4, Felicidad y realización
Continuamos sobre las cuestiones
existenciales, hemos hablado sobre la libertad, objeciones sobre la libertad y
dificultades. Pero, claro, si la libertad tiene algún sentido, es digamos, como
una respuesta obvia, una orientación hacia la felicidad.
Si la libertad tiene algún sentido, es digamos, como una respuesta
obvia, una orientación hacia la felicidad
Todos los seres humanos,
anhelamos de una manera más o menos vaga la felicidad. Y, es difícil evitar
esta sensación. El último párrafo de su famosa novela, “Cisnes Salvajes”, la
novelista china, Yung Chang, la cuenta en esa novela la epopeya de unas mujeres
chinas, que en distintas generaciones, pasan de todo, con la revolución china, …,
etc., en el último párrafo:
“Al pasar revista a mis veintiséis años advertí que había experimentado
tantos privilegios, como renuncias, que había sido testigo de la valentía y el
miedo, y que había conocido tanto la bondad y la lealtad como las profundidades
de la crueldad humana. Rodeada de sufrimiento, muerte y desolación, había
contemplado, sobre todo, la indestructible capacidad humana para sobrevivir y
buscar la felicidad”.
Jung Chang, Cisnes Salvajes
Es verdad, los seres humanos, en
condiciones dificilísimas, intentamos sobrevivir, nos mueve una esperanza, ¿de
qué?, de algo, de algo. Y, sin embargo, sería difícil saber, ¿qué es?
La felicidad es la aspiración más profunda de nuestra psicología
Pero, esa aspiración, no es suficiente para saber en qué consiste, ni
para conseguirla
Ciertamente, algunos bienes
sabemos, que están relacionados con la felicidad, el bienestar y mucho más
todavía, los amores familiares, los amores de los nuestros, nuestros proyectos
de vida, también cosas que tienen que ver con nuestra patria, con nuestros
amores, con nuestras tradiciones, con nuestras culturas.
Si sabemos que algunos bienes están relacionados con la felicidad
Todo eso que en algún momento nos
ha proporcionado alegría es como parte de la felicidad que buscamos, indicios
de la felicidad que buscamos y, sin embargo, todavía el tema es suficientemente
vago, suficientemente abierto, para ser un poco in cerrable, es decir, ¿por
dónde le entramos?, ¿por dónde conseguimos establecer un, vamos a decir, una
teoría completa de la felicidad?
Es complicado establecer una teoría general de la felicidad, por eso lo
más sensato es estudiar sus aspectos más pequeños
Quizás, lo más sensato sea
reducir un poco el tema, empezar por lo concreto, por lo más pequeño. Un poco,
siguiendo la manera de hacer de Husserl, el fundador de la fenomenología, sería
buscar los fenómenos elementales.
Quizá la felicidad es demasiado
grande y no la experimentamos como fenómeno. Pero en cambio, sí que
experimentamos como fenómeno que podemos analizar, la dicha.
La dicha; se puede analizar como fenómenos de felicidad parcial y
pequeña
Esos momentos alegres, esos
momentos de dicha. ¿cómo se producen?
Pues, ya lo había advertido
Aristóteles, la alegría se produce cuando se toma conciencia de poseer un bien.
La alegría se produce cuando se toma conciencia de poseer un bien
Es decir, hace falta algo, que
sea un bien para nosotros; hace falta tomar conciencia y; a continuación, viene
como una repercusión anímica, esa, estado de alegría.
La alegría es una repercusión, un estado de ánimo producido por la
posesión de un bien
Se podría pensar que la felicidad
es, simplemente, la ampliación de esto, pero vamos a ir por parte.
Volvamos, digamos, ¿cómo se
produce la alegría?
La alegría:
1 – Una realidad.
2 – Lo percibo como bien: hay algo real; tomo conciencia de ello.
3 – Se produce el estado anímico; que es una repercusión.
Es una repercusión, no lo puedo
producir directamente, la sensación de alegría. Se produce por tomar conciencia
de un bien. Son tres partes: una realidad, percibirla como bien y, una
repercusión anímica.
Claro, se podría establecer una
escala de dichas o de alegrías en correspondencia a una escala de bienes.
Se podría establecer una escala de dichas dependiendo de los bienes
percibidos
Cualquier bien, distintos tipos
de bien, producen distintos tipos de alegría. Aquí hay que incluir, también,
como bien lo que es evitar un mal, se percibe también como un bien. Si consigo
evitar un peligro, estoy contento, evidentemente. Me iban a matar, lo he
conseguido evitar, estoy contento, estoy satisfecho.
Bien, entonces podríamos
establecer esta escala. Hay unos bienes que son muy materiales, por ejemplo: yo
tengo hambre, como y siento una cierta satisfacción, tengo una cierta alegría
(bienes del cuerpo); He conseguido un triunfo profesional, tengo una gran
alegría (bienes exteriores); He conseguido ser considerado, que me quieran o
también, tengo tantas alegrías con las cosas buenas de las personas que amo,
también son para mí fuente de alegría, son consideradas un bien, cualquier
beneficio que pasa por las personas que quiero, en mis padres, en mis hermanos,
puede pasar en la esposa, en el esposo, en los hijos, etc., pueden producir
alegría (bienes del alma).
Categorías de bienes:
1 – Bienes del cuerpo
2 – Bienes exteriores
3 – Bienes del alma
El amor, produce muchas alegrías,
es más, a poco que analicemos, es una de las grandes fuentes de alegría.
El amor; una de las grandes fuentes de alegría
Primero, saberse amado y después,
todos los beneficios que llegan con el amor. Es verdad, que también, es una
gran fuente de tristeza paradójicamente. Es una cuestión que también, se
plantea en este horizonte de la felicidad.
El amor, que es la mayor fuente de felicidad, es también, la mayor
fuente de dolor
Y, sin embargo, podríamos decir,
nadie querría quitarlo de su vida. Si lo conoce bien. No podría decirse,
¡nooo…! una vida más cómoda es pues una vida que no tiene amores, ¿por qué?,
porque no sufres con los demás. Claro, pero, le falta tanta plenitud a eso. Y,
esto, la verdad que plantea una cuestión, que ahora no la traemos entera aquí,
pero, es …, desde hace muchos años que doy esta asignatura, y cuando hablo de
la felicidad no puedo evitar la sensación de que estoy haciendo, como una
pequeña invitación al egoísmo. Si la felicidad, la entendemos como ser feliz es
tú pasarlo bien, tu ser feliz, tu, tu, tu, … parece que esto no puede ser así
¿no? No es del todo bien, pero bueno, ya lo veremos cómo se resuelve esto.
De momento lo que tenemos es esta
escala de bienes, que produce una escala de alegrías. Y también, el papel tan
preponderante que tiene el amor en el conjunto de alegrías, porque es un bien
muy grande. Hay otros bienes, los bienes de la cultura, los bienes incluso, si
nos acercamos al mundo clásico, nos dirían que uno de los mayores bienes es la
contemplación.
Ahora, con todo, no se puede
evitar la sensación de una cierta fragilidad. Cuando planteamos ya el tema,
¿qué sería entonces?, ¿cómo se podría construir una vida feliz?, ¿cuál sería la
fórmula de la felicidad?
¿Cuál sería la fórmula de la felicidad?
Bueno, una consideración clásica
es ésta, de Cicerón, que dice:
“La filosofía de la antigüedad
sostiene que la felicidad radica únicamente en la virtud, también en la contemplación,
pero la felicidad no es completa si no se le suman los bienes corporales y
todos los otros que son necesarios para poder disfrutarla”
Cicerón, Cuestiones Académicas,
I, 5.
Claro, dice Cicerón, si
tuviésemos una felicidad, la contemplación o la virtud, pero los nuestros no
pudiesen comer, sería difícil ser felices, con esta satisfacción.
Claro, esto ciertamente nos pone
ante la precariedad de este tema
Parece que estamos “diseñados “para tener un ansia de plenitud, que
aquí es irrealizable
Ciertamente, un cristiano, lo
entendería a esto, como estamos hechos para Dios.
Un cristiano, sabe que estamos hecho para Dios. Su plenitud está con
Dios.
Visto desde abajo, lo único que
uno puede apreciar es que por un lado eso, que las ansias, lo anhelos, que tenemos,
no nos dan ¿cuál es la fórmula de la felicidad?; no lo advertimos
inmediatamente, necesitamos la experiencia propia y ajena para ir dando forma a
este tema.
Las ansias y los anhelos que tenemos no nos dan, en sí mismos, la
fórmula de la felicidad. Necesitamos de la experiencia
Y, después, que efectivamente es
una cuestión precaria. Tengo una cita muy simpática que está tomada de un libro
de Juan Antonio Vallejo Nágera, que era un psiquiatra y tertuliante de
televisión, famoso el libro, que se llama: “Locos egregios”. Allí recoge una
párrafo del testamento de Abderramán III, que dice, Abderramán:
“He reinado más de cincuenta
años, en victoria o paz. Amado por mis súbditos, temido por mis enemigos y
respetado por mis aliados. Riquezas, honores, poder y placeres aguardaron mi
llamada para acudir de inmediato. No existe terrena bendición que me haya sido
esquiva. En esta situación he anotado diligentemente los días de pura y
auténtica felicidad que he disfrutado: suman catorce. Hombre, no cifres tus
anhelos en el mundo terreno”.
Juan Antonio Vallejo Nájera,
Locos egregios
A Abderramán le suman catorce,
pero desde luego está bastante expuesto. Y, a veces, la felicidad está en cosas
pequeñas.
A veces, la felicidad está en cosas pequeñas
Me llamó la atención, y lo
recogí, una consideración que hace el novelista Delibes, en un libro donde
recuerda su mujer recientemente fallecida, un libro precioso, que se llama
“Señora de rojo sobre fondo gris”, y decía:
“Las más de las veces,
callábamos. Nos bastaba mirarnos y sabernos. Nada importaban los silencios, el
tedio de las primeras horas de la tarde. Estábamos juntos y era suficiente.
Cuando ella se fue, todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras,
aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida eran,
sencillamente, la felicidad”.
Miguel Delibes, “Señora de rojo
sobre fondo gris”
Desde luego, hay algo de eso, y
¿por qué esta eso aquí?, porque evidentemente estaba el tema de que se querían.
Y, ese estar juntos, ya suponía una cierta felicidad, aunque precaria, como
luego se vio al desaparecer su mujer, evidentemente, de esta vida.
Y, sin embargo, aspiramos a más
también, de entrada, aspiramos a que el amor sea eterno. Decía, Gabriel
Marcell, amar a alguien, es decir, tu no morirás. Aspira el amor a ser eterno
y, por tanto, está tan expuesto. Esa paradoja que decíamos al principio, está
tan expuesta.
Aspiramos a que el amor sea eterno, y por tanto está tan expuesto
Y, esto nos abre la puerta a otro
gran tema, relacionado con lo que hemos dicho antes, decíamos:
La felicidad, planteada así, parece algo egoísta
Y no se consigue con la pura búsqueda
En realidad, si recordamos, cómo
se produce la alegría, nos daría una clave:
Decíamos, hay un bien, tomamos
conciencia que hay un bien y, luego viene la repercusión.
La repercusión (alegría), tiene su raíz en la toma de conciencia de que
poseemos un bien
Esta repercusión, viene, de tomar
conciencia de que hemos poseído un bien.
Un precioso libro, donde en
realidad narra el itinerario de su conversión, Sis Lewis, dice: su itinerario
en búsqueda de la alegría, el libro se llama “Sorprendido por la alegría”.
“Surprised by Joy” (Sorprendido por la alegría, 1955)
C.S. Lewis (1898 – 1963)
Y, narra sus experiencias desde
una primera alegría infantil, cuando le regalan en realidad un juguete, un
campo, una especie de granjita, algo que le parece precioso, tiene como un
sentimiento de trascendencia, de maravilla; a toda su vida, donde va
percibiendo en distintos momentos ese sabor de la alegría. Y que le orientan a
bienes cada vez más profundos y, al mismo tiempo, esta cuestión más de fondo,
la alegría no se puede buscar por sí misma, es algo que viene de acertar en la
orientación de la vida.
La alegría no se puede buscar por sí misma, es algo que viene de acertar
en la orientación de la vida
Y, esto nos pone ante la otra
cuestión, que es: ¿felicidad o realización?
¿Qué tenemos que buscar? ¿la felicidad o la realización?
Y, esto también recuerda algunas
consideraciones de aquel psiquiatra Vienes que ya hemos considerado en la clase
anterior, Víctor Frankl, cuando al tratar con sus enfermos, con sus pacientes,
en esa manera de tratarles, que era descubrirles el sentido.
Les hacía descubrir el sentido de la vida realizada
Hay algo que no nos pueden quitar
en esta vida, que es, lo que hemos hecho bien. Hay felicidad en comer bien,
decimos, una cierta dicha; hay felicidad en obtener un poco de dinero; hay
felicidad en un triunfo; hay felicidad en un sentido; hay felicidad en haber
hecho lo que teníamos que hacer.
Hay felicidad en haber hecho lo que teníamos que hacer
Y eso nadie nos lo puede quitar
Y, paradójicamente ninguna
persona se arrepiente, de haber querido a quien tendría que haber querido; de
haber sido generosa con el que tendría que haber sido generosa; de eso no se
arrepiente nadie.
Quizá ha sido de mucho
sufrimiento, bien, puede ser, pero al mismo tiempo es como un bien conseguido.
Bueno, ninguna felicidad es
suficiente en esta vida. Ahora, los bienes más profundos, dan una felicidad más
grande.
Los bienes más profundos, dan una felicidad más grande
El amor, da una felicidad muy
grande; la honradez, de haber hecho lo que teníamos que hacer, da una gran
felicidad, también, a la hora de contemplar, la propia vida. El que planteara,
en cambio, el tema de una manera egoísta, mi satisfacción, mi satisfacción, mi
satisfacción, …, ni siquiera podría conseguir la felicidad en este mundo.
La búsqueda de la felicidad de una manera egoísta nunca dará resultado
Los cristianos sabemos, que esa
felicidad plena que anhelamos, en el fondo, cuando anhelamos la felicidad,
anhelamos a Dios.
Cuando anhelamos el amor, anhelamos a Dios. Un amor que llega también,
a otros porque no solo que no se opone, sino que se combina, esto es el amor a
los demás. Fuente de felicidad en esta vida, fuente de felicidad en la vida
siguiente (eterna).
Esto nos da unas pistas sobre
este gran tema que es la felicidad.