Juan Luis Lorda. Cuestiones existenciales 9, Las religiones y Dios

9, Las religiones y Dios


Hemos visto la gran cuestión del más allá, que nos lleva casi necesariamente a la cuestión religiosa.

El ser humano puede ser definido como un ser religioso

Lo son, todas las culturas que hemos conocido en el pasado, no existen testimonios de una cultura a-religiosa. Los seres humanos siempre han visto algo, más allá.

Todas las culturas han sido religiosas. Siempre han visto algo más allá

Esto nos puede parecer un poco extraño, sobre todo porque vivimos en una sociedad, en gran parte irreligiosa. Pero, hay que darse cuenta que esta sociedad está muy protegida de las percepciones de lo religioso, en realidad, aunque podamos distanciarnos culturalmente, incluso, quizás de paso, digamos despreciar incluso de un poco implícita las culturas del pasado, es que realmente hay una cultura planteada, es que hay un más allá planteado.

Aunque vivamos en una cultura irreligiosa, siempre está, aunque veladamente, planteada la cuestión del más allá

Y que, detrás de la realidad, se adivina algo. Quizás hoy no lo adivinamos tanto, porque vivimos metidos en las cosas, vivimos tan bien, tan separados de la realidad, tan metidos en nuestros gustos, que no nos preguntamos por el más allá, pero realmente la cuestión está muy planteada. Y para unos seres humanos más desvestidos, diríamos, más desprotegidos, más metidos en la corriente de la vida y menos protegidos, menos metidos en sus gustos, en su mundo, bueno, la cuestión está totalmente planteada. El ser humano es un ser religioso. Así lo dice, por ejemplo, Mircea Eliade, un gran historiador de las religiones:

“Lo sagrado es un elemento de la estructura de la conciencia humana, no un estadio en la historia de esta conciencia”. 
Mircea Eliade, Historie des croyances et des ídees religieuses París, 1976, 8

Al decir esto, recuerda un poquito, la famosa observación de Comte, el pensador francés, que decía, bueno ha habido una época religiosa, ha habido una época metafísica, y por fin ha llegado una época positiva, de las ciencias, aunque diríamos el mundo actual, no vive pendiente de las ciencias, vive pendiente de los gustos, de su bienestar.

El mundo actual, no vive pendiente de las ciencias, vive pendiente de los gustos, de su bienestar

No es un mundo científico, lo que le interesa a las gentes no son las ciencias, le interesa el bienestar. Y, esto, realmente obstaculiza el conocimiento de este tema. Pero bueno, lo planteemos bien.  ¿Cómo se configura el hecho religioso? 

¿Cómo se configura el hecho religioso?

Por un lado, está, cómo es el ser humano. Y, hemos visto que el ser humano tiene, por un lado, un deseo de plenitud. También, de plenitud un poco inconcreta, un poco indefinida. Deseos de plenitud, que también se ponen en juego y también, diríamos, dramáticamente a veces, al observar el mal en el mundo.

Por el deseo de plenitud y salvación del ser humano

Deseos de salvación se podría llamar, deseos de plenitud, deseos de salvación. Deseos de plenitud que también son deseos de sentido.

Por los deseos de sentido a las acciones del hombre y de lo que le rodea

Deseos de sentido, deseos de amar, deseos de ser amado, deseos de conocimiento, de belleza. Deseos de ser redimido, del mal en el mundo, del mal propio, de la justicia, de realizarse, todos estos son deseos abiertos. Digamos, esperan una respuesta, digamos, una respuesta del más allá, si es que existe.

Esos deseos esperan una respuesta del más allá

¿Cómo se manifiesta ese más allá?

Y el más allá, ¿cómo se nos manifiesta? Precisamente, 

De estas preguntas plantadas, de estos anhelos, de estos deseos, y de las manifestaciones del más allá, es cómo se van a configurar las religiones

¿Qué tipos de manifestaciones del más allá tenemos?

Decimos que, para los hombres inversos, es una cultura del consumismo, poco real, nos puede resultar rara, nos puede resultar ajena, pero en cuanto nos acerquemos un poco, son testimonios muy fuertes. Aunque los primitivos lo vieran como primitivo, pero siguen siendo muy fuertes para personas que quieran acercarse.

Pues bien, ¿qué testimonios son estos?

Modos de acceso a la trascendencia:

La naturaleza: percibir las grandes experiencias de poder, de vida, de belleza y orden a distintos niveles de profundidad, la armonía y orden de las leyes naturales. Antiguamente conocida de una manera muy primitiva, y conocida de una manera mucho más científica y, por tanto, con una conciencia apabullante de la complejidad de lo que tenemos delante. En el mundo antiguo, digamos las distintas culturas antiguas, quedaban fascinadas, o bien por el contacto con todo lo que es el contacto con la naturaleza, como todo lo que es el mundo celeste, que es asombroso, por sus ciclos, con el ciclo de día y de la noche, con el ciclo anual, con las estrellas, también con los fenómenos atmosféricos, con toda su fuerza, con todo su poder, pero también el fenómeno de la vida, que es un gran fenómeno observable, con los ciclos de la naturaleza, con el nacimiento, la generación, el desarrollo y la vida, absolutamente fascinante, para el hombre antiguo es mucho más próximo; para nosotros es mucho más lejano, pero fascinante. Y, desde luego, cuando lo conocemos hoy de una manera mucho más científica, igualmente fascinante, con un nivel de complejidad, muchísimos mayores de los que lo habían conocido antiguamente ¿no? Apabullante, un mundo absolutamente misterioso y fantástico. El mundo de la naturaleza.
La profundidad de nuestra conciencia: el acceso a nuestra propia interioridad. El universo espiritual del hombre, su inteligencia y voluntad, con sus experiencias de iluminación, en la sabiduría, éxtasis en la belleza y anhelos de plenitud y amor. Esto es propio de personas y de culturas más reflexivas, en este sentido, capaces de meterse hacia adentro, hacia el fondo de la conciencia, entonces se perciben las dimensiones enormes que tiene la conciencia, increíblemente grandes. E, incluso allí dentro, se puede adivinar como que allí tienen que conectar todo, tiene que haber un fondo, como que tiene que haber un fondo común de todas las conciencias, tiene que haber un fondo común de toda la vida, tiene que haber algo que, de unidad a todo esto, porque todo esto se manifiesta como una gran unidad, todos somos parecidos y al mismo tiempo todo esto funciona como en una cierta unidad. Todo esto tiene que estar como unido en el fondo. Este conjunto de percepciones, que son propias por ejemplo de las religiones orientales, parte del budismo cuando se ha convertido en una religión, del hinduismo, el sintoísmo, pues son también un acceso a la trascendencia. 
Los testigos de la trascendencia: el testimonio de personalidades religiosas que han tenido alguna experiencia, fuerte de lo trascendente, más o menos directa, con algún tipo de iluminación o conocimiento, acompañado del sentimiento de lo divino, y de su fuerza. Gente que ha tenido algún tipo de visión, algún tipo de experiencia y, algunos fundadores de religiones históricas, como es el caso de Jesucristo, notablemente, de todos los profetas del antiguo testamento. El caso de Mahoma, por ejemplo, personas que aseguran haber tenido contacto, traer un mensaje del más allá. Con esto, se han configurado las religiones. 

Según sea el acceso a lo trascendente, a la idea de lo divino, determinará el carácter de la religión

Cada acceso tiene sus cualidades, sus características:

Cuando accedemos a través de la naturaleza, claro, la naturaleza tiene un problema, para nosotros, seres humanos, que es moralmente, amoral. No es justa, no me hace bien si yo me porto bien, y me hace mal si yo me porto mal; la naturaleza, es moralmente, …plana. Y, luego, además es inesperada. Por eso, al observar lo divino a través de la naturaleza, o el más allá a través de la naturaleza, se producen dos fenómenos:

Al intentar llegar a lo divino, a través de la naturaleza se puede caer fácilmente en el politeísmo, pues concibe lo divino, como el conjunto de fuerzas superiores que gobiernan el universo (porque las fuerzas de la naturaleza son varias y distintas; y a veces en conflicto, los cielos y los mares; y a vida, a veces en conflicto, ¿no?

Y, a su vez, a la amoralidad, propia de la naturaleza misma. Es decir, la sensación de amoralidad, que exactamente la sensación que tenía la religión greco romana ¿no? Una sensación de los dioses amorales, dioses que a veces quieren ser justos, pero que a veces, son increíbles pecadores, y digamos, imprevisibles; se enfadan de repente o que toman una manía. Cosas que a nosotros nos resulta sorprendentes, porque tenemos otra idea de Dios, pero era la que tenían los antiguos, porque accedían a lo divino mediante la naturaleza, a través de los caprichos de la naturaleza.

Bien, el cielo, los uránicos. Las religiones uránicas, las del cielo o de las de la tierra, las religiones telúricas, la madre tierra con toda su fuerza, con toda su oscuridad, también. Con todo el horror de unos animales que se comen unos a otros, también. Eso también, se transmite ese horror a la religión, que piden sangre, las religiones de la tierra, de la madre tierra. Esta es la visión de lo divino a través de la naturaleza, da algo de la majestad de Dios, da algo de lo divino, del más allá, del misterio de la inteligencia, del misterio de la fuerza, del misterio del porque existe todo esto, pero al mismo tiempo tiene sus límites.

Después está el acceso a lo divino a través de la propia interioridad del hombre. Fundamento común identificado con el fondo de la conciencia. Que hace concebir el más allá como algo profundo realmente, realmente profundo, como algo inteligente, como una conciencia que es la unidad del todo. Esto es propio de los panteísmos orientales, mientras que la naturaleza llevaba al politeísmo, el acceso a lo divino por la interioridad, más bien lleva a un cierto panteísmo, porque eso comunica todo. Donde identifica en el fondo de la conciencia con lo más hondo de la realidad, donde todo comunica. Es el todo fundante, del que todo procede y al que todo tiende.

Entonces, mientras que, en el politeísmo, cada persona, puede estar sometida a muchas fuerzas, pueden incidir sobre ella ciertamente, y se siente uno múltiple, como se sienten los héroes griegos, aquí en el panteísmo, un más bien se siente una parte del todo, y en el fondo todo el problema es haberse distanciado, y toda la salvación consiste en la unidad, es decir, todo el mal consiste en la desunión; todo el bien consiste en la unión, es decir, consiste en recuperar la unidad perdida. El mal consiste en haberse desgajado, haberse venido abajo.

Luego, estaría ese tercer grupo, el de los testigos. En el acceso por medio de testigos, no hay muchos, destaca Jesucristo. Hay unos cuantos, pero no muchos a lo largo de la historia. Zaratrusta, de la región persa, ese dualismo. Tenemos señaladamente, Jesucristo. Jesucristo se presenta como Hijo de Dios, nada menos, y por tanto, conocedor de la intimidad de Dios Padre. Y, hay que tener presente, que nuestra idea de Dios, está absolutamente marcada por la idea cristiana.

Nuestra idea actual de la divinidad, está marcada por la idea de Dios cristiana

Primero por la idea de los profetas bíblicos, donde dicen, frente a este politeísmo de dioses amorales, o inmorales a veces, ellos dicen, no no no, Dios es justo, Dios es bueno, Dios es creador. Novedad también, eso decían los profetas del Antiguo Testamento. Y, Jesucristo dirá, Dios es Padre, es bondad, es una bondad llena de amor y de misericordia. No es un Dios justiciero, es justo, pero no justiciero. No es vengador, esto es novedad también. Dios es Padre, se comporta como Padre. Dios, efectivamente, se manifiesta en la naturaleza, pero no es la naturaleza. Se manifiesta en la interioridad, pero, no es la interioridad, pues al ser creador está separado, tanto de la naturaleza, no es la naturaleza, esta no es divina; como de mi propia interioridad, porque la interioridad son las grandes dimensiones del alma, pero no son Dios. Dios está más allá, Dios es el Creador. En mi hay un reflejo de Dios, esa interioridad enorme, de dimensiones aparentemente infinitas que tiene la conciencia, su inteligencia, pero claro, no es Dios.

Entonces hay que tener presente que cuando hablamos de religión, el concepto cristiano es el que ha marcado la historia. Es el concepto, obvio en nuestra cultura occidental, aunque no creamos, cuando pensamos en Dios, es muy difícil pensar en un Dios que no sea bueno, que no sea justo, que no sea creador, y, mucho menos que no sea único. De tal manera que el mundo de las religiones está profundamente marcado por la religión cristiana. Que, además, es una religión muy organizada, porque tiene una doctrina, tiene una moral, y tiene una iglesia. Esto no lo encontramos siempre en todas las religiones, no está organizado así.

Bien, esto sería un poco el plano de las religiones. Hemos visto cómo se puede organizar fácilmente pensando: en cuáles son las preguntas del ser humano, en la búsqueda del sentido, del anhelo de plenitud y de felicidad y de salvación, y también del anhelo de supervivencia, del más allá. Y, luego, nuestros contactos con la trascendencia, ¿cómo nos llega la trascendencia?, a través de la naturaleza, a través de nuestra interioridad, a través de testigos. Esto es un poco, permite ordenar el panorama religioso, del ser humano, que es un ser religioso.



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Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

Consejo Episcopal Latinoamericano

Conferencia Episcopal Argentina - CEA

Litugia CEA

Organización de Seminarios de la Argentina - OSAR

"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"