3, El sentido de la libertad
Hablamos de la existencia, de la
libertad, sobre lo que podría ser unas objeciones materialistas. Y, ahora se
trata de entrar un poquito más en el sentido de la libertad.
Recordamos al inicio de este
curso, preguntas existenciales, la posición existencialista, que es una
posición sobre el sentido de la vida: yo estoy aquí, y soy perfectamente libre,
entre otras cosas, porque no se espera nada de mí, no hay ningún sentido
previo. De tal manera, que, como no estoy obligado a nada, me tengo que
inventar a mí mismo.
La posición existencialista es una posición sobre el sentido de la
vida: somos perfectamente libres porque estamos en este mundo sin esperar nada
de nosotros, no hay nada previo que de sentido a nuestra vida
Me tengo a inventar a mí mismo
Esto procede de esa especie de
destrucción, de los parámetros morales que él suponía burgueses, que hizo Nietzsche,
que me deja, digamos, en el desamparo vital.
La destrucción de los parámetros morales (“burgueses”) de Nietzsche.
Supone el desamparo vital
Por una parte, yo estoy arrojado
al mundo, por recordar esa frase que resumiría, un poco, la posición de
Nietzsche, el existencialismo de Nietzsche, y de Heidegger, sobre todo, es la
famosa frase asociada a él: “Estamos arrojados al mundo”. Y a un mundo sin
sentido. No se espera nada de nosotros.
“Estamos arrojados al mundo”. Y a un mundo sin sentido. No se espera
nada de nosotros.
Yo me tengo que inventar a mí
mismo, y esa toma de conciencia sería la libertad.
La toma de conciencia de ese sin sentido y por tanto de la necesidad de
inventarse a uno mismo, sería la libertad para los existencialistas
Está ejemplificado en una famosa
novela de Sartre. Sea el itinerario de los existencialistas: Nietzsche (1844 -
1900), Sartre (1905 - 1980), Heidegger (1889 - 1976).
Existencialistas:
Nietzsche (1844 - 1900), Sartre (1905 - 1980), Heidegger (1889 - 1976)
Sartre, luego derivaría al
comunismo, en una época existencialista. Y, es el que pone de moda a Heidegger.
Es el existencialista famoso del siglo XX.
Bien, en la novela de Sartre, que
es “La Nausée” (La Náusea) 1938. Jean – Paul Sartre (1905 - 1980)
“La Nausée” (La Náusea) 1938.
Jean – Paul Sartre (1905 - 1980)
Un estudiante universitario,
siente una náusea que no sabe de qué viene, hasta que un día va al parque, se
sienta en un banco, día soleado, y ve delante de sí, una de estas raíces
antiguas de un árbol viejo, sale por ahí, un poco deforme, un poco absurda y,
dice, esto está aquí, como absurdo y deforme, está demás; y, es misma sensación
tiene de sí mismo. Que es lo que dice que le ha provocado la náusea que ha
sentido en días anteriores. Y, es lo que pasa en el universo, estamos de más.
“Estamos de más en el Universo”
Estamos de más, hay que asumir
eso. Por una parte, es una especie de heroísmo, de asumir una libertad sin
sentido, te vas a inventar a sí mismo y, por otra parte, parece que es el
objetivo de la vida, un objetivo dentro de un gran absurdo, un marco del cual
nunca vas a poder salir, porque tú mismo no vas a poder crear el sentido de
todo, simplemente tu vida.
Dos posiciones ante esta visión:
1 – Heroica: asumir una libertad sin sentido. Hacerse a sí mismo.
2 – Tremendista: enmarcado en un absurdo del cuál no se puede huir.
Pero, ahí ve que es, digamos, la
clave de la libertad existencialista, el hacerte a ti mismo.
La clave de la libertad existencialista:
“Hazte a ti mismo”
Tema que por cierto ha tenido una
cierta influencia cultural. La épica del “Hacerse a sí mismo”, por encima de
todo, sin admitir ninguna traba.
La épica del “Hazte a ti mismo”, ha dejado su influencia cultural hasta
hoy
De alguna manera se puede remitir
esto al existencialismo del siglo XX, y al propio Nietzsche.
Bien, esto sería una postura
trágica, que en la postguerra mundial es más explicable.
Esta postura existencialista y trágica es más explicable en la
posguerra mundial
Después una civilización
acomodad, desarrollada, y de ocio, apenas tiene sitios, no se considera una
corriente vital ¿no? Hoy por hoy, apenas tiene, vamos a decir, una representación,
digamos, intelectual, no podemos decir que sea una corriente vital, hoy por
hoy, aunque haya sido una corriente teórica del siglo XX.
Hoy en día, ese existencialismo ya no es asumido de una forma tan
trágica
La gente vive muy bien, y se
conforma, vamos a decir, un existencialismo barato, un existencialismo
elemental, que es “pasarlo bien”.
El sentido de la libertad, entendido de una forma existencialista de
hoy en día es: “Pasarlo bien”
¿Cuál es el sentido de la
libertad? Pasarlo bien. Es obvio que tenemos libertad, es obvio que hay cosas
para pasarlo bien, pues ya está, no hay que hacerse ninguna pregunta más ¿no?
No parece, muy allá, pero se
puede comprender ¿no?
Junto con esto, la libertad, ha
ocupado un gran lugar retórico, y esto se debe en gran parte a la creación y evolución
del mundo liberal.
La libertad, ha ocupado un gran lugar retórico, y esto se debe en gran
parte a la evolución del mundo liberal.
Nosotros estamos muy marcados
culturalmente, por el desarrollo del mundo liberal, que quiere decir, de las
instituciones liberales.
Estamos muy marcados culturalmente, por el desarrollo del mundo
liberal, que quiere decir, de las instituciones liberales:
1 – La conciencia de tener unas libertades.
2 – El establecimiento del marco jurídico que la reconoce. Pone límites
a la autoridad. Somete la autoridad al derecho, al estado de derecho.
Se me reconocen unas libertades y
el Estado se queda para protegerlas. Esto que, vamos a decir, en el siglo XVIII
era una utopía; era ideas utópicas como podemos tener hoy, sobre la paz en el
mundo, bueno, realmente consiguieron llegar a establecerse sistemas jurídicos, en
Estados. Empezando por Estados Unidos, después de una manera mucho más
traumática en Francia, menos clara, vamos a decir, porque no se respetaron en
realidad, tanto, las libertades, se impuso más bien una especie de estatalismo,
en fin, y, después ha ido configurando nuestros regímenes de los cuales
vivimos, realmente, es un gran éxito cultural.
Ahora bien, eso lleva también
unas ciertas limitaciones, porque a todo el mundo le parece obvio que somos
libres, que tenemos que ser libres. Por ejemplo, en España se repite
constantemente, una frase inspirada en John Stuart Mill, que es: “Mi libertad
llega hasta donde llega la libertad de los demás”.
“Mi libertad llega hasta donde llega la libertad de los demás”
John Stuart Mill
Esta frase, procede de un libro
que se llama “On Liberty” (Sobre la Libertad) (1859) John Sturart Mill (1806 -
1873).
“On Liberty” (Sobre la Libertad) (1859)
John Sturart Mill (1806 - 1873)
Es un libro famoso, donde,
interesa tenerlo en cuenta, el habla, sobre todo lo dice al principio en el
primer párrafo, que él va hablar de la libertad cívica, o social, pero no del
libre arbitrio o de la libertad interna, espiritual o psicológica.
J. S. Mill habla de la libertad cívica o social, pero no del libre
arbitrio
Él va hablar de la libertad
externa, la libertad frente a los otros, que tienen que reconocerla o que deben
respetarla, el Estado también, que debe protegerla. Pero, él no está hablando
de la libertad interna. Bueno, esta es una salvedad interesante. El mundo
liberal, es un mundo que ha conseguido las libertades externas.
El mundo liberal, es un mundo que ha conseguido las libertades externas
Las libertades de: por ejemplo,
de ir de un sitio para otro; libertad de donde vivir; libertad de expresión;
libertad de reunión; libertad de conciencia; libertad de religiosa, muchas
libertades. Es verdad, están reconocidas formalmente.
El liberalismo ha conseguido ámbitos públicos y externos de libertad
¿Pero en el ámbito interno?
Ahora bien, se refiere a los
ámbitos públicos y externos de la libertad, eso no lleva consigo una teoría interna
de la libertad, que supone que es una cuestión privada. La da por supuesto,
pero supone que es una cuestión privada.
Y, efectivamente se pueden
dividir los ámbitos.
Ámbitos de la libertad:
1 – Libertad Externa: ante los demás
2 – Libertad Interna: que es el ejercicio interior de la libertad. Es
decir, si yo soy capaz de hacer actos deliberados.
Libertad interna:
Capacidad personal de hacer actos deliberados
Si los hago bien, porque podría
ser que yo internamente no fuera libre. O bien, porque tengo un
condicionamiento tremendo, o bien porque tengo un miedo tremendo, o bien porque
estoy enfermo, o bien porque no pienso. Todo esto me quitaría la libertad,
aunque me la respetasen por fuera, no tendría libertad interna.
La libertad interna es una
cuestión distinta. Y, a veces, en la retórica liberal, que como digo tiene una
tradición, sobre todo, política, esto parece totalmente olvidado.
En la retórica liberal se da prioridad a la libertad externa,
olvidándose de la libertad interna
La gente defiende sus libertades sin acordarse a veces, que
la libertad interna es una cosa que hay que conquistar con el ejercicio
personal de la libertad.
La libertad interna hay que conquistarla con el ejercicio personal de
la libertad
Uno tiene que ser libre ¿de qué?, pues tiene que ser libre,
de entrada, de sí mismo.
Objeto de la libertad interna:
De sí mismo; Condicionamientos internos: pasiones, limitaciones, …
Cada uno necesita, un conquistar
su propia libertad, para poder ejercerla, también hacia afuera. Este tema,
también, es muy importante. De la propia educación personal. Gobernarse así
mismo, ser capaces de gobernarse a sí mismo, como es propio de un ser
inteligente, usando la razón. Haciendo cosas razonables.
Gobernarse a sí mismo, como es propio del ser inteligente, usando la
razón
Decíamos que la libertad
consiste, sobre todo, en hacer actos deliberados. Eso es el gran tema de la
libertad, los actos que son deliberados. Ahí es donde se da el ejercicio de la
libertad, actos pensados. Pensamos lo que hacemos, eso es la libertad, eso es
el ejercicio de la libertad. Pues, bien, eso hay que conquistarlo, porque si no
podríamos hacer actos que no están pensados, que son simplemente impulsados
por, ¿por qué?, por nuestras manías, por nuestros condicionamientos, impulsados
por nuestras pasiones. Entonces, no seríamos libres.
Bien, de tal manera que, hay que
tener cuidado para que la retórica externa de libertad, que como digo tiene su
fundamento, porque tiene su valor, porque el liberalismo, los sistemas
democráticos son una gran conquista cultural, sin ninguna duda. Pero, no
resuelven el problema interior de la libertad.
Los sistemas democráticos del liberalismo son una gran conquista
cultural, pero no resuelven el problema interior de la libertad
Primero, no resuelven que
tengamos realmente la libertad, hay que conquistarla. Y, después, tampoco nos
dicen nada, de cómo hay que usarla. Ese es el gran tema del liberalismo.
El liberalismo, como está
pensado, como doctrina pública, como doctrina social, como doctrina de
organización de la sociedad, no te dice cómo tienes que vivir, se supone que es
un tema personal. Que cada uno lo tiene que resolver. Y, cada uno tiene que
saber que va hacer con su libertad.
El liberalismo es básicamente social, en la cuestión de la libertad
interior lo deja como un problema personal
De tal manera que la tradición
liberal, con todo lo enorme que puede ser este término, no lleva consigo mismo
una respuesta a la cuestión del sentido de la libertad.
La “tradición liberal” no lleva consigo una respuesta al sentido de la
libertad
Bien, eres libre, el Estado te va
a proteger, y, ¿qué vas hacer con tu libertad?, esto no lo resuelve. Digamos,
no es un tema planteado.
Lo que está planteado
políticamente, es cómo conseguir esferas de la libertad para que el individuo
pueda ejercerlas.
Plantea políticamente cómo conseguir esferas de libertad para que el
individuo pueda ejercerlas
Pero quedan los otros dos temas:
Cuestiones pendientes del liberalismo:
1 – Que el individuo sea capaz de ejercer la libertad. Gobernarse a sí
mismo.
2 – Dar sentido a esa libertad. Que tenga algún sentido esa libertad,
para hacer algo. El simplemente, ser libre, no es suficiente.
De tal manera que, nuestra
cultura transmite también algunos interrogantes, sobre el ejercicio de la
libertad.
Hemos visto por un lado el
existencialismo, que planteaba la cuestión de que estamos arrojado a un mundo
que como no tiene sentido, ese es el fundamento de nuestra libertad.
Hemos hablado un poquito, del
mundo liberal, donde se nos plantea la cuestión de que, aunque la retórica de
la libertad la tomamos de ahí, nos falta resolver un poco el tema de la conquista
personal de la libertad, y también, del sentido de la libertad. A este
propósito, viene bien recordar, un libro, otro libro, de un psiquiatra, Viktor
E. Frankl, que era judío, que por eso precisamente acabó en un campo de
concentración nazi.
“El hombre en busca de sentido” (1946)
Viktor E. Frankl (1905 - 1997)
Y allí, siendo psiquiatra, y
ejercitando, hacía lo que podía para ayudar a los demás, se dio cuenta del
valor que tiene el sentido de la vida, para mantener la vida de las personas.
El valor del sentido que cada uno da a su vida para mantener la propia
vida
Porque aquellos presos del campo
de concentración, eran capaces de sobrevivir en condiciones a veces increíbles,
porque tenían un sentido de la vida. Muchos de ellos. Porque esperaban volver a
ver a su mujer; o esperaban retomar sus negocios; o esperaban acaba un libro; a
veces por cosas un poco menores; pero que era el sentido de sus vidas y que les
daba fuerzas para luchar, y para sobrevivir en condiciones terribles.
Y, lo contrario, personas que
perdían en un momento dado el sentido de la vida, porque se enteraban que había
muerto su mujer, te venían abajo y ya no querían ni si quiera levantarse.
Morían a los pocos días.
Se dio cuenta de esa experiencia.
Bien, de allí, dedujo una forma
de terapia, porque se dio cuenta de que muchas de las enfermedades son de
ausencia de sentido. Una terapia del sentido de la vida, la logoterapia, logo
de sentido, de palabra, de discurso, de sentido ¿no?
Logoterapia: terapia del sentido
La importancia de encontrar el propio sentido de la vida
Y, sobre todo, en el tema que nos
ocupa, que es el sentido de la libertad, transmite una idea que me parece muy
bonita. Decía él, cuando trataba también a sus pacientes, cuando necesitaba
devolverles el sentido que, “el sentido de la vida no es tanto lo que tu espera
de la vida, sino lo que la vida espera de tí”.
“El sentido de la vida no es tanto lo que tu espera de la vida, sino lo
que la vida espera de tí”
Claro, quienes tenemos sentido
ético – moral, sabemos que la vida espera algo de cada uno de nosotros, porque
lo esperan los demás, también, lo espera Dios.
El que tiene un sentido ético – moral de la vida, sabe que la vida
espera algo de cada uno de nosotros…
Porque los esperan los demás, también, lo espera Dios.
Pero, también, uno lo puede
percibir sin ser cristiano, de que en el mundo hay muchas necesidades que
esperan algo de nosotros.
En el mundo hay muchas necesidades que esperan algo de nosotros
Esperan de nosotros que vivamos
de una manera positiva, aportando algo. Esto es el sentido de la vida, y esto
es el sentido de la libertad.