5, El sentido del sufrimiento y la muerte
Seguimos con las cuestiones
existenciales, y después de hablar de la felicidad, hay que hablar las sombras
que tiene la felicidad. Que es el dolor, el sufrimiento.
El dolor, el sufrimiento,
Son sombras de la felicidad
El ser humano, decíamos, tiene
una escala de bienes y una escala de alegrías. Bueno, también tiene una escala
de sufrimientos.
Así como hay una escala de alegrías, hay una escala de sufrimientos
En esta vida, el sufrimiento es
también una cuestión existencial, que necesita una posición, necesita una
respuesta, necesita como situarse personalmente. No basta, cómo se haya situado
otros, claro, hay una experiencia humana que nos puede servir, pero, para cada
uno es un problema personal, su propio sufrimiento, como lo encara y su propia
muerte.
El sufrimiento es también una cuestión existencial, pues es algo
intrínseco a la vida misma de cada uno
Necesita, por lo tanto, una respuesta personal, propia de cada uno
No se puede vivir como huyendo o,
intentando que la vida sea de otra manera; intentando que la vida sea, un poco,
Disney Landia, solo cosas divertidas, solo cosas felices; en la vida nuestra
hay sufrimiento.
No se puede huir del dolor, del sufrimiento, de la muerte
En nuestra vida, hay que afrontarlo personalmente
Hay que integrarla, forma parte
de nuestra vida, en unas cuestiones de antropología, en unas cuestiones existenciales,
este tema no lo podemos orillar. Es un tema importante, además. Incluso, la
muerte, por lo menos el sufrimiento, para la filosofía era parte muy importante
también, dice Séneca:
“La sabiduría, es una meditación sobre la muerte. Y una preparación al
sufrimiento”
Para el entrar al tema, conviene,
vamos a decir, hacer un poquito de plano. Ver cómo es la panorámica. Y, de
entrada, tenemos una distinción fundamental.
Existen dos tipos de dolor:
Sufrimiento: que es el dolor físico
Tristeza: que es el dolor moral (que es nuestro caso, que es el dolor
humano).
En el dolor, hay un famoso libro,
de un fenomenólogo, escrito sobre el dolor, “De la douleur” (El dolor), 1958 –
Frederik J. J. Buytendik (1887 - 1974),
“De la douleur” (El dolor) - 1958
Frederik J. J. Buytendik (1887 - 1974)
Donde hace una distinción muy
detallada, de cómo es, de cómo tenemos una sensibilidad al dolor, y
efectivamente, la sensibilidad al tacto, es sensibilidad al dolor, al desgarro,
a la excesiva presión, al excesivo calor, y lo sufrimos, lo sufrimos de una
manera que nos inutiliza, y que se hace presente en la conciencia como una
especie de punto fijo que nos está constantemente llamando la atención; unos
son dolores pasajeros y puntuales y, otros son dolores permanentes que son los
que me refiero en este momento.
El dolor físico constante puede avasallar la conciencia. “Solo el
hombre llora”
Están ahí y nos avasallan la conciencia. ¿Qué sentido tiene
este dolor?
El sentido del dolor físico: función biológica de protección
Nos protege, evidentemente, el
tacto ante el excesivo calor que nos quema, intuitivamente nos hace recoger la
mano. O también, nos hace preocuparnos de algún miembro dolorido que ha tenido
un desgarro, bueno, es protección de la vida. Es verdad, que no es una protección
muy exacta, ¿por qué? Bueno, porque, por un lado, cosas muy pequeñas pueden
producir dolores muy grandes. Por ejemplo, hay un nervio en la cara, el
trigémino que, si se irrita, puede producir dolores horribles y, en realidad no
hay ninguna enfermedad, nada grave, tampoco hay algo que hacer, pero es
horrible.
El sentido del dolor físico no está bien coordinado. Dolores sin
sentido biológico o daños biológicos sin dolor
En cambio, hay órganos muy
importantes como es el cerebro, que carece de sensibilidad, no tiene
sensibilidad, no tiene dolor, puede tener un problema, y no nos duelo, si nos
duele, es por una cuestión indirecta. Pero, directamente no duele, no tiene
sensibilidad al dolor.
Tiene, efectivamente, es sentido
de protección, aunque el ser humano lo percibe como un atentado.
Después está el sufrimiento moral,
la tristeza. Los animales también tienen tristeza. Lo vimos, los animales
superiores, como un perro. Los perros, los vemos tristes, también como
contraste, pues decíamos, las alegrías proceden de una escala de bienes, pues,
la tristeza viene de una escala de falta de bienes, o de privación de bienes;
la privación de la comida, el castigo, el apaleamiento, bueno, se ve como los
bichos se ponen tristes y, nosotros también.
El sufrimiento moral: la tristeza
La tristeza viene de una falta de bienes. Como hay escalas de alegrías,
también, de tristezas
Solo que, en nosotros, el ámbito
del dolor moral es inmenso, porque está como penetrado por la inteligencia.
Entonces, tenemos muchísimos motivos para dolernos, también, se podría
establecer una escala. Aquí, en lo propiamente del sufrimiento moral.
En los seres humanos el ámbito del dolor moral es inmenso. Porque está
ligado a nuestra inteligencia
Decimos, uno puede,
efectivamente, estar triste porque no ha comido bien, o estar triste porque ha
perdido un amigo, o estar triste porque ha fracasado en la vida. Claro, todos
unos niveles de sufrimiento, que nos hace mucho daño. En distintos grados.
Bueno, una primera observación
que se puede decir al entrar un poquito en el sentido del sufrimiento; una
primera es: que los seres humanos maduramos con responsabilidades y, maduramos
también, con sufrimientos.
Los seres humanos maduramos con responsabilidades y maduramos con
sufrimientos
Una de las características, de
los niños demasiados mimados, y de los niños demasiado protegidos, es que
carecen un poquito de humanidad. Muchas veces, son crueles, porque como no han
sufrido ellos, no saben el daño que se puede hacer y lo mal que lo pasan los
demás. No les importa hacer sufrir, no se dan cuenta. No se dan cuenta lo que
pasa, les puede faltar ese sentido de humanidad.
Y, al revés, personas que han
sufrido, si lo han llevado bien, les cuesta hacer sufrir a los demás, lo mismo,
se apenan del sufrimiento de los demás, o procuran remediarlo. Da humanidad, da
comprensión, da profundidad. Esto es verdad.
El sufrimiento personal genera humanidad, comprensión, profundidad
Aunque puede haber momentos que
estos dolores sean muy destructivos, también, eso también es verdad.
El dolor personal, también puede ser muy destructivo
Ahora bien, una parte de la experiencia y madurez humana, viene de
haber afrontado bien los propios sufrimientos y los propios dolores.
Y, ¿cómo se pueden afrontar?
Hay toda una …, cómo sería, unos
consejos de autoayuda:
Cómo afrontar el sufrimiento:
No dar demasiada importancia, ayudándose
de pequeños trucos. El saberse distraer, el no dejarse, efectivamente, atrapar
solamente en eso.
Y, después, está la actitud, que
podríamos llamar de procurar vivirlo dignamente, humanamente: con paciencia y
valentía.
Como afrontar el sufrimiento:
Procurar vivirlo dignamente, humanamente: con paciencia y valentía.
Tengo aquí, lo que cuenta Viktor
Frankl, que dice:
“En una ocasión, leí la carta
escrita por un joven inválido, en la que a un amigo le decía que acababa de
saber que no viviría mucho tiempo y que ni siquiera una operación podría
aliviarle su sufrimiento. Continuaba su carta diciendo que se acordaba de haber
visto una película sobre un hombre que esperaba su muerte con valor y dignidad.
Aquel muchacho pensó entonces que era una gran victoria enfrentarse de este
modo a la muerte y ahora – escribía – el destino le brinda a él una oportunidad
similar”
Viktor Frankl, El hombre en busca
de sentido
Bueno, procurar, encararlo con
dignidad humana, virtud de mucha gente. Bueno, no venirse abajo, también un
poco por dejar un ejemplo; no por un plan de orgullo, sino también, muchas
veces por no hacer sufrir a los demás. Contener un poco el sufrimiento para no
hacer sufrir a los demás, y de paso también, para sufrir menos, se sufre
realmente menos.
Contener un poco el sufrimiento para no hacer sufrir a los demás, y de
paso también, para sufrir menos, se sufre realmente menos
Afrontándolo con valentía, es
como una segunda etapa. Primero, los trucos, que son importantes; después la
valentía, con este sentido de la dignidad humana, de intentar no venirse abajo.
Esto, los clásicos, también, lo tenían muy presente; con los clásicos quiero
decir el mundo greco romano. Una persona noble, no puede… tiene que encarar las
dificultades sin venirse abajo. En eso, también, se manifestaría la falta de
pasiones propias del filósofo.
Y, bueno, claro, hay un sentido
religioso del sufrimiento para los cristianos. El dolor físico y el dolor moral,
también, nos recuerda algo que no funciona en este mundo. Y, al mismo tiempo
una respuesta de Dios, de Cristo, que se hizo hombre para sufrir con nosotros.
De manera que el cristiano se ve, además, de acogido por Dios, acompañado por
Cristo. Sabe que sus sufrimientos de alguna manera pueden tener el sentido que
tienen los sufrimientos de Cristo. Es muy fuerte que Dios haya querido padecer
y morir, sí, muy fuerte esto que dice la religión cristiana; da al dolor y al
sufrimiento un sentido, que quizá no lo conocemos del todo, pero lo sabremos. San
Pablo dice, que para los que aman a Dios, todas las cosas son para bien.
Sentido religioso del sufrimiento para los cristianos. El dolor físico
y el dolor moral, también, nos recuerda algo que no funciona en este mundo
Y, al mismo tiempo una respuesta de Dios, de Cristo, que se hizo hombre
para sufrir con nosotros
El cristiano se ve acompañado por Cristo en su dolor y acogido por
Dios. Su sufrimiento puede tener un sentido de redención
Bueno, estas son cuatro cosas que
se pueden decir sobre el sufrimiento.
La muerte
Y, la muerte. La muerte, es
también un gran tema, claro.
La muerte:
Imperativo biológico del ser humano
En la antropología, somos seres
mortales, somos seres con una vida limitada. Esto tiene una fenomenología,
también hay libros sobre cómo se muere uno. Me acuerdo leído dos libros, sobre
los distintos modos en que uno se muere. Bien, es un colapso físico, ¿no?
Pero, al mismo tiempo, es un
colapso personal. Para nosotros, para cada uno de nosotros con un espíritu que
aspira a vivir eternamente, la muerte es una tragedia, por un lado.
Para el ser humano, con un espíritu que aspira a vivir eternamente, la
muerte es una tragedia
Pero, también es algo de la vida
que tenemos que afrontar. Al igual que el afrontar adecuadamente el sufrimiento
físico forma parte de la madurez, el enfrentarse a la muerte personal y
conscientemente también, forma parte de la madurez humana.
Al igual que el afrontar adecuadamente el sufrimiento físico forma
parte de la madurez, el enfrentarse a la muerte personal y conscientemente
también
Decíamos al principio, Seneca,
decía que:
“La meditación sobre la muerte es uno de los grandes principios de la
sabiduría”
La muerte enseña muchas cosas.
Cuando uno se acuerda de que es mortal, se lo decían a los emperadores, cuando
entraban en triunfo, un esclavo … acuérdate que eres mortal ... que no se te
suba demasiado a la cabeza. A todos nos viene bien, acordarnos que somos
mortales.
También, por un lado, aprovechar
el tiempo. En unas declaraciones que hacía Steve Job, el fundador de Apple,
comentaba:
“La muerte es el mejor invento de
la vida. Desde los 17 años, cuando me miro al espejo, me pregunto si lo que voy
hacer hoy lo haría si fuese el último día de mi vida”.
C. M. Sánchez: El verdadero mundo
de Steve Job (XL Semanal, 1249 (2011))
O sea, si ha sabido aprovechar el
tiempo.
Pero también, nos ayuda a pensar
¿cuáles son los bienes que valen la pena?
El afrontar la muerte, ayuda a valorar el tiempo y los bienes que valen
la pena
Tengo aquí una jarra, que he
manejada en estos días, que dice:
“Hermano, bebe que la vida es breve”
Bueno, es una manera de vivir, pero
hay bienes más importantes. Nos ayuda a pensar, ¿qué vale la pena realizar en
esta vida?
También, nos cura de la soberbia,
que es el gran problema humano. El mayor problema moral, la soberbia. Nos ayuda
a saber que somos como todos, que somos mortales.
También, nos cura de la soberbia, que es el gran problema humano. El mayor
problema moral, la soberbia. Nos ayuda a saber que somos como todos, que somos
mortales.
Y, cuando somos cristianos, nos
hace pensar, que en realidad estamos en las manos de Dios. A los cristianos
antiguos, les gustaba mucho, recordando la parábola del buen pastor, que
recogía la oveja y se la ponía sobre los hombros, y pensar que mientras otros,
el mundo romano, el mundo griego, pues, atravesaban el río, el último río, que
le llamaban. Lo que sería, el más allá, que era toda una cosa tenebrosa. Los
cristianos estamos en los hombros del buen pastor.
Uno sabe, que al final en la vida,
en la muerte está en manos de Dios. También, es un gran tema; es un tema
bonito. Es un tema que tiene su sentido cristiano, y desde luego, tiene su
sentido humano.
Decimos, el afrontar la muerte:
·
Da
sabiduría.
·
Da
sentido de los verdaderos bienes.
·
La muerte
invita al aprovechamiento del tiempo.
De manera que estas sombras, no
son solo sombras. El sufrimiento da madurez, la muerte da sabiduría. De manera
que no son solo sombras. Forman parte también de las grandes cuestiones de la
existencia humana que, si se enfocan bien, le dan también, contenido.
El sufrimiento, dolor y muerte, no son sólo sombras de la felicidad,
bien afrontadas proporcionan contenido a nuestra existencia
