Los profetas, anunciadores de promesas mesiánicas
El prototipo de lo que es un profeta, especialmente en el antiguo testamenteo, digamos que es, un hombre de Dios, cuya autoridad le viene de su familiaridad con la Palabra de Dios, para hablar en público denunciando las injusticias y proclamando la utopía escatológica, es decir, el cumplimiento de las promesas mesiánicas de Dios.
Los profetas han estado en contacto con la historia del pueblo y con los problemas de su tiempo; es verdad que han proferido graves amenazas en diversas ocasiones, pero sobre todo han:
- Abierto perspectivas luminosas hacia el futuro,
- Instado al cumplimiento de la voluntad de Dios.
- Han contribuido al avance de la religiosidad de Israel y,
- Han sido los grandes forjadores de esperanzas.
Las promesas de Dios se cumplen en el Mesías sufriente
Después de la escena de la transfiguración, en la que aparecía Elías al lado de Jesús, los tres apóstoles que contemplaron la visión preguntan al Maestro qué hay de ese profeta que dicen los letrados que va a volver. Jesús les confirma que, efectivamente, Elías tenía que venir, pero añade que ya ha venido y ha iniciado una renovación radical. Y tras él también el Hijo del hombre –es decir, Jesús mismo- viene con un propósito renovador de todo. Pero ni uno ni otro han sido reconocidos ni aceptados, sino que han sido desoídos y maltratados.
Los discípulos comprendieron que, al hablarles de Elías, les estaba hablando de Juan Bautista: identificaron sin gran dificultad al precursor con aquel gran profeta. En cambio, no fueron capaces –todavía no- de reconocer a Jesús en la figura del Hijo del hombre que tenía que padecer. También la gente había dicho de él que era un profeta, y el mismo Pedro lo había confesado como el Mesías (Mt 16, 14.16); pero de ahí a admitir que tenía que morir precisamente por serlo había un abismo.
Los profetas hablaron en nombre de Dios y tuvieron que sufrir por hacer oír la palabra de Dios a sus contemporáneos. Jesús hablaba en nombre de Dios y eso le costó la vida. Él mismo les anticipó varias veces a sus discípulos que ése iba a ser su destino, pero éstos no fueron capaces de creerlo. Sólo la resurrección les hizo comprender que la muerte es el camino necesario para alcanzar el don de la vida verdadera.
Y nosotros, que vivimos después de la resurrección de Jesús, ¿hemos comprendido ese vínculo entre la muerte y la vida? ¿Cómo lo asumimos en nuestra experiencia personal y en nuestro testimonio cristiano?
Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/ (10/12/22). Fray Emilio García Álvarez O.P. - Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla).
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¿Qué son los profetas?
Las palabras hebraicas que la Biblia usa para llamar a los profetas son: Nabi, Hozé, Zoé (vidente). La más frecuente es Nabi: el que habla con vehemencia, bajo el influjo de una fuerza superior, un inspirado.
La palabra profeta es griega y significa: “Hablar en nombre de...”. Por tanto, el nombre profeta indica claramente la misión de estos hombres: el profeta es el que habla en nombre de Yavhé; es su voz viva en medio del pueblo, para recordar las promesas entre Dios y su pueblo, para enderezar y corregir. Por tanto, tiene doble finalidad; ANUNCIAR Y DENUNCIAR.
En la Biblia también los profetas son llamados como: guardianes del pueblo, centinelas de Yavhé. Son hombres de fuerte personalidad y espiritualidad, intermediarios, siervos de Yavhé. Son hombres que, bajo el impulso de Dios, comprenden lo que está sucediendo y transmiten al pueblo un continuo llamado a la conversión, y su misión es discernir la voluntad de Dios sobre el presente del pueblo, para proyectarlo a un futuro de esperanza y de salvación.
¿Cómo nació el profetismo?
En el plan de salvación, Dios siempre ha llamado a algunas personas, a quienes envió a su pueblo. Sin embargo, cuando hablamos de profetas nos referimos a aquellos que dejaron escritos su pensamiento y sus profecías, y constan en el Canon bíblico.
¿Cuáles son las enseñanzas principales de los profetas?
Recordarles la Alianza; reprocharles la infidelidad y las consecuencias de esa infidelidad, si no se convierten: juicio y condena; la restauración, como esperanza; el resto; el Mesianismo; la perspectiva escatológica, es decir, la proyección de las promesas proféticas más allá del tiempo.
¿Qué características tienen los profetas?
Un llamado de Dios, esa llamada reviste al profeta de una misión: ser la voz de Dios; esa llamada nace siempre en una experiencia fuerte de Dios; la misión trae consigo contrariedades y cruces, pero el Señor les protege y les ayuda.
¿Cuántos son los profetas?
Son cuatro mayores: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel; y trece menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías y Baruc.
OBJETIVO DOCTRINAL: Conocer a los profetas mayores.
OBJETIVO VIVENCIAL: Tomar conciencia de que por ser bautizados, también nosotros somos profetas, participamos del carácter profético de Cristo. De ahí la urgencia de salir a evangelizar nuestro mundo.
TESIS: Los libros proféticos son un género de libros “ardientes” e “inflamados”, que pintan la lucha por la fidelidad a Dios por parte de un pueblo que una y otra vez es sorprendido con las manos en la masa de su pecado y de su fracaso. Los profetas se convierten así en los grandes incitadores del pueblo de Dios, los que mantienen la fidelidad a la Alianza, los creadores de la esperanza en el futuro. Son hombres inspirados que se adelantan a su tiempo y van creando, poco a poco, nuevas relaciones entre el Dios vivo e Israel, el pueblo escogido.
EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
Autor y fecha
Isaías: Vivió en el siglo VIII a.C. unos años antes del destierro. Es el profeta mesiánico, cuya palabra golpea y consuela. Le tocó vivir la tiranía de Asiria que conquistó, primero, el norte de Palestina, y luego, Jerusalén. Es un profeta de ciudad y participaba activamente en los asuntos de la clase dirigente. Interviene enérgicamente contra la corrupción de Judá y Jerusalén. El libro del profeta Isaías ha sido escrito por varios profetas, discípulos de Isaías.
Jeremías: Vivió en el siglo VII a.C. Profeta muy delicado, dotado de gran sensibilidad; tímido y emotivo. En el pugnan la necesidad de paz y ternura con la dureza del mensaje que tiene que anunciar, porque vivió momentos terribles para su pueblo: el período de la humillación y del exilio. Dos yugos uncían al pueblo: Asiria y Egipto. ¿Cómo sacudirse este yugo?
Ezequiel: Vivió en el siglo VII a.C. Es el profeta del cautiverio, del exilio a Babilonia, a donde fue deportado. En su libro, lleno de esperanza y de consejos, busca tener viva la fe del pueblo. Pero es un profeta de personalidad compleja. Jerusalén estaba en poder de Babilonia. Y fue aquí donde fue llamado por Dios para que llegara a ser “bandera y centinela” para la “casa rebelde” de Israel (cap. 1, 2 y 3). Su misión se desarrolla toda en el exilio, entre los desterrados. Es propenso al abatimiento, a visiones raras, para nosotros. Pertenece a la casta sacerdotal o levita. Impulsor del culto, los ritos y el anhelo de santidad.
Daniel: Vivió en el siglo VIII, pero el libro se escribió alrededor del siglo II a.C., después del exilio. Es de carácter totalmente distinto a los anteriores. La primera parte de su obra consta de narraciones en el período de Babilonia; la segunda trata de visiones en las que se presentan las grandes fuerzas impulsoras de la historia.
Características literarias
Los profetas como “hombres de la Palabra” usan muchos géneros literarios para transmitir el mensaje de Dios; los principales son éstos:
- Los relatos: relatos de su vocación, hechos de la historia de su pueblo para evidenciar la presencia de Dios dentro de la historia.
- Oráculos: son una declaración solemne hecha en nombre de Dios. Los oráculos pueden ser: de juicio, donde se da el juicio de Dios contra una persona o un pueblo; oráculos de felicidad, que son promesas de salvación.
- Acciones simbólicas: no son palabras, sino hechos, que luego explican al pueblo.
- Parábolas: que son comparaciones.
- Isaías: es un hombre con una cultura muy profunda, rica y erudita. Su estilo es considerado de lo más puro y clásico. Usa el recurso de los oráculos.
- Jeremías: su estilo es menos imaginativo que el de Isaías, pero tiene gran expresividad y fuerza interna. Es un estilo hondo, profundo, sensible, muy vívido. Cuenta sus luchas, dudas y gritos angustiosos. Casi es un retrato de su propia vida. Usa imágenes sugestivas como el yugo roto, la viña, etc. Usa también el recurso de acciones simbólicas y visiones que tienen este esquema: el mandato de Dios, la ejecución del profeta y el discurso que explica el significado de la acción simbólica. Cf. Je 18, 1-12.
- Ezequiel: es un hombre fuertemente dotado, por influjo de la literatura oriental de Babilonia, de vivísima fantasía e imaginación, un místico como Teresa de Ávila o Francisco de Asís. Usa visiones, en las que actúa y participa; acciones simbólicas, algunas extrañas. Usa el género apocalíptico, enigmático, con narraciones, oráculos y visiones. Las narraciones son casi todas en primera persona, lo que da un fuerte temple autobiográfico a cada página. Por la unidad, sistematicidad y coherencia de la estructura del texto, podemos llamar a Ezequiel el primer dogmático[1] del Antiguo Testamento.
- Daniel: es el único libro que nos ha llegado escrito en las tres lenguas bíblicas: hebreo, arameo y griego. Emplea el relato ejemplar inventado con un lección moral[2] y el género apocalíptico, lleno de alegorías, visiones, imágenes extrañas y grandiosas. Los personajes y las naciones se transforman en bestias u otros seres fantásticos; los años y los números son tratados de una manera simbólica, el tiempo presente y el futuro se mezclan para dar una visión sintética de la historia humana.
División y contenido temático
Isaías: Comprende 66 capítulos. Se divide en tres grandes partes:
- Proto-Isaías (primer Isaías): cap. 1-39. El más importante y aquí se contienen los oráculos y las promesas mesiánicas del Enmanuel.
- Deutero-Isaías (segundo Isaías): cap. 40-55. Es llamado el libro de la Consolación, por la liberación a través del sufrimiento del Mesías.
- Trito-Isaías (tercer Isaías): cap. 56-66. El profeta anima a su pueblo a la fidelidad y al culto de Yavhé.
Jeremías: El tema central en torno al cual gira toda la predicación de Ezequiel es el de la “santidad de Dios”. Tres partes:
- Oráculos contra Judá y Jerusalén (cap. 1-24)
- Oráculos de salvación sobre Israel y Judá (cap. 25-45)
- Oráculos contra las naciones (cp. 46-52)
Ezequiel: Cinco partes:
- Vocación y misión del profeta (cap. 1-3)
- Oráculos de condenación contra Jerusalén (cap. 4-24)
- Oráculos contra las naciones (cap. 25-32)
- Mensaje de esperanza (cap. 33-39)
- Visión sobre el templo y la tierra (cap. 40-48)
Daniel: Daniel tuvo la misión de consolar a su pueblo con un mensaje de confiada esperanza. Estructura:
- Historia de Daniel (cap. 1-6).
- Visiones de Daniel (cap. 7-12).
- Relatos griegos (cap. 13-14): son deuterocanónicos.
Isaías:
Denuncia social y política: denuncia a la clase dominante por su lujo y su orgullo, por su codicia y sus injusticias a costa de los pobres. Y lo hace para provocar un cambio de conducta, una conversión, para que todos se encuentren con Dios. Cf. Leáse: Is cap. 1; 3; 5; 10.
Dios Glorioso, fuerte y omnipotente: esta fuerza y poder divinos se manifiestan a través de la historia nacional o internacional. Cf. Léase: Is cap. 28; 29; 31.
La conciencia de miseria y de pecado del pueblo: resalta las miserias humanas para provocar la conversión: la vanidad de las mujeres, la indiferencia religiosa, la confianza en el dinero y riquezas, orgullo y autosuficiencia. Cf. Léase: Is 3, 16; 5, 19; 22, 9; 30, 1; 2, 6; 5, 8-24.
Mesianismo real: Nacerá el Mesías, de entre ese RESTO[3] de Israel pobre, humilde y justo. Será Enmanuel, el heredero de las promesas hechas a David, Rey pacífico, portador de gran paz y alegría en el pueblo; pero también, Siervo de Yavhé que debe sufrir por la salvación de su pueblo. Cf. Léase: Is 4, 2-3; 8,8; cap. 7, 9 y 11; cap. 42, 49-53.
Jeremías:
Arrancar y derribar: la infidelidad a Dios, el culto falso, exterior y vacío. Cf. Jer 2; 7; 13, 31-34.
Edificar y plantar: exhortación a la fidelidad, a la esperanza mesiánica, a una religión interior sellada en el corazón del hombre. Cf. Jer cap. 30 y 31; 23, 5-6; 3, 14-25.
Amor de Dios: Jeremías es el cantor enamorado de su Dios: un Dios personal, que dialoga con el corazón de la persona y con el pueblo. La imagen que utiliza el profeta es la del noviazgo y amor conyugal. Cf. Jer 2, 2; 3, 4; 31, 3-4. Es un claro mensaje que prefigurará la presencia de Cristo Eucaristía. Cf. Jer 31, 31-34; 32, 40.
Una religión y un culto interior, del Espíritu y del corazón: mensaje de interioridad. La verdadera circuncisión es la del corazón (4, 4). Cf. Jer 31 y 32.
La oración: Jeremías, pregonero de la vida interior, es también hombre profundo de oración. Cf. Jer 20, 7-13.
Ezequiel: su mensaje gira en torno a la Gloria y Santidad de Dios.
Visión de la divinidad y el concepto de Dios: ningún otro libro nos da una visión tan sublime de la majestad de Dios. Dios es el Santo, el Trascendente. El pecado es traicionar la Santidad de Dios.
El pecado de Israel y el castigo: todos los pecados son ofensas contra la santidad de Dios y contra su Gloria. Estos son los pecados que echa en cara Ezequiel: profanación del culto y del santuario (Ez 5, 11), la idolatría (6,6: 14, 3ss. Cap. 20), la infidelidad a Dios confiando en alianzas políticas (16 y 23), las culpas de los malos jefes y falsos profetas (22, 6; 17; 21; 30; 12; 13). Hace tres alegorías: la novia infiel (cap. 16), de las dos hermanas (cap. 23) y un resumen de la historia de Israel (cap. 20).
El castigo purificador: por culpa de los pecados.
Retribución colectiva e individual: Ezequiel, sin renunciar al principio de la solidaridad[4], es el primero de los profetas que habla del problema de la responsabilidad personal por el pecado. La retribución, premio o castigo, está en relación con la conducta de cada uno (cf. Ez 18).
Promesa de la restauración: es también profeta de esperanza. Predica la esperanza en el regreso (cf. Ez 36; 37; 39). La figura del Mesías no será un rey, sino un sacerdote-pastor (cf. 21, 17; 22, 6; 26, 16; 27, 21; 45, 46). La misión del Salvador es esencialmente sagrada, cultual, de “santidad”.
Daniel:
Dios: es el dueño de toda la historia y su sabiduría es mayor que toda sabiduría y poderes humanos.
Visión teológica de la historia: los reinos de este mundo surgen, crecen y se acaban; mientras que el Reino de Dios sigue firme y vendrá con el Hijo del hombre. Esto era de gran consuelo para sus compatriotas. Cf. Dan 2, 44; 8, 19-25; 7, 9-14.
Mesianismo: este Mesías que profetiza Daniel es más espiritual. Jesús se apropió este título de “Hijo del hombre” con estas connotaciones: de origen divino y al mismo tiempo humilde “siervo de Yavhé”. Cf. Dan 7.
Oración humilde y contrita: Daniel se solidariza con el pecado de su pueblo, expía con ayuno, oración y sufrimiento. Daniel insiste que Dios ayuda al justo y humilde que observa la Ley y lo libera de todos los males. Cf. Dan 9; 6; 13.
Papel de los ángeles: son ministros de Dios; y a través de ellos revela su voluntad a los hombres. También ayudan y consuelan a los hombres. Cf. Dan 7. 10; 3, 91-92; 6, 23; 8, 16; 9, 21-22.
Resurrección de los muertos: en sintonía con los libros de los Macabeos, también Daniel nos hace pensar que la fe en la resurrección era ya común en el pueblo de Dios desde el siglo II a.C. Cf. Dan 12, 12.
CONCLUSIÓN: Los profetas tienen su autoridad, como llamados y enviados de Dios. Tienen una finalidad concreta: que se cumpla la Alianza entre Dios e Israel en toda su dimensión social, religiosa y política. El procedimiento o medio que emplean es la denuncia de la infidelidad y la exhortación a la conversión. Y el soporte que emplean es el oráculo en sus diversas formas.
ORACIÓN: Gracias, Señor, por haberme hablado a través de tus profetas. Que esté atento a su voz y obediente a cuanto me dicen. Pon en mi boca tus palabras para que también yo pueda ejercer mi misión de bautizado, como profeta, llevando tu palabra por todas partes, con valentía y sin miedo. Amén.
[1] La palabra “dogmático” no es peyorativa. Para nosotros significa: doctrina sistemática, unitaria, coherente; no sujeta a opinión ni a discusión. Se acepta , por venir revelada o inspirada por Dios.
[2] A este género se la llama “haggádico”, es decir, narrativo, relato inventado, con escasa base histórica, narrado para inculcar una lección moral. Este género es semejante al género literario llamado Midrash, que consiste en ir haciendo una reflexión religiosa acerca de hechos que la tradición narra, para sacar de ellos lecciones de santidad. Por ejemplo, los libros de Tobías, Jonás, Ruth, Judit, etc.
[3] Cf. Is 29, 4; 6, 13.
[4] Este principio decía que todo el pueblo junto es responsable y participa del bien y del mal de todos y todo Israel expía sus culpas con el exilio.
Fuente: http://www.es.catholic.net/op/articulos/59189/cat/70/15-los-profetas-mayores-isaias-jeremias-ezequiel-daniel-.html#modal - 15. Los Profetas Mayores: Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel - P. Antonio Rivero, L.C. | Fuente: Seminario Maria Mater Ecclesiae. Descargado el 10/12/22.
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Profetas Menores
AMÓS, OSEAS, MIQUEAS, SOFONÍAS, NAHUM, HABACUC, AGEO, ZACARÍAS, MALAQUÍAS, ABDÍAS, JOEL, JONÁS Y BARUC
I. INTRODUCCIÓN
Amós, Oseas y Miqueas, contemporáneos de Isaías, anuncian la invasión asiria, como llamada de atención de Yahveh para que se restaure la Alianza. Sofonías, Nahum y Habacuc viven los años del final del dominio asirio y la ascensión del imperio babilónico, lo que debe llevar a una restauración nacional y a una reforma religiosa. Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías y Joel proclaman la euforia nacionalista, la restauración de las instituciones y la reconstrucción del templo tras el destierro babilónico. Baruc era el nombre del secretario de Jeremías en cuyo libro es manifiesto el interés por los exiliados. Por último, el libro de Jonás es una historia novelada o parábola, que proclama una apertura de la Alianza a todos los hombres, incluso a los paganos.
1. Ambiente histórico del siglo VIII (Amós, Oseas y Miqueas): período de prosperidad y riqueza en el Reino de Israel. Sin embargo, las riquezas se encuentran en manos de unos pocos, hay abusos e injusticias sociales.
2. Ambiente histórico del siglo VII (Sofonías, Nahúm, Habacuc): Los asirios, egipcios y caldeos luchaban por tener la hegemonía del medio Oriente. Palestina caía en manos del primero que invadiese. El mal gobierno de los reyes de Judea atrajo sobre la nación la derrota, que se hizo definitiva con el asedio de Jerusalén en el año 587 a.C. y la deportación del Pueblo de Dios a Babilonia.
3. Ambiente histórico del siglo VI al siglo III: (Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías, Joel, Jonás, Baruc). Después del imperio de Babilonia, vino el imperio persa, que sujetó a Babilonia y ensanchó su imperio, durante dos siglos. Ciro es el primero de sus jefes. Fue Ciro el que permitió a la cautivos de Babilonia volver a su patria. A Ciro le sucedió su hijo Cambises, tirano cruel, caprichoso y enfermo que se ganó el odio del pueblo y fue asesinado. Le sucedió Darío, que puso paz en todo el imperio. Durante el imperio de los persas, el Pueblo de Dios vuelve a su patria y se estabiliza en Palestina, ocupándose especialmente en la reconstrucción del templo y en la restauración de la fe de los padres, predicada por Esdras y Nehemías. Esta tarea fue facilitada por la política religiosa de los Persas, muy liberal y respetuosa de las creencias de los varios pueblos dominados.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Conocer a los profetas menores.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Tomar conciencia de que por ser bautizados, tambiénnosotros somos profetas y participamos del carácter profético de Cristo
IV. TESIS: Los libros proféticos son un género de libros “ardientes” e “inflamados”, que narran la lucha por la fidelidad a Dios por parte de un pueblo que una y otra vez es sorprendido con las manos en la masa de su pecado y de su fracaso. Los profetas se convierten así en los grandes incitadores 57 del pueblo de Dios, los que mantienen la fidelidad a la Alianza, los creadores de la esperanza en el futuro. Son hombres inspirados que se adelantan a su tiempo y van creando, poco a poco, nuevas relaciones entre el Dios vivo e Israel, pueblo escogido.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. Autor y fecha
a) Amós: es el profeta de la justicia social. Era pastor nómada, apreciaba la naturaleza. Dios lo llama y lo envía al Norte para profetizar. No fue muy aceptado, pero Amós defiende su vocación y su misión profética, castigando con sus oráculos las injusticias y la explotación.
b) Oseas: es el profeta engañado por su esposa, a la que, a pesar de su infidelidad, no dejó de amar. Su vocación divina está vinculada con su triste experiencia matrimonial, descubriendo en ello un significado profético y simbólico. Hombre muy sensible, que nos recuerda a Jeremías. Es sumamente delicado y sensible al amor conyugal, al cariño hacia los hijos y compasivo con los animales.
c) Miqueas: es el profeta del Juicio de Dios y defensor de los oprimidos y explotados, imitando a Amós. En cada palabra suya se adivina la profunda crisis social de su pueblo. Hombre de campo. En un solo versículo (6, 8) resume toda la predicación de sus contemporáneos: justicia (Amós), amor (Oseas), humildad (Isaías).
d) Sofonías: “aquel que Yavhé ha protegido”, predicó en Jerusalén, durante el reinado del inepto rey Josías. Nos da a conocer el estado de Jerusalén antes de la reforma religiosa: sus idolatrías, las costumbres extranjeras y paganas, el falso profetismo, las violencias e injusticias. Nos hace conocer también los sentimientos de los creyentes que aceptaron con entusiasmo y vivieron la reforma de Josías.
e) Nahúm: Sabemos poco de este profeta. Nahúm, “aquel que Yavhé ha consolado”, predicó en Judá. El tema de su predicación es la caída de la ciudad de Nínive. Sin embargo, esta ciudad es tal vez el símbolo de todo pueblo o ciudad que se opone a los planes de Dios.
f) Habacuc: poco sabemos también de este profeta. Predicó cuando Nabucodonosor, rey de los caldeos, con capital en Babilonia, iniciaba su dominio sobre las naciones vecinas de Asia Menor y sobre el pueblo de Israel. Es un profeta inserto en la problemática de su tiempo: opresión, injusticias, atropellos.
g) Abdías: casi nada sabemos de este profeta. Cooperó con su palabra en la misión de la restauración. Es llamado, por lo mismo, profeta cultual, por su interés en establecer el culto a Yavhé, retornando a la fidelidad a la ley del Deuteronomio.
h) Ageo: es el predicador de la Gloria del nuevo templo restaurado. Aparece como un rígido fustigador del pueblo, que se preocupa más en su interés y en sus cosas terrenas, que en el culto y en el templo.
i) Zacarías: participó activamente en la restauración del Pueblo de Dios y del templo.
j) Joel: No sabemos nada de la vida de este profeta. Parece influenciado por los profetas Malaquías y Abdías.
k) Malaquías: significa “mi mensajero”. Le tocó vivir una época de gran escepticismo, pues no se habían cumplido las esperanzas suscitadas por Ageo y Zacarías para la reconstrucción del templo. El desánimo se había apoderado del pueblo y renacían los antiguos pecados en el culto y en la vida. La reacción de Malaquías es vigorosa.
l) Jonás: un desconocido profeta del post-exilio escribe su vocación y el mensaje que debe anunciar: Jonás tendrá que ir a Nínive, la gran ciudad y predicar contra ella, su destrucción a los 40 días.
m) Baruc: en hebreo significa “bendito”. Era el nombre del secretario de Jeremías, en cuyo libro es manifiesto el interés por los exiliados. Algunas veces Baruc leyó
personalmente en público un presunto libro de Jeremías. No es, pues, extraño que su nombre encabece este libro que presenta a la comunidad de los desterrados en Babilonia con los ojos puestos en Jerusalén.
2. Características literarias
a) Amós: El estilo de la palabra de Amós es concreto, pintoresco, directo y vigoroso. Habla a través de imágenes tomadas de la vida campesina. Usa frecuentes diálogos con el pueblo.
b) Oseas: Un hombre con vasta cultura histórica y religiosa. Habla con soltura y conoce bien el campo, del que toma sus imágenes poéticas para enseñanzas. Escribe con gran emoción, bajo la intensidad afectiva de su experiencia de vida.
c) Miqueas: Hombre también de campo. Su predicación es sencilla, directa y vehemente. Usa el recurso del oráculo, iniciando así: “Escucha...Estén atentos”, dando más solemnidad y fuerza a su mensaje. En el estilo se emparenta con Amós y Oseas por su frescura y sencillez, apasionamiento y crudeza. Sin embargo, la utilización frecuente de los juegos de palabras hacen a veces difícil la comprensión del texto.
d) Sofonías: es un libro corto, escrito con un estilo directo y concreto, y sus profecías se pueden acercar por sus temas y su estilo a las de Amós. Mira los problemas prácticos sin grandes pretensiones teológicas, denunciando con fuerza los pecados contra Dios y contra el prójimo, que están haciendo la situación insostenible y van a provocar la irrupción del día del Señor.
e) Nahúm: se nota un estilo apasionado y nacionalista. Usa la invectiva fuerte y escribe con la rabia del oprimido, sin concesión a la compasión.
f) Habacuc: Su estilo es de queja, duro. Usa el recurso de la pregunta, del desafío, de la protesta, de la maldición.
g) Abdías: Es duro en su estilo. Da rienda suelta a la indignación del profeta.
h) Ageo: Es duro y fustigador en su estilo. Emplea el recurso estilístico de la antítesis, de la pregunta provocadora. Sus imágenes están sacadas de la vida de campo.
i) Zacarías: el libro de Zacarías no pertenece a un solo autor. La crítica dice que hay dos autores, pues se nota claramente que hay diferencias de temas, de estilo, de intereses, entre la primera y segunda parte. Es uno de los libros más difíciles de interpretar del Antiguo Testamento, pues escribe con imágenes y visiones surrealistas, que producen desconcierto. La abundancia de visiones y el recurso a la meditación de los ángeles hacen de Zacarías el precursor del género apocalíptico en la Biblia. Muchas de las profecías de Zacarías se cumplirán en Jesús de Nazaret58 .
j) Joel: aprovecha cualquier cosa de la vida diaria (un cesto de higos, una sequía, una olla hirviendo, una rama de almendro...) para captar el mensaje de Dios. Es vivo y vigoroso en su estilo, más propio del período pre-exílico, y parecido al de Sofonías. Es uno de los profetas-puente entre la profecía y la apocalíptica.
k) Malaquías: uso del diálogo: el profeta hace una afirmación, los oyentes objetan o niegan la afirmación del profeta y éste vuelve a justificar la afirmación inicial y saca sus consecuencias. Nuestro profeta anónimo queriendo responder a los porqués de la gente desanimada, hace ver el contraste entre la vida del presente y la antigua Ley del deuteronomio, la Ley de Dios.
l) Jonás: estamos ante una narración didáctica, un midrash, con intención de enseñar una verdad. Es una obra de ficción de carácter parabólico, con finalidad pedagógico - didáctica. No es, pues, una colección de oráculos proféticos ni tampoco un relato de carácter histórico, sino una narración dramatizada, muy afín a algunas parábolas evangélicas, por ejemplo, la del hijo pródigo (lc 15 15, 11-32) y la de los trabajadores de la viña (cf. Mt 20, 1-16).
m) Baruc: Su texto original se ha perdido, pero nos ha llegado en la versión griega de los Setenta, cuyos autores, judíos, lo admitían por lo tanto, como auténtico y canónico. Usa amonestaciones y palabras de consuelo. El vocabulario y ciertos giros sintácticos permiten suponer una mentalidad semítica en el origen de todo el libro. Incluso se ha pensado en un original hebreo extraviado, exigido por el supuesto uso litúrgico de este libro.
3. División y contenido temático
a) Amós: Son nueve capítulos. Se pueden distinguir estas partes:
- Oráculos contra las naciones (1-2): reprocha el apartarse de la moral universal y de las reglas de la vida humana.
- Palabras contra Israel (3-6): condena el lujo, la vanidad de las mujeres, el falso culto, el alejamiento de Dios y su Alianza y habla del “día de Yavé”.
- Visiones simbólicas (7-9): describe y condena las injusticias del pueblo y la explotación de los pobres.
b) Oseas: Son catorce capítulos. Se pueden distinguir dos partes:
- Vida conyugal de Oseas y su iniciación profética (1-3): a través de su historia del matrimonio fracasado y de su amor renovado a la mujer infiel, Oseas anuncia con profunda emoción el amor personal y fiel de Dios por su pueblo, aunque éste haya sido infiel a la Alianza y se haya “prostituido”, olvidando el pacto “matrimonial” con Yavé.
- Reproches, amenazas e invitaciones a la conversión (4-14)
c) Miqueas: Son siete capítulos, divididos así:
- Oráculos imprecatorios, de denuncia y amenazas (1-3): denuncia la explotación de los pobres, el culto exterior sin alma y vacío, la venalidad de los jefes y falsos profetas.
- Oráculos de promesas y esperanza (4-5): en la venida mesiánica. Es suya la famosa profecía del nacimiento de Jesús en Belén de Efrata (5, 1-4).
- Oráculos imprecatorios (6-7): dos partes entran en litigio: Dios y el pueblo. Dios echa en cara a su pueblo la poca correspondencia a tanta gracia divina.
- Oráculos de promesa y esperanza (7): El pueblo reconoce su pecado y Dios le da esperanza de una próxima liberación.
- El día de Yavé sobre Judá y Jerusalén (1)
- El día de Yavé sobre las naciones (2)
- Nuevas amenazas a Jerusalén (3, 1-8)
- Promesas del Resto de Israel (3, 11-20)
- Castigo a los Edomitas (1-14).
- Restauración de Israel en el día de Yavé (15-21)
- La restauración del templo,
- La gloria futura del pueblo fiel (era escatológica)
- Reconstrucción del templo (1, 16), por obra del Espíritu de Dios (1, 16-17; 4, 6-10) y la actividad de Zorobabel (3, 8; 4, 1).
- Nuevo mundo futuro, tema principal de sus visiones. Al castigo de los enemigos seguirá la restauración gloriosa.
- La salvación o condenación de los pueblos paganos (9, 1-8; 14, 16-21).
- El Mesías, Rey humilde, Buen Pastor, Siervo de Yavé (9, 9-10; 11, 4-17; 12,10-13; 13, 7-9).
- Guerras y victorias de Israel (9, 11; 10, 3-11; 12, 1-9; 14, 1-15).
- La idolatría y los falsos pastores y profetas (10, 211; 13, 2-6).
- El día de Yavé en donde Israel reconocerá el castigo de Dios, se arrepentirá y florecerá de nuevo (2, 19-27). Es el día apocalíptico de Yavé (1, 15), día terrible
- y anticipación de una era de salvación para su pueblo (2, 18-26).
- Este día exige la conversión interior y profunda (2, 12-17).
- Efusión del Espíritu, que supera toda barrera de sexo, edad y clase social (3,1-5).
- El amor de Dios (cap. 1, 2-5)
- La justicia divina (cap. 2, 17ss)
- La retribución divina (cap. 2, 17; 3, 13-21)
- Las ofrendas (cap 1, 7-14)
- Los matrimonios mixtos y divorcios (cap. 2, 10-16)
- Los diezmos (cap. 3, 6-12)
- Jonás se niega a ir a Nínive (1)
- Jonás en el vientre del pez (2)
- Conversión y perdón de Nínive (3)
- Jonás se enfada porque Dios perdona a Nínive (4)
- Una introducción que pretende fijar las circunstancias históricas (1)
- Oración penitencial (1-3)
- Elogio de la sabiduría (3-4)
- Oráculo de restauración (4-5)
- Dios es pródigo en sus dones, pero justo y exigente (4, 1-13).
- Hay que cumplir la Alianza.
- Sólo un cambio radical de vida puede salvar a la nación.
- Los pecados están en contraste con la bondad de Dios (5, 10-13; 8, 1-14).
- El día de Yavhé será terrible (5, 14-24).
- Habrá un resto, compuesto por justos y una restauración nacional en torno a un descendiente de David (5, 15).
- Dios es fiel y misericordioso, a pesar de nuestras infidelidades. Dios viene presentado como Padre y como Esposo; pero también sabe castigar para corregir a su pueblo e invitarle a la conversión (cf. Leer 2, 18-25; 6, 1-6).
- La Alianza de Dios con nosotros es un pacto de amor.
- Nos invita a la esperanza, pues a pesar de nuestra infidelidad, Dios nos da una nueva oportunidad (cf. Leer 11, 1-11).
- Dios es Juez y amonesta, procesa y condena el pecado y la explotación del pueblo y de los jefes; sobre todo: la opresión de los ricos con los pobres (2, 1-11), las injusticias y falsedad de los jefes y de los falsos profetas (3, 1-12). Pero también es un Dios que siente dolor por la ingratitud del pueblo (6, 1-8).
- Nos invita a la esperanza mesiánica (4, 1-5), gracias a la cual reinará la paz y la justicia. Se parece mucho en esto a Isaías en los capítulos 9 y 11.
- Habla del Resto de Israel, un pequeño grupo de fieles a Yavé que restaurarán con fuerza de león la justicia divina y la prosperidad del pueblo (5, 6-8).
- Denuncia las culpas de su pueblo y de la sociedad, sintetizándolas en un único pecado: el orgullo (cf. 1, 16; 2, 10; 3, 11). De este pecado brotan los demás: idolatría, injusticias y males sociales.
- El día de Yavé en Sofonías adquiere dimensión cósmica, universal.
- Sólo un “Resto de Israel”, humilde y pobre, podrá salvarse, por haber buscado a Dios en la justicia y humildad, por haber puesto toda su confianza sólo en el Señor.
- El Dios que presenta Nahúm es duro, parece que ha dejado a un lado la compasión hacia el pueblo pecador. Lo presenta lleno de ira que aniquila esa ciudad opresora. Es un Dios que controla la historia y no soporta la opresión. Por eso, lanza amenazas sobre la ciudad opresora y enemiga, implorando la justicia de Dios y la realización de sus promesas.
- Si sitúa en la óptica del oprimido, y ve en la justicia y la fidelidad de Dios la razón del castigo del opresor.
- Dios, y no los asirios, es el Señor de la historia; él puede utilizar a las naciones para sus propios designios, y es el único que controla la historia y no soporta la opresión.
- Presenta también un Dios que debe desplegar su justicia contra la opresión.
- El justo vivirá de la fe, tema que desarrollará san Pablo, y debe ir por el camino de la fidelidad y de la confianza en la bondad y justicia de Dios, que es soberano de la historia, y no hará faltar su justicia y salvación al que es justo y humilde.
- Los israelitas que regresaron del exilio son ese “Resto de Israel” que construirá el nuevo culto de Yavé.
- El Reino de Dios, escatológico y espiritual, no tendrá un carácter regal o de dominio, como el antiguo reino de David, sino que será un Reino basado sobre la santidad y sobre el culto.
- En el Día de Yavé, serán juzgados los enemigos de Israel.
- Dos temas: El Templo y la irrupción de la era escatológica.
- La pobreza y las malas cosechas son el resultado del letargo espiritual en que ha caído el pueblo.
- Es necesario renovar el celo de la fe, poner manos a la obra en la reconstrucción de un templo digno del Señor. Así nos bendecirá y nos salvará.
- El debilitamiento de las naciones es ya un presagio del día del Señor.
- Reviven las esperanzas mesiánicas centradas en Zorobabel.
- Primer Zacarías (1-8): (a) preocupación por la reconstrucción del templo y el culto. (b) La escatología: estamos en un tiempo de esperanza, de tensión, de futuro, en la seguridad de la definitiva intervención de Dios. (c) Todo esto pide conversión, en su aspecto ético, pues no basta el culto por sí solo.
- Segundo Zacarías (9-14): Descripción del acontecimiento mesiánico y del mismo mesías, presentado como rey, como pastor o como siervo del Señor en la figura del traspasado.
- Exhortación a la penitencia (1-2), tras dos catástrofes históricas (plaga de langostas y ejército asolador).
- Anuncio escatológico del Día del Señor (3-4) en su doble dimensión de juicio para las naciones y salvación (efusión universal del espíritu, bienestar y paz) para Israel.
- Recuerda el amor de Dios, puesto en duda en circunstancias de crisis, y también su justicia y la retribución (1).
- Desde el punto de vista práctico insiste en las ofrendas, matrimonios mixtos, divorcios (2).
- El día del Señor y los diezmos (3).
- Una llamada al universalismo de la salvación y un himno al amor de Dios y su misericordia, que quiere salvar a todos.
- Nínive representa a todos los pueblos paganos y opresores de todos los tiempos. A ellos debe dirigirse Jonás y todo fiel para exhortarlos a la conversión y a ellos les concede Dios su perdón.
- Recuerda también a todos los “Jonás” de este mundo, con mentalidad cerrada, que esperan la destrucción de los “malos”, que su actitud es injusta porque olvidan que Dios es misericordia y perdón. Jesús se apropia a sí mismo y a su muerte y resurrección, la situación de Jonás dentro del pez (cf. Mt 12, 40).
- En la oración penitencial la comunidad litúrgica del destierro proclama que el Señor es justo, que ha sido fiel. Su pueblo, por el contrario, ha merecido el oprobio y la vergüenza por su infidelidad.
- El Señor es poderoso para rescatarlos y bueno aun cuando castiga; no desoye los gemidos del oprimido que reconoce su pecado. El Señor responde mostrando en la sabiduría el verdadero camino de la paz, que él ha reservado a su pueblo.
- El oráculo de restauración comienza con un lamento de Jerusalén, que se ha quedado sin hijos. El Señor la consolará, devolviéndole la alegría y el esplendor.