Nos toca ver ahora la “Fides et ratio”, que es una encíclica
del Papa Juan Pablo II sobre la relación de la fe cristiana con la filosofía.
“Fides et ratio”, que es una encíclica del Papa Juan Pablo II (1998)
Esto parte de una anécdota, un
curioso debate que tuvo lugar en 1931 en la Sorbona, entre los miembros de una
Sociedad Filosófica entre los que pertenecía gente muy variada. Digamos, de
todos los estilos, por ejemplo un editor de Pascal que se llama Brunsvik, que
más bien se consideraría agnóstico; Étienne Gilson un historiador de la
filosofía que era cristiano, que editó unas obras sistemáticas sobre santo
Tomás de Aquino. También estaba Marietain y muchos otros. Que se tratan,
admirablemente bien, con qué respeto y con qué capacidad de diálogo.
Congreso sobre la “filosofía cristiana”, que tuvo lugar el 21 de marzo
de 1931, en la “Societé Francaise de Philosophie”
Ese diálogo, se suscita, por un
artículo de un gran historiador de la filosofía, que se llama Émile Bréhier,
que había hecho una historia del pensamiento; y que en un artículo había dicho
que en realidad la filosofía, un tópico, que viene desde la ilustración, la
filosofía tiene una época clásica, que es Grecia y, después una época que
desaparece, solo queda teología que es la edad media, y después renace con
Descartes.
“Y a-t-il une Philosophie Chretienne?” Revue de MetaPhysique et de
Morale (abril - junio 1931). Contribución del Sr. Bréhier en la sesión de la
“Societé Philosophie”.
Esto a los autores cristianos les
llamaba la atención. Porque, Bréhier decía, en definitiva, lo que hay en medio
es teología, no es filosofía. Y claro, cuando Gilson, cuando pensaba en la
labor de santo Tomas, pensaba esta es una obra filosófica. Es verdad que en
santo Tomás hay una verdadera filosofía, usada en apoyo a la teología.
Es verdad que en santo Tomás hay una verdadera filosofía, usada en
apoyo a la teología
Es verdad que la filosofía la
utiliza para la teología. Y es filosofía, porque se fundamenta en la razón,
para explicar cuestiones teológicas.
Y es filosofía, porque se fundamenta en la razón, para explicar
cuestiones teológicas
La filosofía, se fundamenta en la
razón, no se fundamenta en la fe. Puede tener cierta inspiración en la fe. Como
vimos cuando se formó una idea filosófica de Dios, hay una inspiración en la
fe, pero la idea al final se mueve en el ámbito filosófico. No es una idea
teológica, no está fundamentada en la fe.
Tan solo al plantear el tema, se
ve la cantidad de cosas interesantes que hay ahí. ¿De qué manera la fe puede
inspirar a la razón? ¿cómo la filosofía se fundamenta, efectivamente, en la
razón?, pero recibe inspiraciones de muchos tipos; como cuando uno estudia los
diálogos de Platón ve que se inspira, en mitos clásicos y en otros tipos de
inspiraciones. Pero, el discurso que se hace quiere ser racional. La filosofía
se fundamenta en la razón.
Entonces, eso dio lugar a un
debate, ¿en qué sentido se podría hablar de una filosofía cristiana?.
¿En qué sentido se podría hablar de una filosofía cristiana?
Por un lado, la filosofía es
filosofía, y se basa en la razón. Pues digamos, de cristiano no se añadiría
nada.
Si la filosofía se basa en la razón, efectivamente la fe no añade nada
Será, un comentario un poco
jocoso y fuera de sitio que haga Heidegger. Dirá que hablar de filosofía
cristiana es hablar de un hierro de madera. Es mezclar dos cosas distintas. La
filosofía es la razón, y en cambio, cristiana se está refiriendo a una fe. Me
parece una intervención un poco desafortunada, bueno un poquito, es un
comentario un poquito de pasada, tampoco hay que darle más importancia.
Pero claro, todos los matices que
salieron ahí, son muy importantes. Nosotros ya hemos visto algunos, porque nos
hemos dado cuenta de que en la historia, la fe cristiana ha tenido un impacto
filosófico.
Pero sí que la fe cristiana ha tenido un impacto filosófico
Esto es percibible en la
historia. Desde la misma idea de Dios, y una metafísica que cambia totalmente
con la idea de creación, claro y ya no pensamos en los términos en que pensaban
los estoicos; o con los términos en que pensaba el propio Platón, con las ideas
platónicas, que desaparecieron. etc.
Entonces, realmente, incluso, por
ejemplo: sobre la libertad humana, la responsabilidad, son muchas cosas que han
tenido una fuerte influencia cristiana; la idea misma de persona que tiene un
origen jurídico, que acaba teniendo un desarrollo teológico. Son conceptos que
utiliza la filosofía.
Se puede entender como filosofía cristiana:
●
La
filosofía que han hecho los cristianos, pero apoyándose en la razón.
●
La
influencia cristiana en la filosofía. (tesis que defendía Gilson, hay una
influencia cristiana en la filosofía).
Y la tesis que la desarrolla
espléndidamente se llama “El Espíritu de la filosofía medieval” de Étienne
Gilson, 1932. Donde cuenta la historia de las ideas. Precioso, a lo que dedicó
gran parte de su vida. El y también otros autores, que hacen una labor preciosa
en los años 30 y 40 del siglo pasado. Bien, el desarrollo de las ideas
filosóficas.
Y también, había una posición de
un filósofo francés, interesante, cristiano Maurice Blondel, que ha tenido
mucha influencia en la teología del siglo XX.
Maurice Blondel (1861 - 1949)
Y él decía, que el filósofo
cristiano, es un filósofo que conoce las respuestas, a los grandes temas.
El filósofo cristiano, es un filósofo que conoce las respuestas
Conoce las respuestas, al sentido
de la vida, conoce la respuesta a la responsabilidad moral, conoce la respuesta
al fundamento de la realidad. Entonces, de alguna manera puede plantear la
pregunta sabiendo como son las respuestas. Pero, plantea las preguntas y las
respuestas en el ámbito propiamente filosófico y racional.
Pero, plantea las preguntas y las respuestas en el ámbito propiamente
filosófico y racional
Es decir, no se basa su argumento
en la fe; aunque la fe de alguna manera, así como indirecta, si que inspira, la
filosofía.
Bueno, se ve que este debate dió
lugar a muchas ideas interesantes. Parte de ellas, están recogidas en esa
encíclica “Fides et ratio” del papa Juan Pablo II en 1998.
Encíclica “Fides et ratio” del papa Juan Pablo II en 1998
Juan Pablo II, era un hombre muy
interesado por la filosofía y, sobre todo, por la relación del pensamiento
cristiano con la filosofía. También, porque le parecía una manera, un gran
puente para hablar con el mundo moderno. También con el mundo no creyente.
Juan Pablo II, era un hombre muy interesado por la filosofía y, sobre
todo, por la relación del pensamiento cristiano con la filosofía se basa en la
idea de tender un gran puente para hablar con el mundo moderno
Nos podemos encontrar en el campo
de la filosofía, por lo tanto, hay que hacer una buena filosofía. La teología
necesita una buena filosofía. De tal manera que quiso construir un documento
muy potente. Que trabajó durante mucho tiempo y con el auxilio de muchas
personas. Se hizo un documento muy poderoso.
En este documento, que no podemos
resumirlo a lo grande porque son demasiadas cosas para decir en pocos minutos,
empieza con una frase de san Anselmo de Canterbury, escolástico de los
primeros, muy famosa e inspirada en san Agustín, que dice: “Credo ut
Intelligam” – Creo para entender.
“Credo
ut Intelligam”
“Creo
para entender”
(Prosiogion)
san Anselmo de Canterbury (1033 -1109)
La fe proporciona unas claves,
que permite entender de una manera nueva la realidad. Pero, el documento dice:
sí, pero también, “Intelligo ut credam” – “Entiendo para creer”.
“Intelligo
ut credam”
“Entiendo
para creer”
No creo ciegamente, la fe
cristiana no se cree ciegamente. Se cree, pero al mismo tiempo, se tiene de
alguna manera, ser justificada mediante la razón en este sentido: no es que la
fe se fundamenta en la razón, pero yo no puedo creer cosas absurdas.
La fe cristiana no es para creer cosas absurdas, por eso la tengo que
racionalizar
Y por eso, la teología hace un
esfuerzo para comprender los misterios, por ejemplo, de Dios, o de Jesucristo.
Dios y hombre verdadero…¿es
absurdo que sea Dios y hombre verdadero?. Lo tengo que demostrar, que no es
absurdo. Porque yo no puedo creer lo que es absurdo.
De manera que la razón no
fundamenta la fe, pero la razón está en la fe.
La razón no fundamenta la fe, pero la razón está en la fe
Yo no creo cosas absurdas, yo
quiero entender, quiero comprender. Creo, pero una vez que creo, aquello que
creo, hasta donde puedo, lo tengo que explicitar racionalmente. Ese es un
papel, muy importante, que tiene la filosofía en la teología, en la comprensión
de la fe.
Después, el documento hace las
etapas históricas, de esta relación entre fe y teología, que son más o menos
las que veíamos en la clase anterior. Una relación muy fecunda; por cierto,
pone como autores, no dice que canonice su filosofía, pero pone como ejemplo de
personas que han hecho este esfuerzo racional, por ejemplo, autores como san
Gregorio Nacianceno, san Agustín, san Anselmo, santo Tomas de Aquino, san Buenaventura.
Y en la edad moderna, John Henry Newman, Antonio Rosmini, Jacques Maritain, Étienne
Gilson, Edith Stein y, por lo que atañe al oriental, a estudiosos rusos de la
categoría de Vladimir S. Soloviov, Pavel A. Florenskij, Petr J. Caadaev,
Vladimir N. Losskij (que era un gran teólogo ortodoxo).
Por último, recuerda que, dentro
de esas épocas históricas, hay una época de distanciamiento; que es con la
modernidad, una especie de incomprensión.
En la época moderna, se produce una incomprensión a la filosofía
cristiana
Lo hablamos, en la clase
anterior, que se produce a partir del siglo, podríamos decir, XVIII, a mitades
del siglo XVIII. Empieza a haber autores polémicos con el cristianismo. Donde
empieza a haber una polémica racional que da lugar a la “Apologética”. Una cierta incomprensión. También con debates entre
el cristianismo y la razón tecnológica o la razón, sobre todo, científica.
Bueno, la fe cristiana, siempre
ha querido justificarse ante la razón. Ha hecho un esfuerzo enorme, y lo sigue
haciendo. Porque, piensa que no hay dos verdades. Y que el único creador, es
creador del mundo, y es el que se ha revelado. Y del cual, tenemos ese
testimonio que es la Biblia, donde está nuestra fe; el contenido de lo que
mantiene y confiesa la Iglesia.
La fe cristiana, siempre ha querido justificarse ante la razón
Porque, piensa que no hay dos verdades
Y que el único creador, es creador del mundo, y es el que se ha
revelado
Y del cual, tenemos ese testimonio que es la Biblia, donde está nuestra
fe; el contenido de lo que mantiene y confiesa la Iglesia.
No creemos que pueda haber, una
especie de oposición, es el mismo Dios. De tal manera que, racionalmente,
tenemos que resolver las cosas. No puede haber un enfrentamiento de la ciencia
con la fe.
No puede haber enfrentamiento entre la Fe y la Razón, entre ciencia y
Fe, pues no puede haber dos verdades
Puede ser que en algún momento no
comprendamos bien un tema, o en algún momento no encontremos bien la fórmula,
pero el enfrentamiento no puede darse. De manera que, es una gran tarea, para
los cristianos, con su propia tradición, tomando su propia tradición, que es
muy importante; manteniéndola viva, la propia tradición de pensadores que hemos
mencionado para eso, para mantenerlos vivos.
El poder, digamos, resolver las cosas,
establecer diálogo. Aparte, que ese diálogo, supone en sí mismo, una
evangelización. Es decir, una presencia de Jesucristo. Citábamos a Blondel, un
autor francés, un filósofo francés del siglo XX, cuando decía que: “hoy la
apologética cristiana, no es como la del siglo XIX, la del siglo XIX era,
digamos, aclararse sobre los argumentos sobre Dios, bien, eso sigue siendo
interesante. Aclararse con los argumentos históricos, de que Jesucristo ha
existido verdaderamente, bueno, sigue siendo interesante, la cosa es tan
evidente que no necesita mucho esfuerzo. Aclararse con otros tipos de defensa,
muy bien, por ejemplo: de ¿cómo se ha hecho la escritura?; lo que se quiera,
son temas importantes, que lo tenemos que tener claros, en la medida de lo
posible, ¿verdad? Pero, además, decía él, la gran “apologética”, la gran
defensa cristiana es que toda persona está hecha para ser cristiano, para
llegar a ser hijo de Dios. Y está, de alguna manera, eso está, en su propio
espíritu. Está hecho para eso, de tal manera que eso es lo que realmente desea
y lo que verdaderamente resuelve todas sus preguntas. Y en ese sentido,
explicar bien la fe, es como la gran respuesta a los interrogantes humanos. De manera
que hay una tarea filosófica de primera. Acompañados de toda esta tradición tan
estupenda, y en un diálogo sincero, honesto, acogedor, con todo el pensamiento
que ha existido en el mundo, que nosotros seamos capaces de acogerlo, de
discernirlo, de apreciar en lo que tiene de valioso y también de corregir en lo
que tiene de equivocado. Esas son las grandes tareas de la filosofía, del
cristiano en la filosofía.
Explicar bien la fe, apoyándose en la gran tradición filosófica
cristiana y en diálogo honesto con los pensadores actuales, es la gran respuesta
a los grandes interrogantes del ser humano
Link del documento encíclica de Juan Pablo II - Fuente: pagina web del Vaticano