que es la felicidad.



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Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

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"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"