Pascua y Pentecostés

 Tiempo Litúrgico

Pascua de Resurrección



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Haz clic sobre la imagen para ver la escena de la Resurrección de la película La Pasión de Cristo 



Tiempo Pascual, que comienza el Domingo de Resurrección y finaliza el Domingo de Pentecostés

A continuación se ofrece una reflexión de los hechos que sucedieron en el Tiempo pascual, realizado por la cadena de televisión católica estado unidense  EWTN - Eternal Word Television Network.


¿Qué es la Pascua y por qué se celebra?

La Pascua es el día más feliz del calendario cristiano, el día en que celebramos el suceso más maravilloso en la historia de la humanidad. Jesucristo volvió a la vida de entre los muertos. 

El Catecismo de la Iglesia Católica , en su párrafo 638, expresa:

La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, creída y vivida por la primera comunidad cristiana como verdad central, transmitida como fundamental por la Tradición, establecida en los documentos del Nuevo Testamento, predicada como parte esencial del Misterio Pascual al mismo tiempo que la Cruz:

Cristo ha resucitado de los muertos,
con su muerte ha vencido a la muerte.
Y a los muertos ha dado la vida.
 

En Romanos 6,5-11, leemos lo siguiente:

Porque si hemos hecho una misma cosa con él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección semejante; sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido este cuerpo de pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado. Pues el que está muerto, queda librado del pecado. Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él. Su muerte fue un morir al pecado, de una vez para siempre; mas su vida, es un vivir para Dios. Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

¿Qué fue lo que pasó realmente en la primera Pascua?

Es desafiante ponerse a pensar en el suceso esencial que es la Pascua, la Resurrección de Cristo, desde nuestra perspectiva humana.

Algunos científicos han afirmado que Cristo resucitó como en una explosión de radiación que estampó su imagen tridimensional en la Sábana Santa de Turín, el lienzo que se cree que cubrió el cuerpo de Jesús. Las Escrituras nos dicen que los más cercanos no lo reconocieron inmediatamente en su cuerpo glorificado. Jesús comió pescado frente a sus discípulos para demostrarles que tenía cuerpo, aun cuando podía atravesar puertas cerradas. Su cuerpo glorificado tenía nuevas capacidades, pero no era un fantasma incorpóreo como temían algunos de los discípulos.

El significado de la Pascua, con todo el valor de la investigación y especulación científica, es mucho más real y personal que teórico. Las Escrituras lo dicen claramente: Cristo resucitó y ya que él resucitó, nosotros también tenemos la posibilidad de tener vida eterna. Es así de simple y así de complejo. 

P. Joseph Mary Wolfe, MFVA

¿Qué dice la Biblia acerca de la Pascua?

La Resurrección del Señor está presente en los cuatro Evangelios y también aparece en las epístolas.

El Evangelio de San Lucas 24,1-12 nos relata:

El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro, y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían que pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Como ellas temiesen e inclinasen el rostro a tierra, les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo: “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, y al tercer día resucite. “» Y ellas recordaron sus palabras. Regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás. Las que decían estas cosas a los apóstoles eran María Magdalena, Juana y María la de Santiago y las demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabras les parecían como desatinos y no les creían. Pedro se levantó y corrió al sepulcro. Se inclinó, pero sólo vio las vendas y se volvió a su casa, asombrado por lo sucedido.

También hay relatos de la Resurrección en Mateo 28,1-10, Marcos 16,1-13 y Juan 20,1-29.

¿Por qué llamamos “Pascua” al día en que resucitó el Señor?

El idioma oficial de la Iglesia es el latín, la antigua lengua de Roma. En los textos de la Iglesia, la Pascua es Pascha, palabra derivada del hebreo Pasch o pascua. La Pascua del Señor es el suceso de salvación que se complete con la resurrección de Cristo de entre los muertos. En las lenguas que derivan del latín, se mantiene el nombre.

Sin embargo, el inglés, a pesar de contar con varias palabras de origen latín, tiene raíces germánicas, al igual que el alemán moderno. En alemán, Pascua se dice Ostern; y aunque el origen de la palabra no está muy claro, podría hacer referencia a la referencia a la salida del sol en el Este (Ost), suceso del que depende nuestra existencia natural. El mismo Cristo es llamado a veces el Oriente, porque es de Él de quien depende nuestra resurrección del pecado a la gracia, así como la resurrección de nuestro cuerpo al final de los tiempos.

¿Qué es la Octava de Pascua?

Es el período de ocho días comprendido entre el Domingo de Pascua y el Domingo de la Divina Misericordia. Cada uno de esos días se considera una solemnidad, como si se repitiera la Pascua durante ocho días.

¿La Pascua es pagana?

No, de ninguna manera. Algunos pueden argumentar que la fiesta recibió el nombre de la diosa Ishtar o alguna otra. La Pascua, como se usa la palabra en el mundo cristiano de habla inglesa, siempre ha estado directamente referida a la celebración de la resurrección de Cristo, solo a Él y a ese suceso.

¿Realmente resucitó Jesús de entre los muertos?

Hay pocos sucesos en la historia tan bien documentados como la Resurrección. Damos por ciertos hechos antiguos que solo tienen una referencia. En cambio, todos los autores del Nuevo Testamento dan fe de la muerte y resurrección de Jesús. La mayoría, y muchos otros que presenciaron las apariciones del Maestro antes de la Ascensión, dieron su vida como testimonio de esa verdad. Desde el primer siglo, muchos millones de personas más que creyeron en su testimonio siguieron su ejemplo.

El Catecismo de la Iglesia Católica , en su párrafo 639, afirma:

El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco.

¿Quiénes vieron a Jesús después de su resurrección?

Luego de resucitar, Jesús se apareció a María Magdalena, la “otra María”, los apóstoles (salvo Judas Iscariote), y los dos discípulos en el camino de Emaús. En 1 Corintios 15,6, San Pablo dice: “…después [Jesús] se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron”. San Pablo continúa diciendo: “Y en último término se me apareció también a mí” (1 Cor 15,8). Esto señala el encuentro de San Pablo con el Señor luego de la Ascensión de Jesús, que provocó la conversión inmediata de San Pablo al cistianismo (Hch 9,1-19).



¿Quién era la otra María en la tumba de Jesús?

Creemos que esa María era la madre de Santiago y José.



¿Qué había quedado en la tumba de Jesús?

El Catecismo de la Iglesia Católica ,en su párrafo 640, nos enseña:

“"¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado". En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo. A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres, después de Pedro. "El discípulo que Jesús amaba" afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo", "vio y creyó". Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro.


¿Cuál es el mensaje de la Resurrección de Jesús?

El Catecismo de la Iglesia Católica nos indica en sus párrafos 651 al 655:

"Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe". La Resurrección constituye ante todo la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó. Todas las verdades, incluso las más inaccesibles al espíritu humano, encuentran su justificación si Cristo, al resucitar, ha dado la prueba definitiva de su autoridad divina según lo había prometido.

La Resurrección de Cristo es cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento y del mismo Jesús durante su vida terrenal. La expresión "según las Escrituras" indica que la Resurrección de Cristo cumplió estas predicciones.

La verdad de la divinidad de Jesús es confirmada por su Resurrección. Él había dicho: "Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy". La Resurrección del Crucificado demostró que verdaderamente, él era "Yo Soy", el Hijo de Dios y Dios mismo. San Pablo pudo decir a los judíos: «La Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros [...] al resucitar a Jesús, como está escrito en el salmo primero: "Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy"». La Resurrección de Cristo está estrechamente unida al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios: es su plenitud según el designio eterno de Dios.

Hay un doble aspecto en el misterio pascual: por su muerte nos libera del pecado, por su Resurrección nos abre el acceso a una nueva vida. Esta es, en primer lugar, la justificación que nos devuelve a la gracia de Dios "a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos [...] así también nosotros vivamos una nueva vida". Consiste en la victoria sobre la muerte y el pecado y en la nueva participación en la gracia. Realiza la adopción filial porque los hombres se convierten en hermanos de Cristo, como Jesús mismo llama a sus discípulos después de su Resurrección: "Id, avisad a mis hermanos". Hermanos no por naturaleza, sino por don de la gracia, porque esta filiación adoptiva confiere una participación real en la vida del Hijo único, la que ha revelado plenamente en su Resurrección.

Por último, la Resurrección de Cristo —y el propio Cristo resucitado— es principio y fuente de nuestra resurrección futura: "Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron [...] del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo". En la espera de que esto se realice, Cristo resucitado vive en el corazón de sus fieles. En Él los cristianos "saborean [...] los prodigios del mundo futuro" y su vida es arrastrada por Cristo al seno de la vida divina para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos".

¿Jesús se apareció a su madre después de la resurrección?


Los Evangelios no nos relatan que Jesús se haya aparecido a la Santísima Virgen. Sin embargo, San Juan Pablo II se refirió a esta cuestión:

Los evangelios refieren varias apariciones del Resucitado, pero no hablan del encuentro de Jesús con su madre. Este silencio no debe llevarnos a concluir que, después de su resurrección, Cristo no se apareció a María; al contrario, nos invita a tratar de descubrir los motivos por los cuales los evangelistas no lo refieren.

Suponiendo que se trata de una «omisión», se podría atribuir al hecho de que todo lo que es necesario para nuestro conocimiento salvífico se encomendó a la palabra de «testigos escogidos por Dios» (Hch 10, 41), es decir, a los Apóstoles, los cuales «con gran poder» (Hch 4, 33) dieron testimonio de la resurrección del Señor Jesús. Antes que a ellos, el Resucitado se apareció a algunas mujeres fieles, por su función eclesial: «Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán» (Mt 28, 10).

Si los autores del Nuevo Testamento no hablan del encuentro de Jesús resucitado con su madre, tal vez se debe atribuir al hecho de que los que negaban la resurrección del Señor podrían haber considerado ese testimonio demasiado interesado y, por consiguiente, no digno de fe.



Rezar el Regina Coeli (en latín) o Reina del Cielo (español) 

En tiempo pascual (desde el Domingo de Resurrección hasta el Domingo de Pentecostés) en lugar del Ángelus, y para unirnos a la alegría de la Virgen y de toda la Iglesia, rezamos el Regina Coeli (o Regina Cæli) que es el nombre de una oración mariana y cristológica de la Iglesia católica en honor de la Virgen. Son las palabras latinas con que abre el himno pascual a la Santísima Virgen María que traducidas al español son “Reina del cielo”, es una composición litúrgica a manera de felicitación a María por la resurrección de su Hijo Jesucristo. El Regina Coeli sustituye el rezo del Ángelus durante el tiempo pascual. Litúrgicamente está prescrita en el Breviario Romano desde las completas del Sábado Santo hasta la hora nona del sábado posterior a Pentecostés. Fuente: Opus Dei



Regina Coeli (Español)

V. Reina del cielo alégrate; aleluya. 
R. Porque el Señor a quien has merecido llevar; aleluya. 
V. Ha resucitado según su palabra; aleluya. 
R. Ruega al Señor por nosotros; aleluya. 
V. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.
R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor; aleluya.

Oremos

Oh Dios, que en la gloriosa resurrección de tu Hijo has devuelto la alegría al mundo entero, por intercesión de la Virgen María, concédenos disfrutar de la alegría de la vida eterna. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.



Regina Coeli (Latín)

V. Regina cæli lætáre, allelúia.
R. Quia quem meruísti portáre, allelúia.
V. Resurréxit, sicut dixit, allelúia. 
R. Ora pro nobis Deum, allelúia.
V. Gaude et lætáre, Virgo Maria, allelúia.
R. Quia surréxit Dóminus vere, allelúia.

Orémus

Deus, qui per re­su­rrec­tiónem Fílii tui Dómini nostri Iesu Christi mundum lætificáre dignátus es, præsta, quǽsumus, ut per eius Genetrícem Vírginem Maríam perpétuæ capiámus gáudia vitæ. Per Christum Dóminum nostrum. 
R. Amen.



Regina Caeli: English

This is one of four Marian antiphons, with following versicles and prayers, traditionally said or sung after night prayer, immediately before going to sleep. It is said throughout Eastertide. (That is, from Easter Day through Pentecost, the seventh Sunday after Easter. Traducción al español: Esta es una de las cuatro antífonas marianas, seguidas de versículos y oraciones, tradicionalmente dichas o cantadas después de la oración de la noche, inmediatamente antes de irse a dormir. Se dice durante la Pascua. (Es decir, desde el día de Pascua hasta Pentecostés, el séptimo domingo después de Pascua.

The Regina caeli is also said in place of the Angelus during Eastertide. Traducción al español: El Regina caeli también se dice en lugar del Ángelus durante la Pascua.

Queen of Heaven

V. Queen of Heaven, rejoice, alleluia. 
R. For He whom you did merit to bear, alleluia. 
V. Has risen, as he said, alleluia. 
R. Pray for us to God, alleluia.
V. Rejoice and be glad, O Virgin Mary, alleluia. 
R. For the Lord has truly risen, alleluia.

Let us pray

O God, who gave joy to the world through the resurrection of Thy Son, our Lord Jesus Christ, grant we beseech Thee, that through the intercession of the Virgin Mary, His Mother, we may obtain the joys of everlasting life. Through the same Christ our Lord. Amen. 
Fuente: esta versión en inglés es de EWTN 


¿Qué pasó con los dos discípulos que iban por el Camino de Emaús?

Lucas 24,13-35 nos refiere la historia de dos discípulos que iban caminando hacia un pueblo llamado Emaús:

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. El les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?» Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.» Él les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?» Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras.

Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.



¿Por qué no se reveló a sí mismo Jesús a los discípulos de Emaús?

Es posible que al no entender ellos, o al dudar, la promesa de Jesús de que resucitaría de entre los muertos, no esperaban verlo; y en su aspecto resucitado sin las muestras de su sufrimiento, Jesús esta diferente. Esto le permitió al Señor revelar gradualmente la verdad sobre Su Resurrección; y revelarnos a nosotros una verdad tan grande como esa: que Él permanece con nosotros “en la fracción del pan” –una forma de referirse a la Santa Eucaristía por la iglesia de los primeros tiempos para esconder a los no creyentes el verdadero significado del gesto-.

¿Cómo reconoció Cleofás a Jesús?

La Escritura nos relata que “le habían conocido en la fracción del pan” (Lc 24,35). Esta repetición del acto de la Última Cena, junto con su repentina desaparición, les abrió los ojos, probablemente por inspiración natural así como por inspiración de la gracia que había hecho "arder su corazón".

Cuando Jesús se apareció a Sus discípulos después de resucitado, ¿Qué le convidaron de comer?

Lucas nos relata lo siguiente en su capítulo 24, versículos 42 y 43: “Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. Lo tomó y comió delante de ellos”. Esto nos muestra que el cuerpo resucitado tiene todas las características naturales del cuerpo humano, aunque ya no tenga la necesidad de alimentarse.

¿Qué mensaje deja el Camino de Emaús?

Poco antes de morir, el Papa San Juan Pablo II expresó en su carta apostólica Mane Nobiscum Domine(Quédate con nosotros, Señor), fechada el 7 de octubre de 2004:

El relato de la aparición de Jesús resucitado a los dos discípulos de Emaús nos ayuda a enfocar un primer aspecto del misterio eucarístico que nunca debe faltar en la devoción del Pueblo de Dios: ¡La Eucaristía misterio de luz! ¿En qué sentido puede decirse esto y qué implica para la espiritualidad y la vida cristiana?

Jesús se presentó a sí mismo como la «luz del mundo» (Jn 8,12), y esta característica resulta evidente en aquellos momentos de su vida, como la Transfiguración y la Resurrección, en los que resplandece claramente su gloria divina. En la Eucaristía, sin embargo, la gloria de Cristo está velada. El Sacramento eucarístico es un «mysterium fidei» por excelencia. Pero, precisamente a través del misterio de su ocultamiento total, Cristo se convierte en misterio de luz, gracias al cual se introduce al creyente en las profundidades de la vida divina. En una feliz intuición, el célebre icono de la Trinidad de Rublëv pone la Eucaristía de manera significativa en el centro de la vida trinitaria.


Fuente: Andréi Rubliov - (1411 o 1425–27). La Trinidad representa a los tres ángeles que visitaron a Abraham en la encina de Mambré (18:1–8), pero el cuadro está lleno de simbolismo y se interpreta como un icono de la Santísima Trinidad. 

La Eucaristía es luz, ante todo, porque en cada Misa la liturgia de la Palabra de Dios precede a la liturgia eucarística, en la unidad de las dos «mesas», la de la Palabra y la del Pan. Esta continuidad aparece en el discurso eucarístico del Evangelio de Juan, donde el anuncio de Jesús pasa de la presentación fundamental de su misterio a la declaración de la dimensión propiamente eucarística: «Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida» (Jn 6,55). Sabemos que esto fue lo que puso en crisis a gran parte de los oyentes, llevando a Pedro a hacerse portavoz de la fe de los otros Apóstoles y de la Iglesia de todos los tiempos: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6,68). En la narración de los discípulos de Emaús Cristo mismo interviene para enseñar, «comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas», cómo «toda la Escritura» lleva al misterio de su persona (cf. Lc 24,27). Sus palabras hacen «arder» los corazones de los discípulos, los sacan de la oscuridad de la tristeza y desesperación y suscitan en ellos el deseo de permanecer con Él: «Quédate con nosotros, Señor» (cf. Lc 24,29).
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Es significativo que los dos discípulos de Emaús, oportunamente preparados por las palabras del Señor, lo reconocieran mientras estaban a la mesa en el gesto sencillo de la «fracción del pan». Una vez que las mentes están iluminadas y los corazones enfervorizados, los signos «hablan». La Eucaristía se desarrolla por entero en el contexto dinámico de signos que llevan consigo un mensaje denso y luminoso. A través de los signos, el misterio se abre de alguna manera a los ojos del creyente.

Mane Nobiscum Domine (Quédate con nosotros, Señor, 7 de Octubre de 2004)

¿Cuánto tiempo permaneció Jesús en la tierra después de resucitado?

La Ascensión de Jesús a los Cielos ocurrió cuarenta días después de su Resurrección.

¿Qué hizo Jesús durante los cuarenta días que siguieron a su resurrección?

Se les apareció a muchos y les explicó sus enseñanzas a los Apóstoles y a otros discípulos. Cuando estaba por volver al Padre en la Ascensión, dio instrucciones a los Once (los Apóstoles) sobre la responsabilidad que tenían de continuar la misión salvadora, ejerciendo la autoridad de Jesús, y santificando y enseñando al mundo.

En Mateo 28,16-20, leemos:

Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»

¿Cuál fue la actitud de Tomás?

En Juan 20,24-29, se nos relata la actitud de Tomás, que exige “ver para creer”.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.» Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.» Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.»

Pintura del pintor italiano, Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 29 de septiembre de 1571-Porto Ercole, 18 de julio de 1610): La incredulidad de Santo Tomás (Incredulità di San Tommaso).
Fuente: Wikipedia

El lirio de Pascua o azucena de trompeta (Lilium longiflorum)

Esta flor blanca y de aspecto espigado, símbolo de pureza y esperanza, se asocia a la Pascua. 

Algunos especulan, por su forma similar a una trompeta, es símbolo del anuncio de la Resurrección de Jesús de entre los muertos.

¿Se encontró la tumba de Cristo?

Sí, la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén marca el área donde Jesús fue crucificado, enterrado y luego resucitó de entre los muertos.

Haz clic en la imagen, y podrás ver un video sobre la Basílica del Santo Sepulcro, realizado por el Padre José de Jesús Aguilar Valdez
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¿Quién construyó la Iglesia del Santo Sepulcro?

La hizo construir Santa Elena, la madre del emperador romano Constantino, convertido al cristianismo. Cuando ella rondaba los 80 años, marchó a Tierra Santa en peregrinación para ubicar lugares relevantes para los cristianos y para hallar reliquias, particularmente la Cruz verdadera.

Haz clic en la imagen, y podrás ver un video sobre la Tumba de Jesucristo del Santo Sepulcro, realizado por el Padre José de Jesús Aguilar Valdez
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Con la ayuda de los cristianos que vivían en los alrededores de Jerusalén, Santa Elena localizó el lugar de la crucifixión de Jesús. En el Calvario, había un templo dedicado a la diosa romana Venus, que Santa Elena ordenó destruir. Luego de hallados estos lugares santos, Constantito mandó construir la Iglesia del Santo Sepulcro sobre el lugar del Calvario y la tumba de Jesús, donde el Señor fue enterrado y donde resucitó.


¿Es auténtico el Santo Sudario de Turín?

La Iglesia no afirma su autenticidad con autoridad magisterial. Sin embargo, la trata como una reliquia de la Pasión de Jesús. Existe mucha evidencia forense que avala su autenticidad, desde el polen de la zona de Jerusalén hallado en el lienzo, hasta la historia del arte que muestra “el rostro” en piezas de arte desde el siglo VI, desde cuando se venera una imagen sobre lino llamada Mandylion de Edesa con el rostro de Cristo.


Sudario de Turín - Catedral de Turín - Italia

Hoy en día, la misteriosa imagen sobre el lienzo, en negativo, de un hombre que padeció sufrimientos como los que describen los Evangelios que sufrió Jesús todavía no tiene explicación a pesar de casi cincuenta años de investigaciones científicas exhaustivas.

¿Qué tipo de sangre se encontró en el Manto de Turín?

El tipo de sangre encontrado es AB, que coincide con el hallado en la Eucaristía del milagro eucarístico de Lanciano, que el Papa San Pablo VI permitió analizar.

¿Hubo alguna prueba de fechado por carbono?

Sí, pero la prueba de carbono estuvo viciada. La sección del lienzo analizada había sido restaurada en el año 1352 con lienzo nuevo luego de que sufriera los efectos de un incendio en Chambéry, Francia, que derritió partes del recipiente de plata donde se lo conservaba. Científicos rusos demostraron, también, que la presencia de bacterias en telas antiguas puede distorsionar el proceso de datación. Cualquiera de estos dos hechos puede invalidar la integridad de la prueba. Todavía no se ha logrado, con los medios con que se cuenta actualmente, lo que supuestamente se consiguió falsificar con herramientas del siglo XIII.


Fuente: EWTN

A continuación se ofrece una reflexión de los hechos que sucedieron en Pentecostés, realizado por la cadena de televisión católica estado unidense  EWTN - Eternal Word Television Network. (para ampliar, desde el sitio de EWTN, haga clic en el enlace).

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¿Qué es Pentecostés? 

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En la fiesta de Pentecostés, los cristianos conmemoran la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, reunidos alrededor de la Madre del Señor (Hechos capítulo 2). La fiesta se celebra el 50 y último día de la temporada de Pascua.


¿Cuál es la historia de Pentecostés?

Los 11 apóstoles restantes regresaron a Jerusalén después de la Ascensión de Jesús al Cielo. Hechos 1:14 dice: "Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús, y sus hermanos". Durante este tiempo, los Apóstoles eligieron un reemplazo para Judas Iscariote. Echaron suertes entre dos hombres, y la suerte cayó sobre Matías.

Después de nueve días de oración, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos. Oyeron un sonido como un "viento poderoso", y "lenguas como de fuego" descansaban sobre sus cabezas.

Al salir, Pedro se dirigió a la multitud que se había reunido. Aunque unas semanas antes había negado a Cristo tres veces, Pedro proclamó valientemente el Evangelio. Ese día, tres mil personas creyeron en Cristo y fueron recibidas en Su Iglesia.

¿Cuál es el significado de Pentecostés en las Escrituras?

San Lucas describe la escena del descenso del Espíritu Santo como “el día en que llegó Pentecostés” (Hechos 2: 1). Este quincuagésimo día (pentekoste) era para Israel una fiesta de la cosecha de primavera que terminaba los días de celebración después de la Pascua. También fue una celebración de la entrega de la Ley en el monte Sinaí. Para el cristiano, sigue siendo el "quincuagésimo día", pero después de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, y la celebración del Don del Espíritu Santo.

El Catecismo de la Iglesia Católica (párrafos 731-732) dice:

En el día de Pentecostés, cuando las siete semanas de Pascua habían llegado a su fin, la Pascua de Cristo se cumple en el derramamiento del Espíritu Santo, manifestado, dado y comunicado como una persona divina: de su plenitud, Cristo, el Señor, derrama el Espíritu en abundancia.

Ese día, la Santísima Trinidad se revela completamente. Desde ese día, el Reino anunciado por Cristo está abierto a los que creen en él: en la humildad de la carne y en la fe, ya comparten la comunión de la Santísima Trinidad ...

¿Por qué Pentecostés es importante para los cristianos de hoy?

En Juan 14:26, Jesús dijo: “[E] l Consejero, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho”.

Por lo tanto, Pentecostés no es solo un evento histórico. Como cumplimiento de la promesa de Jesús, sigue dando frutos en la Iglesia de hoy, especialmente en los sacramentos del Bautismo y la Confirmación.

¿Quién celebra Pentecostés?

Tanto judíos como cristianos celebran esta fiesta - para los judíos es la culminación del Paso de la esclavitud a la libertad en la entrega de la Ley Divina; para los cristianos, el cumplimiento de la Pascua de Cristo del pecado y la muerte en la entrega del Espíritu Divino. Sin embargo, estas fiestas ocurren en diferentes momentos, ya que la Pascua Judía y la Pascua de los Cristianos solo coinciden ocasionalmente.

¿Por qué se conoce a Pentecostés como el cumpleaños de la Iglesia?

Cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos, inmediatamente comenzaron a proclamar el Evangelio. De hecho, ese día se bautizaron tres mil personas. Los discípulos, mediante el don del Espíritu Santo, estaban respondiendo al llamado de Jesús de "Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19). El Espíritu Santo es vital en la misión y el testimonio de la Iglesia, por eso consideramos a Pentecostés como el nacimiento de la Iglesia.

¿Por qué se llama Pentecostés?

La fiesta se celebra el 50 y último día de la temporada de Pascua. La palabra griega "pentekoste" significa "quincuagésimo".

¿Por qué a veces se llama Pentecostés Domingo Blanco?

Whitesunday, o Domingo Blanco, se refiere a las vestiduras blancas de los cristianos que fueron bautizados recientemente. Esto se usa particularmente en Inglaterra.

¿Cuál fue el origen de Pentecostés en el Antiguo Testamento?

En el Antiguo Testamento, Pentecostés era una fiesta de la cosecha para la cosecha del grano. Esto se conoce como la Fiesta de las Semanas o la Fiesta de la Cosecha (Deuteronomio 16: 9-11). Entre los judíos modernos, se llama Shavu`ot.

¿Quién es el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad. Dios el Padre es la Primera Persona y Dios el Hijo (Jesús) es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Según el Catecismo (párrafo 691):

“Espíritu Santo” es el nombre propio de aquel a quien adoramos y glorificamos con el Padre y el Hijo. La Iglesia ha recibido este nombre del Señor y lo profesa en el bautismo de sus nuevos hijos. [Cf. Mt 28:19]

El término "Espíritu" traduce la palabra hebrea ruah, que, en su sentido principal, significa aliento, aire, viento. Jesús, en efecto, utiliza la imagen sensorial del viento para sugerir a Nicodemo la novedad trascendente de aquel que es personalmente aliento de Dios, el Espíritu divino. [Jn 3: 5-8] Por otro lado, “Espíritu” y “Santo” son atributos divinos comunes a las tres personas divinas. Al unir los dos términos, Escritura, liturgia y lenguaje teológico designan a la persona inexpresable del Espíritu Santo, sin ningún posible equívoco con otros usos de los términos “espíritu” y “santo”.

“Si me amas, guardarás mis mandamientos. Y rogaré al Padre, y él os dará otro Consejero, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni lo ve ni lo conoce; lo conoces, porque él habita contigo y estará en ti ".
- Juan 14: 15-17

¿Qué significa el Espíritu Santo para los cristianos?

Romanos 5: 5 dice: "... el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado".

¿Qué les enseña el Espíritu Santo a los cristianos?

El Catecismo dice: “El conocimiento de la fe sólo es posible en el Espíritu Santo: para estar en contacto con Cristo, primero debemos haber sido tocados por el Espíritu Santo. Viene a nuestro encuentro y enciende la fe en nosotros” (CIC, 683).

¿Cuáles son los siete dones del Espíritu Santo?

Los Siete Dones del Espíritu Santo son sabiduría, entendimiento, conocimiento, consejo, fortaleza, piedad y temor del Señor (cf. Is. 11: 2-4).

Los dones del Espíritu Santo son (cfr. Catecismo, 1831):
  • 1º don de sabiduría: para comprender y juzgar con acierto acerca de los designios divinos;
  • 2º don de entendimiento: para la penetración en la verdad sobre Dios;
  • 3º don de consejo: para juzgar y secundar en las acciones singulares los designios divinos;
  • 4º don de fortaleza: para acometer las dificultades en la vida cristiana;
  • 5º don de ciencia: para conocer la ordenación de las cosas creadas a Dios;
  • 6º don de piedad: para comportarnos como hijos de Dios y como hermanos de nuestros hermanos los hombres, siendo otros Cristos;
  • 7º don de temor de Dios: para rechazar todo lo que pueda ofender a Dios, como un hijo rechaza, por amor, lo que puede ofender a su padre.

¿Qué son los frutos del Espíritu Santo?

Los frutos del Espíritu Santo son «son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna» (Catecismo, 1832). 

Son actos que la acción del Espíritu Santo produce habitualmente en el alma. La tradición de la Iglesia enumera doce: 
«caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad» (Ga 5, 22-23).

Aquí te dejo una explicación sencilla de los doce frutos del Espíritu Santo según la enseñanza de la Iglesia Católica:

Caridad: Es el amor desinteresado hacia los demás, basado en el amor de Dios. Es ayudar y cuidar a otros sin esperar nada a cambio.

Gozo: Es una alegría profunda y duradera que viene de vivir en armonía con Dios. No es simplemente felicidad pasajera, sino una satisfacción interior que no depende de las circunstancias externas.

Paz: Es la tranquilidad del alma que viene de confiar en Dios. No es solo la ausencia de conflictos, sino una calma interna y un sentido de armonía.

Paciencia: Es la capacidad de soportar dificultades y esperar sin perder la calma. Es ser tolerante y no rendirse ante los problemas o provocaciones.

Longanimidad: Es una forma especial de paciencia, relacionada con la perseverancia. Es la habilidad de mantener la esperanza y la fortaleza en tiempos difíciles, especialmente cuando la recompensa parece lejana.

Bondad: Es la inclinación a hacer el bien y a actuar con amabilidad hacia los demás. Es un comportamiento que muestra generosidad y consideración.

Benignidad: Es la amabilidad y la gentileza en nuestras acciones y palabras. Es tratar a los demás con respeto y cortesía.

Mansedumbre: Es la actitud de ser humilde y no responder con agresividad. Es tener control sobre el temperamento y ser suave en el trato con los demás.

Fidelidad: Es ser leal y confiable. Es la dedicación y el compromiso con Dios y con los demás, siendo fiel a nuestras promesas y responsabilidades.

Modestia: Es la humildad y la discreción en la forma en que nos comportamos y nos presentamos. Es no ser vanidoso o buscar llamar la atención sobre nosotros mismos.

Continencia: Es el autocontrol y la templanza. Es la capacidad de dominar los deseos y apetitos, especialmente los relacionados con la comida, la bebida y el placer.

Castidad: Es vivir la sexualidad de manera pura y ordenada. Es respetar la dignidad de uno mismo y de los demás, manteniendo la integridad en pensamientos, palabras y acciones.

Estos frutos son cualidades que, según la Iglesia, el Espíritu Santo cultiva en las personas que buscan vivir según las enseñanzas de Jesús y que están abiertas a la acción divina en sus vidas.

¿Qué dice el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica sobre los frutos del Espíritu Santo?

El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica dice: “Los frutos del Espíritu Santo son perfecciones plasmadas en nosotros como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: «caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad» (Ga 5, 22-23 [Vulgata]).” (Compendio, 390).

¿Cuál es el papel del Espíritu Santo en Pentecostés?

Aunque el Espíritu Santo ha estado obrando desde el principio formando la creación (Génesis 1: 1), a través de la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia, Él forma una nueva creación en Cristo. Como dice el Catecismo, "El Espíritu Santo, que Cristo la Cabeza derrama sobre sus miembros, edifica, anima y santifica la Iglesia ..." (CCC 747)

¿Cuáles fueron las dos señales del Espíritu Santo en Pentecostés?

Las dos señales eran el "sonido ... del cielo como el de un viento impetuoso" (Hechos 2: 2) y "🔥lenguas como de fuego🔥" sobre las cabezas de los discípulos (Hechos 2: 3).

¿Cuál fue la primera novena de la Iglesia?

Los “nueve días de oración” originales ocurrieron cuando los discípulos se reunieron para esperar y orar por la venida del Espíritu Santo. (véase Lucas 24:49; Hechos 2: 1-5)

Fuente: EWTN



Colores litúrgicos durante el Tiempo Pascual

Los colores litúrgicos son aquellos pigmentos específicos que se utilizan para la liturgia cristiana. Son un modo de establecer una conexión "más visual" con el tiempo litúrgico, o bien, con el tipo de evento o celebración a la que asistimos. No obstante, es necesario resaltar que la elección de cada color no es algo fruto del azar, puesto que cada uno de ellos tiene un significado especial.

Una vez que concluye la Semana Santa, el blanco será el color para el Tiempo de Pascua, hasta que lleguemos, (50) cincuenta días más tarde, a la celebración de Pentecostés. Entonces, regresará el color rojo, símbolo del fuego del Espíritu Santo que inunda el corazón de los apóstoles y todos los que hemos recibido la confirmación.

Blanco y/o dorado. Este color, el blanco representa a Dios. Simboliza la alegría, pureza, tiempo de júbilo y la paz. Normalmente, el dorado se utiliza en las celebraciones más importantes del año, en este caso, la Vigilia de la Pascua de Resurrección. También el blanco es el color del Domingo de Pascua y el de Jueves Santo, por la tradición de celebrar este día la Misa Crismal en la que se bendicen los óleos que se utilizan durante todo el año.



Rojo. Este color simboliza la sangre y la fuerza del Espíritu Santo. Se refiere a la virtud del amor de Dios. Es usado principalmente en las fiestas de la Pasión del Señor como el Domingo de Ramos y el Viernes Santo. También se utiliza en Pentecostés (venida del "Espíritu Santo").




Otras Fuentes sobre el Tiempo Pascual y Pentecostés:





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Días con obligación de oir la Misa en Argentina

Todos los domingos del año. 1 de enero: Maternidad de la Virgen María. 15 de agosto: Asunción de la Virgen María. 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción. 25 de diciembre: Natividad del Señor.

Isaías 58:5,6

5 ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? 6 Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, 7 partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. 8 Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Ley de ayuno y de la abstinencia

Ayuno y abstinencia de carne Miércoles de ceniza. Viernes Santo. Sólo abstinencia Todos los viernes del año. Pero advierte, que puede sustituirse la abstinencia de carne por la abstinencia de bebidas alcohólicas, o por la limosna penitencial, o por una obra de caridad, o por una obra piadosa (Via Crúcis, Santa Misa, Santo Rosario, Visita al Santísimo, Lectura de la Biblia,....). Edad de la obligación La abstinencia obliga desde los 14 años cumplidos. El ayuno desde los 21 años hasta cumplido los 59 años.

Ayuno

Ayuno
Isaías 58:5,6

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

“¿Por qué los tuyos no?”

La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”. Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar. Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”. (Reflexión: Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo). 16/01/2023. Fuente: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

Consejo Episcopal Latinoamericano

Conferencia Episcopal Argentina - CEA

Litugia CEA

Organización de Seminarios de la Argentina - OSAR

"A continuación, se ha realizado una lista de enlaces a las Webs de las Conferencias Episcopales de distintas partes del Mundo, ordenados por Continentes...aunque esta lista no es exhaustiva"