Juan Luis Lorda. Cuestiones existenciales 6, El escandalo del mal

 6, El escandalo del mal


Hablamos en la última clase, del sufrimiento y la muerte. Y, aunque intentábamos darle sentido, y lo tiene, pero, también, apreciábamos el componente que tiene, de contraste, de paradoja, de ponernos ante algo que no podemos del todo resolver.

El sufrimiento y la muerte, sombras de la felicidad, son cuestiones que no podemos resolver del todo

Bueno, pues, ese mal que tenemos es más amplio. Es más amplio. Por supuesto que existe el dolor físico, pero también existe muchísima injusticia en el mundo; también es causa de dolor.

No podemos vivir buscando exclusivamente la felicidad, hay que ser conscientes del mal que hay en el mundo

No podemos vivir, digamos, bajo ese impulso de felicidad, que lleva un poco a desear, o pensar o a situarse en este mundo como si estuviéramos en Disneylandia, en un parque de atracciones; lo importante es ser feliz; lo importante es pasarlo bien; bueno de alguna manera eso es verdad. Algo de verdad tiene, hay que pasarlo bien. Pero, también hay mucha gente que sufre, y eso también hay que planteárselo. Hay mal en el mundo y, ese mal ¿de donde viene?

Formas del mal en el mundo:

1 – La naturaleza: física del mundo (terremotos, maremotos, sunamis, aludes, etc) y la nuestra propia (enfermedades).

2 – La injusticia en la sociedad: límites propios de la sociedad (Desigualdad, desamparo). Conductas antisociales (Violencia (guerras), corrupción).

Muchísima cantidad de sufrimiento. Esto, golpea un poquito la conciencia. Y, también, necesita situarse un poco, porque también es una cuestión. ¿Qué hacemos con el mal?

Hasta el momento, hemos descripto dos grandes áreas del mal, que ya es una primera aproximación importante, para darse cuenta. Por un lado, está el mal físico, que es el mal que nos hace la naturaleza, que, en realidad, no es que nos haga mal, vamos a decir, voluntariamente, no; es involuntario (un sunami, un alud, es involuntario). Pero, también está el mal social, cosas que se producen, también, en la sociedad, unas veces deliberadamente; otras veces, vamos a decir, colateralmente, sin haberlo pensado. Pero, muchas deliberadamente. Si repasamos la historia, mucho daño se produce deliberadamente.

Pero, todavía se nos puede ocultar una tercera forma del mal, distinta de otras dimensiones, que es, el mal en nosotros mismos.

3 – La injusticia en cada persona: tendencias malignas que no acabamos de extirpar y que se imponen en nuestra conducta.

Un poco de análisis, nos llevará a compartir con San Pablo, una experiencia que cuenta en la Carta a los Romanos, donde dice: muchas veces, no hago el bien que quiero, sino el mal que aborrezco. Infeliz, hombre, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? El mismo se da cuenta de su propia incoherencia. Muchas veces; y cualquiera que se analice con un poco de interés, verá esto. Ya, lo estudiaremos con un poco más detenimiento.

Es verdad, que para verlo hay que crear una cierta tensión, quien no la tiene, no lo ve. Es decir, el que no intenta ser bueno, no sabe lo que cuesta y lo difícil que es y las contradicciones que uno tiene. Si uno, simplemente se deja llevar, no es que no percibe, cuales son las dimensiones de esto, cómo, hasta qué punto no somos buenos. Eso, necesita un poco de tensión y un poco de análisis.

El que no intenta ser bueno, no se da cuenta de las contradicciones que anidan en su corazón

Bueno, ya tenemos de entrada, tres formas del mal.

Formas del mal en el mundo:

1 – La naturaleza: física del mundo (terremotos, maremotos, sunamis, aludes, etc) y la nuestra propia (enfermedades).

2 – La injusticia en la sociedad: límites propios de la sociedad (Desigualdad, desamparo). Conductas antisociales (Violencia (guerras), corrupción).

3 – La injusticia en cada persona: tendencias malignas que no acabamos de extirpar y que se imponen en nuestra conducta.

Frente a esto, claro, al mal presente en el mundo, se podría decir que hay como tres grandes posturas, en realidad, resumiendo todo.

Teorías del mal en el mundo:

1 – Naturalismo: no existe el mal, existe solo la naturaleza con sus leyes. Ciertamente, en las tres formas del mal, hay algo de esto, de naturalismo, es decir, que el mal responde a la naturaleza. Bueno el mal en la naturaleza es una cuestión puramente física, si se mueve el mar, mueve el mar, y efectivamente tiene razón. En el ámbito de la sociedad, bueno pues sí, unas personas funcionan de una manera y otra de otra, pero, en fin, al final lo que se produce es en cierta manera, natural, también. Y en el caso, interior del hombre, pues son contradicciones también naturales. Y ciertamente, hay algo de eso, hay algo de espontaneidad natural y de tendencia natural.

Pero, también, cada ser humano es cuestionado. ¿Cómo es posible que pase esto? Porque uno aspira a la felicidad, aspira a la justicia, aspira al orden. Entonces, percibir, que la naturaleza no se comporte justamente, aunque casi uno lo piensa, entiende que la naturaleza tiene sus leyes, pero que no se comporte justamente, nos trastorna un poco; crea, además, un problema teológico, que luego veremos. Y, desde luego, el mal social, clama al cielo, ¡Cómo pasa esto!... ¡tanta injusticia!, ¡tanto pisoteo, de unos por otros!, ¡tanto abuso! Bueno, no parece que se pueda trivializar, tan es así, que hay como una segunda postura.

2 – Maniqueísmo: esta postura, ha atravesado la historia, que hoy día está presente en la sociedad. Se ve que en el mundo hay un principio del bien y un principio del mal. Que bien y mal están contantemente combatiendo, y esto alguna vez, uno como que lo intuye. Yo, tengo la impresión de que los seres humanos, somos un poquito maniqueos.

La lucha del bien contra el mal, dando al mal, casi un componente “físico” del mundo

El maniqueísmo era una secta antigua. Una secta de tipo gnóstica que distinguía un principio del bien y un principio del mal. Y, todos somos un poco, tendemos a ver quiénes son los malos. O, separar, malos y buenos. Tema complicado, porque es muy difícil, establecer una distinción entre malos y buenos. Precisamente es la crítica que se podría decir del maniqueísmo.

San Agustín, gran autor cristiano, de finales del siglo IV y principios del siglo V, que había sido maniqueo. Primero fue bautizado cristiano, por su madre. Él no practico, perdió la fe y, se hizo maniqueo, pertenecía a la secta ésta. Y, precisamente por eso, tiene un análisis muy fino, entre el mal, …, primero distinguió, esa distinción del “mal físico” y de “mal moral”. Y, después, introdujo una nueva distinción; dijo, bueno, todo lo que existe es bueno, claro, él lo sabía también, porque creía en un Dios creador, todo lo que existe es bueno, es bueno. El mal, es un bien al que le falta algo. Un hombre malo, no es una cosa, que es, enteramente malo; es una cosa buena, un ser humano, pero, que está torcido en algo.

Frente al maniqueísmo san Agustín distinguió finamente lo que es bien y mal. Precisamente el mal es un bien al que “le falta algo”

Una acción mala, es una acción torcida en algo. Todo tiene un aspecto de una bondad, torcida, que le falta algo o le sobra algo, para ser buena.

Entonces, el mal en definitiva tiene un carácter de ausencia de bien. No es una cosa en sí misma. Precisamente esto le llevó a superar esta dicotomía: no puede haber un principio del bien y un principio del mal.

Si el mal es ausencia de bien, no existe el mal absoluto. Por eso no puede darse la dicotomía “bien contra mal”

No puede haber una cosa totalmente mala. Lo que existe, como mal, es algo bueno a lo que le falta algo. Realmente, fue un análisis feliz y al mismo tiempo una superación de ese planteamiento que, como digo, está un poco soterrado (escondido, guardado), que lo tenemos un poco, cada uno de nosotros por dentro. Cuando, sin querer o queriendo, vamos a decir, tendemos a dividir el mundo entre buenos y malos. No puede ser, no puede ser.

Pasemos, a la tercera posición, que es la posición cristiana.

3 – Posición cristiana: esta posición, la verdad que se basa en un relato misterioso, del Génesis. Que es el relato del pecado original. Que habla, como que, desde el principio el ser humano es un ser pecador, y quien introduce el mal en el mundo. Sobre todo, el que introduce el mal en el mundo, es el hombre.

Con el pecado original, quien introduce el mal en el mundo es el hombre

Porque la naturaleza no hace mal, eso hay que conceder a los naturalistas, la naturaleza, se comporta según sus leyes, aunque nos puede hacer daño.

La naturaleza no hace mal, no tiene conciencia, se comporta según sus leyes. Aunque nos puede hacer daño.

Es verdad, que nos llama un poco la atención a los cristianos, que habiendo un Dios detrás, la naturaleza se porte mal con nosotros. Pero, la naturaleza en sí misma no tiene conciencia. Y, la naturaleza no es Dios. No tiene conciencia. Precisamente, al mundo antiguo, porque confundía la naturaleza con Dios, le llevaba a pensar, en dioses moralmente raros, o moralmente no buenos. Pero, nosotros los cristianos, no, creemos en un Dios, que está más allá del mundo. La naturaleza tiene sus leyes, y, a veces nos hace daño, pero no es mala.

Los que podemos ser malos, somos nosotros. Y, entonces aquí se plantea una cuestión siguiente, que es, ¿cómo arreglar al ser humano?

¿Cómo arreglar al ser humano?

Depende de la teoría que se tenga, de cómo se produce el mal

Este, ha sido el motivo de las grandes utopías. Depende de la teoría que se tenga de cómo se produce el mal en el hombre, que es la causa del mal. Pues:

1 – Naturalismo: que piensa que, como el hombre es bueno por naturaleza, el puro progreso hará superar el mal del ser humano. Claro, esto dominó el siglo XIX, con el progreso fantástico que había, que efectivamente permitió dominar muchas cosas de la naturaleza, no todas. Pero, al mismo tiempo, no hacía que los hombres fuéramos mejores.

Esta utopía, se desarrolló con los avances de la ciencia y técnica del siglo XIX, pero no consiguió hacer mejor al ser humano. Fracasó estrepitosamente con la guerra mundial.

La primera guerra mundial, con la catástrofe que fue, de tantos millones de muertos, y habiéndose producido de una manera tan estúpida, sin que las cancillerías fueran capaces de ponerse de acuerdo, sobre cómo resolver aquello, causó tantísimo daño. Se llevó por delante esta utopía del progreso, esta utopía naturalista del progreso.

Pero en cambio no se llevó, las utopías sociales que intentaban transformar la sociedad, para transformar el ser humano. Hacer que el ser humano fuera bueno.

Las utopías sociales sí que sobrevivieron. Intentaban transformar la sociedad para transformar al ser humano. El ser humano es bueno, por naturaleza, la sociedad lo corrompe

Pensaban, ¿dónde estaba el mal?, mal pensaban, que el mal estaba en una apropiación de los bienes de producción. Otros, pensaban (los nazis), pensaban que el mal estaba, en una especie de contaminación biológica, del pueblo judío. El pueblo alemán, pensaba superarlo a base de eliminar al pueblo judío. Pues, al final, una utopía sobre el mal, que va a un mal comportamiento.

Los cristianos, decimos, tenemos una teoría sobre el mal; tenemos también, una cuestión planteada, como hemos dicho: ¿Cómo Dios permite el mal?

Para los cristianos, creyentes, que tenemos una teoría sobre el mal, se nos plantea un dilema: ¿Cómo permite el mal Dios, en el mundo?

El que no es cristiano, siempre tiene la solución naturalista, las cosas son así porque son así.

A los que son cristianos o a los que son creyentes, porque creen en Dios, efectivamente se les plantea un problema, ¿por qué la naturaleza se comporta con nosotros mal?, ¿por qué Dios no interviene en los males de la sociedad?

¿Por qué la naturaleza se comporta con nosotros mal?

¿Por qué Dios no interviene en los males de la sociedad?

Podríamos decir que hay una historia, la que Dios es también protagonista, pero Dios intervendrá, cuando intervenga verdaderamente se acabará la historia. Mientras van pasando las cosas, con un sentido que no conocemos del todo. Lo conoceremos al final. Los cristianos pensamos que los que aman a Dios, todas las cosas son para bien.

La historia de la humanidad tiene como protagonista también, a Dios, cuando intervenga, se acabará la historia. Mientras el sentido de los hechos es un misterio, lo conoceremos al final

Efectivamente, hay cuestiones, o dolores, o sufrimientos en este mundo, que nos cuestionan, y entonces uno puede preguntarse ¿Dónde está Dios?

Al observar y ver grandes sufrimientos en este mundo, naturalmente nos cuestionamos, ¿Dónde está Dios?

La verdad, es que la pregunta, se vuelve un poco sobre nosotros mismos. Nosotros somos protagonistas de esta historia, y cuando observamos el mal, estamos obligados a responder. Cada uno de nosotros, tiene una responsabilidad ante el mal. Dios ya sabremos como un día, cómo obrará, pero, Dios espera que obremos nosotros.

Cada uno de nosotros, tiene una responsabilidad ante el mal.

Debemos obrar en consecuencia

Por eso, decíamos al principio, por eso una persona no puede vivir en este mundo, como si estuviese viviendo en Disneylandia, esperando ver que atracción le va a resultar más satisfactoria. No. Efectivamente, hay muchos momentos de felicidad que podemos vivir, pero también tenemos una carga, algo que resolver, una parte de la carga de mal en este mundo, que nos toca resolver a nosotros.

Hay una parte de la carga de mal en este mundo que debemos resolver cada uno de nosotros

Este es un poquito, la panorámica del escándalo del mal.



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Días con obligación de oir la Misa en Argentina

Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

Consejo Episcopal Latinoamericano

Conferencia Episcopal Argentina - CEA

Litugia CEA

Organización de Seminarios de la Argentina - OSAR

"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"